Poetizando - 33: La ley del tiempo

Fernando, que siempre sabe lo que hay que decir, me regala este hermoso poema, que me quedo, claro. Tomo prestada además esta fotografía de Miguel Angel Latorre, porque las imágenes de Miguel Angel siempre se entienden muy bien con las palabras de Fernando, y porque lo que cuenta me recuerda el paisaje del que disfrutamos durante un tiempo y al que sigo amando mucho por varias razones.
Aunque todo lo que tenemos es quebradizo
y anda sujeto a la ley perecedera del tiempo,
no hay rincón en nuestra casa
que no posea el pequeño murmullo de la dicha.
Conclave de luz,
se cierne la noche con su velo
y un aroma a flores silvestres nos delata,
las huellas del amor y del deseo
recorren nuestro cuarto
y entregados al silencio contenido
en el cuerpo a cuerpo
no hay mejor caricia
que las que mis manos y las tuyas se prodigan.
¿Cuánto tiempo nos regalará la vida?
Quizás sólo el mañana,
una aurora plena y elevada
en el vuelo blanquecino de palomas.
Pero mientras tanto el ángaro perfecto
sigue quemando todas las soledades
que la ciudad nos ofrece.
Por si acaso,
ten siempre el corazón dispuesto,
para llegar a mi.
Sólo con tu ternura basta.
Comentarios » Ir a formulario
Autor: malatorre miguel angel
Fecha: 24/03/2007 09:09.
Autor: Magda
Del poema... ¿qué decir? bastaría con decir "bello", pero el significado de sus palabras es más que eso.
Un abrazo para ti
Fecha: 24/03/2007 09:17.
Autor: lamima
Y que tesoro sentirlo.
Precioso el conjunto Luisa.
Besazos.
Fecha: 24/03/2007 12:05.
Autor: Luisa
Fecha: 24/03/2007 17:30.
Autor: Luisa
Fecha: 24/03/2007 17:37.
Autor: Luisa
Otro beso para ti, guapa.
P.D. ¿No te has ido?
Fecha: 24/03/2007 17:41.
Autor: Magda
Fecha: 25/03/2007 00:28.
Autor: inde
Fecha: 25/03/2007 16:14.
Autor: Luisa
Barco quieto
No te vayas, te lo pido,
de esta casa nuestra
dónde hemos vivido.
Qué nostalgia te puedo llevar
si de la ventana
no vemos el mar
y afuera llora la ciudad
tanta soledad.
Todo pasa, todo cansa
y uno se arrepiente
de estar en su casa
y de pronto se asoma
a un rincón
a mirar con lástima su corazón
y afuera llora la ciudad
tanta soledad.
No te vayas, quédate
que ya estamos
de vuelta de todo
y esta casa es nuestro
modo de ser.
Tantas charlas, tanta vida,
tantas noches con olor a comida
con una eternidad familiar
en un solo día no puede cambiar
y afuera llora la ciudad
tanta soledad.
Estos muros, estas puertas
no son de mentiras,
son el alma nuestra.
Barco quieto, morada interior
que vivimos lo hicimos
igual que el amor.
Y afuera llora la ciudad
tanta soledad.
No te vayas, quédate
que ya estamos
de vuelta de todo
y esta casa es nuestro
modo de ser.
Fecha: 25/03/2007 20:41.
Autor: Ybris
Con el hoy de este poema nada de la vida se habrá perdido.
Besos, Luisa.
Fecha: 26/03/2007 05:52.
Autor: Luisa
Fecha: 26/03/2007 10:33.



