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Dos recomendaciones (con permiso)

Dos recomendaciones (con permiso)

 

 

 

        La primera recomendación es esta viñeta de El Roto, publicada hoy por El País, tanto en su edición impresa (pag. 17) como digital. No creo que haya que añadir comentario alguno.

         La segunda recomendación, si se me permite, es un artículo de la escritora y catedrática de Literatura, Carmé Riera, que aparece en la misma página de la edición impresa de El País, aunque es de suscripción en la digital. El artículo se titula "Más despensa que escuela" y cuenta su convicción de que tanto ella como un grupo de antiguos colegas y amigos, que se reúnen desde hace décadas en una tertulia periódica, surgida al albur de unas oposiciones académicas, se equivocaron en los pretéritos años setenta de la transición, cuando decían que "el problema de nuestro país, a la cola de Europa todavía en los setenta, sólo se solucionaría con una enseñanza de calidad, igualitaria y obligatoria, que considerábamos condición indispensable para el cambio social o incluso de la educación hacíamos depender la renta per cápita".

         Carmé Riera ha sido durante todos estos años la encargada de mantener una especie de actas de esas tertulias, donde ha ido recogiendo temas y opiniones abordadas. Revisa ahora sus cuadernos, acometida por la inclinación melancólica a la que la conduce el fallecimiento de uno de los amigos y la edad, asegura ella. "La educación, quizá porque éramos profesores, nos parecía a todos tan fundamental como la sanidad o más, pues entendíamos por educación, una formación integral del individuo que le capacitara para el ejercicio de la libertad que otorga el conocimiento de deberes y derechos, además de convertirle en un buen catador de bienes culturales de esos que sirven para el disfrute anímico, pues creíamos a pies juntillas que no sólo de pan vive el hombre. A estas alturas, cualquiera puede observar que nos equivocamos".

         Admite Carmé Riera el triunfo en cuanto a escolarización y erradicación del analfabetismo. Admite el avance de la sociedad del bienestar, sin duda. Pero interpone su convicción de fracaso a la hora de dotar a la ciudadanía de valores educativos reales, que conllevan el ejercicio de responsabilidad que implica, "por ejemplo, no conducir borracho, no asestar una puñalada a la parienta porque no acepta la superioridad masculina, o saber discernir entre un programa de telebasura y otro que no lo es y optar por éste último". Su desesperanza le hace concluir su artículo: "Esa escuela y despensa imprescindibles para el progreso, de las que hablaba Joaquín Costa y también los institucionalistas y regeneracionistas, con los que los antifranquistas nos sentíamos entroncados, se ha quedado sólo en despensa... De los garbanzos, que, según don Juan de Valera, embotaban el cerebro de los españoles y por eso eran tan duros de mollera, hemos ido a parar a la comida basura... Pero, vivimos, aseguran, en el mejor de los mundos posibles y la economía española sigue creciendo. Con el estómago lleno, la carencia de escuela o lo que es lo mismo el desastre nacional de la enseñanza, cuyos malos resultados nos colocan a la cola de Europa, no parece preocupar demasiado a los ciudadanos. Tampoco a nuestros gobernantes, incapaces de llegar en todos estos años a un pacto de Estado sobre educación. El cuaderno de nuestra tertulia confirma hasta que punto nos equivocamos en las previsiones".

         (Carmé Riera: "Más despensa que escuela", El País, lunes, 21 de mayor de 2007, página 17).

 

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Ñ

Ñ

 

 

          Estoy un poco cansada de sufrir este acoso a la “ñ”. Desde hace años me veo obligada constantemente a cambiar de identidad y eso me parece, incluso, anticonstitucional. No se trata sólo de las direcciones de correo electrónico o de las direcciones “url”. En muchos documentos electrónicos, o impresos en papel –puesto que éstos ya devienen del original electrónico-, me encuentro mi apellido alterado, apocopado, roto por la mitad en el peor de los casos. Mi primer apellido es Miñana, ¿y qué?, debo encararme constantemente con el informático que me dice que no puede darme esa dirección de correo –de sobras lo sé-, o con el mismo servidor “poco inteligente” que no sabe traducir a ceros y unos mi “ñ”. ¡La “ñ” es mía, caray! Bueno, ¡y de otros muchos que sé que tienen el mismo problema!. Y  es que no me apetece llamarme Minana, Minnana, Miana, Miniana -¡je!-, Minyana (que me disgusta menos porque se parece a Minaya –ya sabes Mima-),  o lo más drástico… ¡Mi/ana! Y además, ¡nunca igual! Y aunque lo fuera. Es que me llamo como me llamo, y punto.

 

         Ya sé que la culpa no es de los ceros y los unos, capaces de desintegrar e integrarlo todo de nuevo como si nada (¡qué fascinación y qué miedo me han producido siempre los milagros!). Sé que si a los ceros y los unos les hubieran dicho al principio del bing-bang informático que existía la “ñ” no pasaría nada de lo que ahora pasa. ¡Porque bien que saben que existen la “w”, que en castellano se utiliza poco más que para decir “water”! La culpa la tienen las puñeteras bases de datos anglosajonas con las que nos han clasificado a todos. Renglones torcidos que parecen tener mal arreglo.

 

         En fin, pensaré que de esta manera siempre conservaré un trozo de mi alma preservada de la influencia dominante-imperante: salvada por la “ñ”.

 

         Y en fin más, todo esto, viene a cuento de que estoy intentado abrir un blog nuevo, de momento paralelo. De momento en mantillas. Ya os lo contaré si al final emigro. Quiero a Blogia, pero Blogia me mata. Casi tanto como mi “ñ” perseguida.




          *(La imagen corresponde a la representación de la obra infantil "Ferdinando" en la madrileña sala alternativa de teatro TRIBUEÑE, y está tomada en préstamo desde la página del Mundo.es/Metropoli)



Bagdag...

Bagdag...

 

 

... Bagdag

El libro de los escolares de Plasencia del Monte (14 de abril, una vez más)

El libro de los escolares de Plasencia del Monte (14 de abril, una vez más)

 

 

              El día anterior a mi cumpleaños recibí un hermoso regalo. Víctor Juan, evidentemente, no sabía que era mi cumpleaños; pero "El libro de los escolares de Plasencia del Monte" llegó en esa fecha y me ilusionó especialmente. Es un libro milagroso, cuajado de la magia de la vida pegada a la tierra. Una edición preciosa y admirable, que sin duda habrá costado largo y hondo esfuerzo. Ando todavía trasteando con él, y cada página es un abanico de emociones. Ya lo he regalado también a mi vez, porque lo creo uno de los presentes que mejor pueden comunicar todos los buenos deseos hacia alguien. Es un libro repleto de sabiduría.

              Hoy se cumple otro aniversario. Hoy es 14 de abril. Siempre arrastrando esta pelusilla en esta fecha, aunque ya queden tan lejos aquellos momentos en que la historia pareció que iba a dar un paso de gigante hacia adelante, a pesar de todos los contraluces. La labor educativa emprendida fue sin duda una de las hazañas más ambiciosas y generosas que se han producido en este país. Por eso, me parece lo más adecuado hablar, precisamente hoy, de esa labor, tomando como ejemplo el trabajo de los escolares del pueblo oscense de Plasencia del Monte y de su maestro, Simeón Omella. Copio aquí la introducción de Víctor Juan, director del Museo Pedagógico de Huesca, que ha llevado a cabo la edición de esta maravilla. Las palabras de Víctor Juan son muy hermosas, pero el libro realizado por los escolares y fechado en 1936 las merecen sin duda ninguna:



 

              "Hay objetos que parecen devolvernos a otra época o nos transmiten la emoción que sintieron quienes los sostuvieron antes que nosotros en sus manos como si en las cosas pudiera latir la memoria. Un poco todo esto es lo que me ocurre cuando acaricio el humilde papel en el que los niños de Plasencia del Monte y Simeón Omella, su maestro, estamparon, letra a letra, algunas de las páginas más hermosas de la historia de la educación y de la escuela aragonesa del último siglo. El libro de los escolares de Plasencia del Monte es una muestra del trabajo entregado de un maestro y sus alumnos, un libro que nos susurra algunos de los secretos que habitualmente se guardan en la intimidad del aula. No resulta difícil imaginar el amor por la escritura que hay detrás del trabajo paciente y meticuloso necesario para componer los textos, para realizar los meritorios grabados a varias tintas sirviéndose del linóleo, del caucho o del simple cartón. El trabajo que Simeón Omella realizó con sus alumnos en la escuela de Plasencia del Monte con la imprenta escolar es un argumento irrefutable para demostrar que el mundo puede transformarse con palabras. El libro de los escolares de Plasencia del Monte es la crónica de una escuela rural convertida en taller y en laboratorio de experimentación. Cada uno de los textos libres elaborados por niños de ocho a diez años nos hablan de una escuela que ha desterrado los libros de texto, de una escuela en la que los niños aprenden de la vida y de la comunidad en la que viven. Gracias al trabajo con la imprenta Freinet se había producido una importante transformación en la sociedad en la que la escuela estaba inmersa: por primera vez el conocimiento de los padres, de los abuelos, de los pastores, de los agricultores y de los artesanos, el conocimiento, en definitiva, de la gente común fue considerado un conocimiento valioso. Las personas de la comunidad -muchos de ellos analfabetos- son la principal fuente de información de aquello que luego se pondrá por escrito. Un conocimiento que gozará de la dignidad de la letra impresa.


              Gracias a la imprenta escolar los niños de la escuela de Plasencia del Monte hicieron su mundo más grande porque mantenían intercambios con escuelas españolas y con escuelas de Suiza, Bélgica o Francia.


               La edición de El libro de los escolares de Plasencia del Monte nos permite recuperar los nombres, las trayectorias profesionales y los empeños de educadores como Simeón Omella, Herminio Almendros o Ramón Acín. Este libro también nos devuelve, junto al impulso modernizador que sacudió las escuelas durante la II República, la amarga memoria de la escuela que perdimos, del país que pudo ser. Esta forma de entender la educación, la escuela, el conocimiento, el aprendizaje, la actividad escolar y el trabajo de los maestros es una muestra del prometedor rumbo que habían tomado las escuelas aragonesas. Pero pocos días después de que Simeón Omella y los niños de Plasencia del Monte concluyeran de encuadernar este libro, con el papel recién herido por la tinta, estallaba la Guerra Civil. Las palabras fueron ahogadas por el estruendo de las balas y las bombas. En Plasencia del Monte alguien escondió los libros de Simeón Omella, les dio amparo y cobijo. Y con los libros, alguien guardó, quizá sin saberlo, la esperanza de que las palabras pudieran volver a encender en nuestros corazones el fuego de la memoria y del recuerdo.


                 El paso del tiempo ha dejado su huella en las páginas de El libro de los escolares de Plasencia del Monte y no ha sido posible reproducir en esta edición facsímile todos los textos que Simeón Omella y los niños de su clase encuadernaron en 1936. De cualquier modo, los que aquí se ofrecen transmiten lo esencial del documento: la alegría de aprender, la pasión por la palabra y por el conocimiento compartido.


                  No quiero terminar sin agradecer el trabajo inteligente y generoso de Fernando Jiménez Mier y Terán, uno de los grandes especialistas del mundo en maestros freinetistas que aceptó la invitación del Museo Pedagógico de Aragón para realizar el estudio preliminar de este facsímile. Durante estos últimos meses ha sido un privilegio recibir los correos electrónicos que Fernando me enviaba desde México dando cuenta de sus progresos. Estaremos siempre agradecidos a Elena Ruiz Gallán y a su familia, por haber guardado durante setenta y un años El libro de los escolares de Plasencia del Monte y por permitir que ahora el Museo Pedagógico de Aragón pueda ponerlo a disposición de todos. "


Víctor M. Juan Borroy
Director del Museo Pedagógico de Aragón



P.D. Fernando Sarría ha colgado también un post dedicado a esta fecha, con un texto muy emotivo del historiador Tuñón de Lara, redactado al poco tiempo de instaurarse la democracia en este país. Hay que saber tener memoria y administrarla.

Actualización: El hermoso post visual de José Antonio Melendo


¡No a la caza de focas!

¡No a la caza de focas!

 

 

            Magda Díaz y Morales se hace eco de este hecho execrable y ruega a todos su difusión. Yo reproduzco gustosamente su texto, que suscribo:

 

             ESTE AÑO, CANADÁ PERMITIRÁ MATAR 270,OOO, O MÁS, CRÍAS DE FOCAS, ¡Y A PALOS!: MATANZA DE FOCAS EN CANADÁ.


             LES PIDO POR FAVOR, DE SER POSIBLE, PONGAN UN TEXTO EN SU BLOG DENUNCIANDO ESTA COBARDE, SALVAJE, CRUEL Y HORRENDA ACCIÓN QUE EL GOBIERNO DE ESE PAÍS PERMITE, Y PIDAN QUE SE DIFUNDA EN OTROS BLOGS, QUE SE TRANSMITA LO MÁS POSIBLE (OJALÁ PUDIERA SER EN CADA BLOG Y PÁGINA EXISTENTE EN EL MUNDO), Y PUES QUIZÁ SE LOGRE ALGO, NO SE... QUIEN DESEE PUEDE TOMAR ESTA IMAGEN O NO PONER NINGUNA IMAGEN, LO IMPORTANTE ES LA DIFUSIÓN DE ¡NO A LA CAZA DE FOCAS!

La mayor caza de focas permitida por el Gobierno canadiense ha iniciado en las aguas de Terranova, generando un agrio enfrentamiento entre Ottawa y los ecologistas que piden el boicot del turismo en Canadá. Noventa por minuto. Ese el número de focas de entre tres y cuatro semanas de edad que los cazadores canadienses matarán esta semana para aprovechar en pocos días las favorables condiciones meteorológicas en los hielos flotantes frente a las costas de Terranova.

(Recordad las imágenes que seguro que habéis visto montones de veces en televisión)

 

Tal-Afar

Tal-Afar

 

 

Esto dice la noticia de la agencia Atlas:

"Hace dos días, en Tal-Afar, hubo un atentado y este miércoles familiares de las víctimas se vengaron. Fue una masacre premeditada. Los suicidas conducían dos camiones-bomba, en uno incluso se repartía trigo gratis en nombre de una supuesta ONG.

Los terroristas hicieron explosionar los vehículos cuando más gente había reunida, padres con niños en brazos y vecinos que en un instante quedaron atrapados entre los escombros. Las bombas mataron a 62 chiíes, pero las consecuencias llegaron más lejos.

Como represalia, un grupo de chiíes fue al barrio vecino y mató a 60 sunníes, todos de un tiro en la cabeza. Es la política del ojo por ojo de Tal Afar. Una ciudad llena de tensiones, que sin embargo, hace justo un año George Bush ponía precisamente como ejemplo de los progresos en Iraq."

                Ya sé que cosas similares están sucediendo todos los días, continuamente, en Iraq. Que no son nuevas. Pero hay días en que una ya no tiene ganas de contenerse. Además el modo en que los hechos se han producido hablan ya de la escalada cualitativa de la crueldad en la violencia que se produce cotidianamente. Muy mal asunto.  (¡Qué suave soy! ). Y grado sumo de cinismo por parte de "los pacificadores". Los análisis los dejo a cada uno de vosotros.

* La imagen llega desde la web de Ono

Blogueros en la Expo

Blogueros en la Expo

 

        El periodista  y bloguero Juan Luis Sánchez, que mantiene el blog de la Expo,  organizó una visita a las obras de la Expo 2008, dentro de las que normalmente se realizan para el público en general los fines de semana. Nos apuntamos una treintena - puede verse la lista en el blog de la Expo- y hemos pasado un rato agradable, divertido e instructivo en cuanto a cómo van las obras. Ainhoa, guía de la Expo, nos ha explicado muy bien qué era cada construcción, las características y distribución del recinto de la Expo, y a qué se destinarán los edificios cuando pase el evento. Hemos terminado en el Pabellón de Visitantes viendo una bonita maqueta de la zona y otros contenidos audiovisuales muy útiles. Así hemos podido hacernos una idea bastante clara de cómo se está trabajando y de cómo quedará transformada toda la zona de Ranillas, abrazada alrededor por el meandro del río Ebro, y parte del barrio del ACTUR cuando todo esté a punto y para comenzar la Exposición el 14 de junio de 2008. Uno de los audiovisuales que se pueden ver en el Pabellón de Visitantes explica además el resto de obras de acompañamiento que en la ciudad de Zaragoza se están realizando de cara al acontecimiento internacional del año que viene.

       

         Javier Torres (sobre la marcha) y Mariano Gistaín, Javier Mendivil o José Antonio Melendo, y otros compañeros que podéis encontrar reseñados en el blog de la Expo 2008,  han colgado ya sus post´s con fotos y videos.

         Está bien recordar también un reciente post que colgué aquí sobre la transcendencia de la Expo 2008 en la ciudad y la Exposición Hispano-francesa de 1908.



Futura Torre del Agua, edificio-emblema de Expo Zaragoza 2008

De Expo 1908 a Expo 2008



            Falta poco más de un año para la Expo 2008 que se celebrará en Zaragoza, dedicada al tema del agua.  Como sucede normalmente en la preparación de este tipo de eventos, hay muchas obras por hacer y muchas cosas que organizar.  La adjudicación del certamen a Zaragoza tuvo lugar en diciembre de 2005. Entonces ya no parecía mucho tiempo el que había por delante para tanta tarea pendiente. Durante bastantes meses daba la sensación de poco o nada se movía. No debía ser verdad, a tenor de la velocidad que ahora llevan los trabajos. De la noche a la mañana, como aquel que dice, le han crecido al Ebro las estructuras primarias de dos nuevos puentes: el deseado puente del Siglo XXI, que nos permitirá cerrar de una vez -después de años de terminado en el resto de su trazado- la Z-30, y el más coqueto e igual de espectacular Pabellón Puente, que al parecer adaptará su estructura flexiblemente a los empujes del caudal del padre Ebro, y que será tanto puente como galería de ocio y de comercio. Cruzando el otro día el río por el viejo-pero-nuevo puente de La Almozara, de repente miré hacia la zona donde será esta ExpoAgua, y vi un horizonte ya complemente diferente. Mariano Gistaín colgó ayer unos videos sobre las obras de estos puentes.

            La Expo es un proyecto inversor de gran  calibre, es cierto. Y por tanto también es un proyecto que genera en la ciudad un renovado empuje de crecimiento. De su mano, la ciudad en general está adecentado su cara, y otros proyectos ya planteados se aceleran para la llegar a tiempo al verano del año que viene. Seguro que en este empeño suceden y sucederán cosas positivas y otras que no lo serán tanto. Pero es indudable que Zaragoza será diferente cuando comience la Expo del Agua en 2008, cien años después de otra decisiva exposición para la ciudad, la Hispano-Francesa que en 1908 sirvió igualmente para renovar el urbaniso de la ciudad, y que pretendía conmemorar, mediante un evento que apostó por el progreso y la concordia entre los pueblos, los terribles hechos de la Guerra de la Independencia en Zaragoza en 1808.

            Aquella Exposición dejó múltiples huellas en la ciudad. Entre ellas edificios como el del Museo de Zaragoza, la actual Escuela de Bellas Artes (donde ahora, en medio de la polémica, se quiere construir el Espacio Goya), o toda la urbanización de la entonces denominada Huerta de Santa Engracia, entre el céntrico paseo de la Independencia y el río Huerva, y que se incorporó a la ciudad como un nuevo y próspero barrio que ocupó la media y alta burguesía zaragozana.

            La Exposición de 2008 se instala también en un espacio que hasta ahora seguía siendo todavía rural, el meandro de Ranillas, en el corazón del Ebro. Los zaragozanos sabemos bien que nuestra ciudad ha vivido siempre de espaldas a nuestro río. Seguramente, en buena parte, por las dificultades técnicas existentes para edificar en la orilla norte del Ebro, donde los terrenos son tremendamente inestables y permeables. Sólo la tecnología contemporánea ha conseguido salvar dichas dificultades. Hoy la ciudad se extiende ya a ambas orillas del río. Y sin embargo, quedaba pendiente la incorporación del propio Ebro a la vida cotidiana de los habitantes de la ciudad: sanear, vestir y embellecer las orillas, aumentar el número de puentes, etc. Integrar, en una palabra, al Ebro en nuestras vidas. Aunque es muy probable que la huella de esta Expo 2008 llegue más allá, si se consigue ésto, seguramente ya habrá merecido la pena.

          

            *El video que enlazo desde Youtube es un bonito montaje sobre la Exposición Hispano-Frances de 1908. Allí hay otros cuatro más que os recomiendo.

Simples adioses

Simples adioses

 

 

             Todo el mundo sabe que el tiempo y el espacio de nuestra vida van llenándose de gente a nuestro alrededor. Unos afortunadamente nos acompañan y nos dan calorcito y buenas cosas. A otros, por desgracia, el bosque de los acontecimientos nos los va ocultando y desaparecen de nuestro tiempo y nuestros lugares habituales.  Nos acompañan no obstante en la memoria. A todos nos ha pasado. Amigos que han dejado de ser amigos para convertirse en una extraña categoría de desconocidos de los que sabemos sin embargo muchas cosas. O eso creemos. O eso creen ellos de nosotros. Porque en todo desencuentro, en todo adiós, subyace siempre una imposibilidad de ponerse en el sitio del otro. Sea por lo que sea que el adiós se ha sobrepuesto al abrazo y el silencio metálico a la fértil conversación sin tregua. - esté donde esté, si es que está, la culpa de que llegue el adiós,-  siempre hay una dificultad revenida de entender al otro y de sentir compasión, es decir de “padecer” con él y a su lado las alegrías o las tristezas que le ocupan.

 

            Por algunas circunstancias personales, he conocido a gente a la que ésto le sucede además por un motivo concreto. En esos casos ese motivo es la incapacidad para entender las condiciones cotidianas, y también de planteamiento de vida a más largo plazo, que se dibujan cuando ésta se debe afrontar desde la convivencia con la discapacidad. Incapacidad, lógicamente, por parte de quienes no viven dicha discapacidad. Hablo de discapacidad, pero podría hacerlo de otras circunstancias que representan una especial complejidad vital. La cuestión es que hay, creo yo, una tendencia –no sé si comprensible y justificable o no, pero cierta- en casi todos los humanos que nos lleva a evitar sistemáticamente las complicaciones. Y hay mucha gente que tiende a huir de realidades que son complicadas, cuando no a negarlas. Aunque su responsabilidad en ellas no sea más que la de cordial y necesario acompañante.

 

            No quiero hablar de situaciones concretas, aunque podría. Pero no me gustaría que se pensara que todo lo que voy diciendo es fruto de una mera elucubración pseudo-filosófica. He podido constatar que lo que cuento sucede, y que cuando el que huye y abandona lo hace tiende, además, a culpabilizar a quienes deja, como si  las personas que en ese momento son diferentes no hubieran sabido superar todas las problemáticas que su vida conlleva para que el otro pudiera seguir así haciendo la suya sin ninguna variación. Y dejadme que os diga que además de una cierta tristeza por ellos, todo esto me causa una sensación de pobreza intelectual y emocional que me cuesta un poco superar. Y que esa actitud no es sino otra manera de discriminación, más cruel si cabe que las habituales y conocidas de ámbito social.

 

            ¿Aprenderemos alguna vez que somos más ricos cuanto más diversos y que vivir la complejidad o complicación con normalidad siempre es sinónimo de esfuerzo pero también de madurez y de crecimiento personal? Y ello me vale tanto a nivel individual, como social.

 

            Sé que soy muy machacona con temas como éste. Y ya sé que hay de todo y de todos en todas partes. Y que también hay mucha gente de mente abierta y despejada. Pero no puedo evitar sentir que en este mundo tan plural queda mucho, mucho camino por recorrer para que dicha pluralidad no exista en compartimentos estancos, para que fluya de unos colectivos a otros, de unos individuos a otros, como un río que acomoda su cauce y su caudal según el territorio por el que transcurre.

 

*La imagen del bosque viene desde http://65.100.28.11/media/rest_sarg-bosque.jpg, y he querido ponerla porque es un bosque enmarañado pero tranquilo y luminoso)

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Irak...

Irak...

 

10 muertos por hora

(en Irak)

... y .... en.....

             

 

La creatividad humana - 2

La creatividad humana - 2

           

           Hoy publica, en EPS, Fernando Trías de Bes una continuación de sus reflexiones acerca de la creatividad, que ya mencionamos aquí hace unos días. En esta ocasión el artículo, titulado "Recuperar la creatividad perdida", gira en torno a los factores que pueden coartar e incluso eliminar esta creatividad personal. Son los inhibidores de la creatividad y, frente a ellos, Trías de Bes propone algunas técnicas para combatirlos y superarlos.

            La reflexión de Tría de Bes me sigue pareciendo de sumo interés y su manera de exponerla clara y muy entendible. No he encontrado la versión digital del artículo en la edición de EPS de la página de El País Digital. Reproduzco, no obstante, algunos párrafos, aunque para leer entero el artículo habrá que acudir a la edición en papel del suplemento:

 

            "... la creatividad perdida puede aprenderse de nuevo.

            Para lograrlo hay que comprender cuáles son los principales inhibidores de la creatividad. Digamos que, si éstos aún están presentes, por muchas técnicas que uno aplique servirán de muy poco...

            En el caso de la creatividad, uno de los principales inhibidores es el miedo a los resultados de la propia acción creadora. Cuando una persona decide actuar creativamente en su campo o disciplina, los resultados de su  trabajo puede suponer una ruptura con las normas; lo aceptado, lo ortodoxo, lo lógico o lo supuestamente correcto... El miedo a ser distinto, a parecer una persona extraña, a quedar en ridículo.

            Los estudiosos de la creatividad han descubierto que uno de los aspectos que más ha favorecido la creatividad en investigadores y científicos es la figura de una persona externa, profesional del campo donde se está investigando, que anima continuamente al creador. Incluso en el caso de genios como Curie o Einstein, esta figura fue fundamental...

            Otro de los inhibidores de la creatividad es el denominado mito del genio. Parece como si la creatividad dependiese de un chispazo repentino cuyo origen es imposible de derminar...

            Este mito ha hecho mucho daño, porque, si bien el momento de inspiración no puede negarse, hoy se sabe que ese instante sólo se produce después de muchas horas de trabajo... Los denominados chispazos o iluminaciones creativas no son más que la repentina visualización de algo a lo que uno lleva muchos años aproximándose. Como dijo Woody Allen: "Me ha llevado diez años tener éxito de la noche a la mañana"...

            Es cierto que tales analogías o momentos de conexión repentina pueden no depender de nosotros, pero no es menos cierto que una mente concentrada y que ha trabajado suficientes años en un tema determinado será mas propensa a hallar algo nuevo en los hechos cotidianos...

            Se trata de lo que Manuela Romo denomina en su Psicología de la creatividad la motivación intrínseca, aquella que sólo surge del propio placer que la tarea contiene. Y es que pensar de forma creativa sobre tun tema determinado convierte a la tarea y al objetivo en una misma cosa, algo que actúa como un motivador increíble...

            El último inhibidor es la (falsa) creencia de que uno no puede ser creativo. En este caso asistimos a la profecía que se autocumple. Si uno sostiene que no es creativo, difícilmente lo será. Esto debe superarse mediante aprendizaje y entrenamiento de las técnicas de la creatividad, de los heurísticos que aceleran el pensamiento creativo.

            Entre tales heurísticos encontramos técnicas tan sencillas como la inversión, una de las que produce más estímulos. Invertir un pensamiento es decir lo contrario de lo establecido...

            Como técnica también se presenta la anología, que consiste en establecer paralelismo entre ideas o conceptos dispares... Johansson, en su libro El efecto Medici, denomina a está técnica la intersección de ideas y explica por qué en el Renacimiento se produjo tal profusión de avances en el arte y la ciencia. Los Medici fomentaron en Florencia un escenario común donde múltiples disciplinas se encontraron. La intersección produjo una explosión creativa. Las intersecciones son, al fin y al cabo, analogías entre campos y áreas independientes del saber.

            Otros heurísticos son convertir lo familiar en extraño o lo extraño en familiar, exagerar una idea, minimizarla, combinarla, reordenar proceso a ver qué surge... Hay multitud de libros con técnicas heurísticas que favorecen la creatividad. Todas ellas propugnan un pensamiento divergente, que sugiere y propone en lugar de concluir".

 

            A mí, particularmente, la última parte dedicada a la analogía y al pensamiento divergente me parece especialmente significativa y sugerente. El ejemplo del Renacimiento europeo es categórico al respecto, como también, con circunstancias bien distintas, el periodo anterior a la Primera Guerra Mundial en Europa.

 

            ("Recuperar la creatividad perdida", por Fernando Trías de Bes. EPS, domingo, 12 de noviembre de 2006, pp. 98-99).

* La imagen corresponde a una fotografia del Palacio de la Signoría en Florencia.

Ciudad y niebla

Ciudad y niebla

 

 

            Hoy es el segundo día de niebla en la ciudad otoñal. Hubo otro hace unas semanas, aunque fue un tanto falso. Sin embargo, éste de hoy es ya un verdadero día de niebla. Y aunque la temperatura no es fría, el ambiente se aproxima a esas sensaciones que producen las mañanas ateridas del invierno en el valle.

           Al aproximarme hasta el río, la niebla se ha ido haciendo más compacta y los faros de los automóviles atravesando el puente eran como luciérnagas extraviadas a la luz del día. Todos, pues, un poco extraviados, engullidos y escupidos en algún punto, un tiempo después, donde la niebla se hace un poco más rala y recuperamos el dominio de nuestros pasos y retomamos las coordenadas de nuestras vidas. Hoy todos los habitantes de esta ciudad hemos tenido nuestro momento de leyenda antes de llegar al lugar de trabajo, todos sumergidos bajo la niebla, aislados, desconectados aun siquiera brevemente.

            La niebla es bella. Incómoda. Melancólica. Cuando no definitivamente triste. Pero hermosa. Atenúa contornos, difumina incorrecciones, introduce el misterio y el sigilo en el paisaje.  De alguna manera nos deja más desprotegidos. La realidad visible es sustituida por la imaginación. Por eso apetece meterse en la casa, asomarse al cristal y desde lejos adivinar un mundo sin final.

 

*La imagen corresponde al cuadro "Ciudad y niebla", obra de Raquel Saéz Fliquete, que puede verse en: www.casadelalumno.upv.es/actividades/c0506/abril/concurso_pintura/cuadros_2.asp

La creatividad humana

La creatividad humana

Creo firmemente, a pesar de todo, en la capacidad creativa del ser humano (también en su capacidad destructiva, sin duda). Siempre he pensado que el acto creativo debe ser cotidiano y que ese acto creativo es el que proporciona al ser humano la posibilidad de reconocerse a sí mismo y de otorgarle un lugar entre sus cóngeneres. No importa para ésto la entidad o  repercusión social de la creación, porque en definitiva la valoración final de la misma es completamente circunstancial: depende de factores que no pertenecen al propio hecho creativo (económicos, de gusto, incluso de fortuna o suerte) y que introducen ya otros parámetros, a partir de los cuales precisamente se empezara a desvirtuar el acto creativo en sí (poder, influencia, competencia, etc).

El domingo pasado Fernando Trías de Bes escribía en EPS un artículo titulado "La creatividad como forma de vida", que, a mi juicio, explica muy bien todo ésto. Aunque yo introduciría algun matiz, por ejemplo en el papel adjudicado por Bes a la lógica y al aprendizaje, cito algunos de sus párrafos más elocuentes:

"Los actos de nacer y morir son, desde un punto de vista metafísico, absolutamente individuales. Puede haber un ginecólogo ayudando en el parto, o un acompañante al lado de un enfermo agonizante, pero su función es de simple ayuda o acompañamiento. Lo que supone nacer o morir, desde el punto de vista existencial, atañe a una sola persona. Son, tal vez, los actos más íntimos de nuestra vida, los que nos pertenecen exclusivamente a nosotros. Los actos de nacer y morir son individuales. Entre un acto y el otro se extiende un periodo de tiempo de duración indeterminada que denominamos vida. Erich Fromm escribió que, durante la vida, el ser humano se siente siempre impulsado a trascender la propia individualidad, a superar un proceso de individuación que conduce a la soledad y al aislacionismo.

Vivir encerrado en el propio mundo, aislarse en uno mismo, vivir sin trascender la propia identidad puede sumir a una persona en la locura, la tristeza o la depresión. No afirmo que no sea posible estar bien con uno mismo, sino que es imposible estar únicamente con uno mismo. Nacer y morir son actos individuales, mientras que vivir es lo contrario: es trascender la identidad, superar la individualidad con la que nacemos y morimos. Para superar ese proceso de individuación, las personas disponen de dos mecanismos. Uno es el amor. El otro, su capacidad para crear. Pero el hombre precisa de algo donde proyectarse para trascender su propia identidad. Durante la vida hallamos dos tipos de ese algo donde proyectarnos: otras personas y objetos físicos, cosas. Así pues, las personas son los sujetos donde se proyecta el acto de amar, y las cosas son los objetos donde se proyecta el acto de crear."

"¿Por qué explico todo esto? Porque hay una tendencia generalizada en la población a pensar que uno mismo no es creativo, que la creatividad es una facultad reservada para unos pocos genios. El resto, los comunes mortales, hemos de limitarnos a admirar sus obras artísticas o sus descubrimientos.

Nada más lejos de la verdad. La creatividad es un rasgo inherente a la condición humana. No es que podamos ser creativos, es que somos creativos porque somos seres humanos. La necesidad de conectar con el exterior, de dejar la huella en el mundo fue, sin duda alguna, el detonante de la razón. Fuimos creativos antes que racionales. Nuestro sistema cerebral es creativo de nacimiento; la lógica la aprendemos mediante la enseñanza. El problema es que la vida en sociedad precisa de rutinas para garantizar su eficiencia. Si todos cruzásemos la calle de modo creativo, la seguridad vial sería un caos. En las empresas y en las profesiones sucede algo parecido: es preferible aplicar protolocos conocidos que dejar al individuo un campo libre de actuación que provoque errores o pérdidas. Se permite aplicar la creatividad sólo en campos y tareas donde la sociedad o la empresa no se vean perjudicadas. El problema, entre otros, es que cada vez hay menos campos donde nuestro modo de actuación no deba ser automatizado.

Nacemos creativos, y vamos, mediante el aprendizaje progresivo de la lógica y el desarrollo de la eficiencia como especie, olvidando que lo somos y perdiendo las habilidades creativas."

 

*Puede leerse el artículo "La creatividad como forma de vida", de Fernando Trías de Bes en la edición digital de El País-EPS:

http://www.elpais.es/suple/eps/index.html?d_date=20061029

Cumpleaños de Fredy Mercury

Cumpleaños de Fredy Mercury

Cuentan en televisión que mañana Fredy Mercury, ya legendario y admirado en la  posteridad, todavía amado por muchos, hubiera cumplido sesenta años.  Fredy Mercury anunció su muerte cuando le dijo al mundo que padecía sida. Se fue enseguida. Como algunos otros mundialmente conocidos, Mercury se convirtió también en un símbolo de la necesidad de detener el avance de la enfermedad, no sólo en el ámbito sanitario, sino igualmente en el terreno de la exclusión social. Porque hay que recordar que en aquellos años el sida era una enfermedad casi tabú. Posiblemente porque en occidente, en los inicios de su aparición y expansión, se cebó con especial saña en los colectivos más marginados socialmente. Entre ellos el colectivo gay. Muchos recordamos amigos que también se fueron. Algunos en completo silencio. Por eso he querido volver a pensar en voz alta estas cosas. Y pensar igualmente en voz alta que si, afortunadamente, en los países occidentales el sida está más controlado que antaño - aunque no se pueda bajar la guardia-, sigue siendo una epidemia furibunda en otros lugares del mundo, especialmente en Africa.

Galicia - arde

No voy a decir nada más. Como a todos supongo, me gustaría saber qué pasa realmente en Galicia con la catástrofe repetida de los incendios forestales. Pero sólo quiero ahora expresar la tristeza e impotencia que siento desde hace días.

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Qana - de nuevo

Qana - de nuevo

No es sólo por el horror de Qana (de nuevo en Qana, como hace diez años). Aunque en este momento sí es principalmente por el horror de Qana. Pero también por tanto horror acumulado. Esa colmatación, esa saturación, que a todos nos coloca ya en un margen de insensibilidad, como se suele decir, que nos protege. ¿De nuestra impotencia? ¿De nuestra indiferencia? ¿De nuestra cómoda conciencia? ¿De nuestra inutilidad?

El otro día leía un brillante artículo del siempre lúcido y sabio Ignacio Ramonet acerca de los parámetros a considerar en el tablero de ajedrez de Oriente Próximo, de las piezas que pueden estar moviéndose en esta guerra de ahora mismo. Reconozco que he vuelto a buscar ese artículo, pero he sido incapaz de hallarlo entre mis papeles. No importa. Mientras lo leía el otro día -Qana, la de esta ocasión, aún no había sido- me asaltaba un esquizofrenía que oponía el discurso del conocimiento al atragantamiento de tantas imágenes de bombardeos, de gente huyendo, de gente muriendo. Más de nuevo. Otra vez. ¿De qué les ha servido a los niños de Qana y a sus madres nuestros análisis, nuestro esfuerzo por conocer y comprender, por poner uno detrás de otro los condicionantes de los conflictos, por adivinar soluciones? No hay solución sin voluntad de ella. Primero hay que querer. Y una vez más, nadie parece tener la voluntad. Sí el poder, sólo el poder.

 * Internet está llena de imágenes como ésta y de textos sobre lo ocurrido, ¿y...?

Bombay...

Copio parte de un artículo publicado hoy en El Periódico de Aragón por la periodista y concejala de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Zaragoza, Lola Campos. Yo no tengo palabras. Y ella sabe de lo que habla.

 

"India es un continente atravesado por largas vías de tren que son venas que conectan la vida de norte a sur. Bombay es una megalópolis que necesita el tren para funcionar a diario. En los vagones de segunda categoría viajan hombres y mujeres, niños y adultos, personas de toda clase y condición que van apretándose a medida que el tren marcha. La city financiera, comercial e industrial queda casi siempre lejos de casa. Todos viajan en perfecto desorden, con un silencio misterioso. Más que conversaciones hay miradas.

En el vagón nadie desconfía de nadie, incluso todos te ayudan a que no pierdas el bolso o los zapatos. Pocos extranjeros se atreven a internarse en esa jungla, porque hace falta una especial pericia para entrar y salir de estas jaulas en las que hay momentos en que desaparecen de tu vista los viajeros que antes veías sentados. Incluso te cuentan que a veces alguno no ha llegado a su destino porque, en medio del forcejeo, la muerte ha pasado factura. Para un occidental no hay acontecimiento de masas que pueda compararse a esta concentración de cuerpos morenos, olores especiadas y ojos de mirada indefensa.

LOS CANALLAS que han roto este desorden respetuoso, los salvajes que han puesto gritos de dolor en este silencio multitudinario, no tienen alma. Nunca tienen alma los asesinos, pero cuesta imaginarse un caos mayor que el habitual en las estaciones de tren de Bombay. Cuesta ver desconfianza en los ojos de los indios. Cuesta pensar que las indias recatadas estén hablando de otra cosa que no sean los afectos y las tradiciones.

Me resisto a pensar en los niños abandonados y los abuelos desquiciados. Lo que Bombay necesita no es, precisamente, más dolor, ni más muerte ni más caos. Alguien se ha acordado de los olvidados y maldita la hora. " (La Ley del Desorden, El Periódico de Aragón, pag. 5 de la edición impresa)

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