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Pan de Oro asoma entre los blogs de Mariano Gistaín y Antón Castro: gracias.

Pan de Oro asoma entre los blogs de Mariano Gistaín y Antón Castro: gracias.

He salido esta tarde pasada (tarde ya del día de ayer) a dar una vuelta por Internet y me he encontrado con esas dos gratísimas sorpresas. Las palabras de Mariano Gistaín en su Texto casi diario y de Antón Castro en su blog. Gracias a los dos por hacerse eco de Pan de Oro en su doble cara junesca, de novela y de blog. Es realmente un privilegio para Pan de Oro y para su autora.

A Mariano Gistaín sólo le conozco de vista, de pasar al lado alguna vez. Pero le leo mucho. Su columna en El Periódico de Aragón es parada obligatoria en el repaso diario rápido a la prensa. Me da tiempo a tomarme el café de la máquina mientras tomo buena nota de sus opiniones y juicios, tan lúcidos y ajustados que una siempre se pregunta cómo pudo pensar todo éso tan bien y tan deprisa. Y el Texto casi diario me asombra por su inmensidad y su temperamento concreto a un tiempo. Siempre encuentro algo.

El día que fuimos Fernando y yo con Pan de Oro al programa Borradores de Antón Castro fue una fiesta. Una fiesta de noche de verano. Anton Castro es un meigo, un prestidigitador del gesto y la palabra, un zahorí con sus invitados . Mientras canturrea sin parar y atiende como sin querer a todos los detalles, coloca con tino y delicadeza la pregunta que más respuesta arrastra. Consigue que todo parezca fácil y sencillo, como sin duda lo es. En Pan de Oro hay un personaje que se llama como él. Prometo que no pensaba en él cuando le di nombre. Salió así. El Antón Castro de la novela es un médico. Pero un médico especial que también procura hacer bien las cosas. Son las casualidades de la ficción-vida, vida-ficción, que no andan tan desligadas una de la otra como aparentan.

* La foto de Antón Castro la tomé prestada de la web de Aragón Televisión, cadena que emite su programa.

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3 comentarios

compro oro sevilla -

La información que esta en tu blog es muy interesante

Luisa -

Gracias a ti, Antón. En la cuestión del nombre del personaje médico caí en la cuenta a posteriori, pero decidí dejarlo. Cada vez me gusta más pensar en la fragilidad de la frontera entre realidad y ficción, porque creo que ayuda a mantener lo más intacta posible la pasión por la vida y las cosas. La verdad es que tu nombre encaja a la perfección en el talante renacentista. Un abrazo, Luisa.

De Antón C. -

Querida Luisa:
Mil gracias por tu gentileza y por ese detalle del médico, me pareció un poco presuntuoso hablar de eso, de que tenías un personaje que se llamaba así. Un abrazo. AC.
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