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pandeoro

Canéfora

Doncella que en algunas fiestas de la antiguedad pagana llevaba en la cabeza un canastillo con flores, ofrendas y cosas necesarias para los sacrificios (R.A.E.)
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6 comentarios

Luisa -

Gracias Juana. Yo no recordaba exactamente cuál era el poema. Y es hermosísimo por cierto.

Juana -

Que púberes canéforas te brinden el acanto,
que sobre tu sepulcro no se derrame el llanto
sino rocío, vino, miel;
que el pámpano allí brote, las flores de Citeres,
y que se escuchen vagos suspiros de mujeres
bajo un simbólico laurel.

De noche, en la montaña, en la negra montaña
de las visiones, pase gigante sombra extraña,
sombra de un sátiro espectral;
que ella al centauro adusto con su grandeza asuste;
de una extrahumana flauta la melodía ajuste
a la armonía sideral.

Y huya el tropel equino por la montaña vasta;
tu rostro de ultratumba bañe la luna casta
de compasiva y blanca luz;
y el sátiro contemple sobre un lejano monte
una cruz que se eleve cubriendo el horizonte
¡y un resplandor sobre la cruz!
para ana a.

Luisa -

Canéfora es una palabra tan sonora com hermosa, es verdad. Le tenía que encantar al bueno de Rubén Darío. Y aunque, como dices, ya sería bastante, la imagen que evoca es además muy bella también. En fin que tiene música, tiene plástica (escrita resulta también muy sugerente) y trae un mundo en su acento.
Un beso.

ana a. -

Hay un verso de Rubén Darío con la palabra "canéfora". No lo tengo a mano y no lo recuerdo bien. Es todo él tan sonoro como la palabra en sí, es algo así como "que púberas canéforas xxxxxxxxxxxxxx el acanto". Lo de las xxxxxx es lo que no recuerdo. Besitos. Hay palabras que da igual lo que signifiquen, son hermosas en su parte material, y ya está.

Luisa -

Muchas gracias, querido Ybris, por tu atención y por el detalle de tu lectura. Me apunto contigo a lo de seguir viviendo con dignidad.
Besos, besos

Ybris -

Tenía un montón de cosas tuyas por leer después del fin de semana. Las he leído con detención porque siempre resultan muy interesantes, pero necesitaría mucho tiempo para comentártelas por separado.
Así que aquí te dejo un poco de rabia por la hipocresía de Irak, un sentimiento de esperanza por la labor de quienes tratan de ayudar a vencer los problemas de comunicación de los discapacitados, un aplauso de bienvenida al libro sobre la Capilla de los Corporales de Daroca y otro de acogida a la recopilación de canciones del imprescindible Silvio.
Quizás con todo ello habría que llenar el canastillo -canéforas todos al menos por un día- de nuestras ofrendas en sacrificio a los dioses o a la vida.
Sólo para poder seguir viviendo con dignidad.

Muchos besos.
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