Blogia
pandeoro

Un reportaje sobre barreras arquitectónicas en Heraldo de Aragón

Un reportaje sobre barreras arquitectónicas en Heraldo de Aragón

          

 

          Ayer domingo Heraldo de Aragón publicó un reportaje sobre barreras arquitectónicas, a mi juicio, muy bien planteado y desarrollado porque dibuja algunas situaciones concretas que seguramente las personas sin dificultades motrices nunca imaginarán que puedan existir, y porque plantea igualmente algunos casos de insensibilidad e insolidaridad por parte de dichas personas o de algunas entidades. También me ha parecido muy bien que se cuente lo que puede llegar a valer una silla de ruedas y las dificultades que suelen existir para conseguir unas ayudas públicas razonables. Ayer no  pude copiar aquí el reportaje porque Blogia tiene un servidor un poco enfermillo y había muchos problemas. Lo hago hoy. Se llama "Muros de medio palmo" y lo firma Elena Puértolas.

 

             ---- Un día cualquiera de la vida cotidiana de Darío Lorenzo está salpicado de obstáculos insalvables aquí y allá que dificultan el desplazamiento por la capital aragonesa con su silla de ruedas. HERALDO salió a la calle con él desde la sede de la Asociación de Disminuidos Físicos de Aragón y en la misma acera tuvo que detenerse porque una repartidora de publicidad dejaba el carro en medio en cada uno de los portales en los que entraba, sin deparar en la molestia que causaba. Al llegar al principio de la vía, hacia la calle de Miguel Servet, Darío fue a cruzar por el paso de cebra pero no se atrevió a bajar la empinada rampa del rebaje. Eso sin contar con que una señora aparcó en ese mismo momento, a pesar de que él ya estaba a punto de cruzar, sobre el paso de cebra. Fue sólo el principio. Como Darío, 53.000 aragoneses tienen una discapacidad física reconocida de más del 33%. A ellos se suman los que no alcanzan ese porcentaje y los que de forma ocasional ven reducida su movilidad. Todavía hay muchas escaleras insalvables,  y no sólo físicas.


         Así lo reconoce la directora general de Atención a la Dependencia del Gobierno de Aragón, Teresa Perales, que también se desplaza en silla de ruedas. "Mentiría si dijera que no tenemos más dificultades que otros ciudadanos, pero también tenemos más capacidad de sacrificio", apunta. Aunque admite que Zaragoza es una ciudad cómoda porque es muy llana, sabe que hay muchas barreras arquitectónicas por suprimir. De hecho, apunta algunos espacios públicos que presentan dificultades como los edificios más antiguos de Correos o los cines Palafox. Su casa, el trabajo y el camino entre ambos espacios ya lo tiene controlado, pero fuera de allí encuentra muchos lugares a los que no puede acceder. "Si no puedo entrar en un sitio, normalmente no vuelvo, soy de las que pienso que ellos se lo pierden", indica.

Rampas asesinas

         Lo que para muchos ciudadanos son aceras aptas para discapacitados físicos, para otros que se desplazan en silla de ruedas son "rampas asesinas". Así las llama Darío Lorenzo y muchos otros compañeros de la asociación. Con mucha pendiente, demasiada inclinación o un pequeño escalón. Son muchas pegas que las convierten en obstáculos insalvables, aunque aparentemente están pensadas para personas con movilidad reducida. Pero éstas no sólo se encuentran en zonas antiguas de la ciudad. Muchas obras nuevas se inauguran sin reparar en estos detalles que para muchos ciudadanos son vitales. Barreras arquitectónicas en el propio diseño de las calles, comercios o espacios públicos inaccesibles, dificultades para conseguir un puesto de trabajo e incluso una silla de ruedas son algunos de los problemas cotidianos a los que se enfrentan. Nunca saben qué obstáculo nuevo les corta el camino.

         El primer escalón que encuentra cada día Darío Lorenzo está en la puerta de su casa y mide 20 centímetros. La comunidad de vecinos en la que reside en el paseo de La Ribera no está dispuesta a costear la obra necesaria para hacer una rampa, puesto que tendría que retirar la puerta de entrada unos metros, entre otros cambios. Al menos ahora tiene ascensor, porque durante muchos años sus padres lo subían en la silla hasta un primer piso. Sólo su hermano puede ayudarle a superar ese obstáculo, aunque está jubilado por enfermedad. Sin embargo, su padre de más de 80 años tiene párkinson y a su madre, que tiene en torno a 70, le falta un brazo, por lo que sólo puede empujar la silla. A partir de allí, todo son inconvenientes. Demasiados dobles bordillos.

          Una silla de ruedas eléctrica le sería de gran ayuda, pero la administración ya le ha denegado la ayuda en dos ocasiones. Tiene 49 años y una minusvalía del 82% reconocida, aunque está convencido de que ahora el porcentaje sería mayor. No sólo tiene dificultades para mover su silla por los problemas que tiene en un brazo sino que además sólo tiene un 20% de capacidad pulmonar lo que le obliga a dormir con una máquina de oxígeno y otra que le ayuda a respirar. Antes era capaz de llegar solo desde su casa hasta el barrio de Las Delicias, pero ahora tiene más dificultades, y sus recorridos son mucho más cortos.

           Confía en que la nueva Ley de la Dependencia que entró en vigor el 1 de enero y que comenzará a ayudar a los grandes dependientes a partir de abril, mejore esta situación. La segunda vez qeu solicitó la subvención para la silla y se sometió al reconocimiento médico ya le dijeron que como su discapacidad era debida a un poliomelitis, que no le concederían la silla. Pero, ¿por qué importa el origen y no sólo la situación?, se pregunta Darío.

           Esa "rampa asesina" de la acera de su trabajo tiene que bajarla con ayuda. Por eso, nunca va por ahí, porque ya se lo sabe. Su ruta diaria va en la otra dirección, hacia la calle José Luis Pomarón, donde coge el autobús de regreso a casa. A finales de mes llama a la empresa de transporte público, TUZSA, para dar su horario y cada día lo recoge el servicio para personas con movilidad reducida, de la línea amarilla. No obstante, le gustaría que las líneas convecionales de autobuses rojos estuvieran completamente adaptadas para tener más posibilidades de desplazamiento sin tener que decidir sus movimientos con 24 horas de antelación, para poder contar con el servicio de autobús.

          La previsión es fundamental en su vida. Como antes de que existieran las tarjetas de crédito, tiene que acudir a la oficina bancaria para conseguir efectivo. Desde su silla de ruedas no puede acceder a un cajero. Según el Observatorio de Infoaccesibilidad de Discapnet, de la ONCE, la banca es el sector peor valorado en cuanto a accesibilidad web para personas con cualquier tipo de discapacidad así que para muchos la banca por internet no es la solución. Darío Lorenzo tiene muchos problemas, especialmente con la oficina de su banco que está en su barrio, porque no puede abrir las pesadas puertas mientras se desplaza con su silla. Es uno de la trabas más habituales que se encuentran, y agradecen las corredoras de cristal que se abren cuando te aproximas.

           Su silla de ruedas le costó en el año 2000 en torno a 900 euros y una eléctrica puede valer ahora desde 1.800 hasta incluso los 6.000 euros, comenta. Como trabajo, esforzándome mucho aún podría conseguirla, pero para los que no tienen empleo, es imposible", indica. Como tantas cosas, poder salvar algunas barreras es sinónimo de recursos económicos. Sin embargo, no todos tienen la oportunidad de encontrar un puesto que les permita no sólo ganarse la vida sino realizarse profesionalmente.

Bordillos insalvables

         "Al final, tu vida se ve limitada a los espacios a los que se puede acceder, al resto ni te molestas en ir. Mis compras se limitan a las grandes superficies". En los grandes supermercados o centros comerciales no encuentran dificultades, pero algunos pequeños comercios además de los escalones de acceso, ni siquiera tienen espacio suficiente entre los pasillos para desplazarse o carecen de baños adaptados. Aunque todas las obras nuevas contemplan estas medidas, "en mi barrio han rebajado todas las aceras pero todas están mal hechas, indica. Darío, que lleva muchos años en silla de ruedas, admite que "la situación está cambiando y se hacen muchas cosas pero a un ritmo lento que no se corresponde con lo que se lucha desde el colectivo". Se sienten como "policías" porque tienen que denunciar continuamente para conseguir mejoras.

        La página web de Disminuidos Físicos de Aragón se abre con la frase: "La discapacidad nace en la mirada del otro". Y está claro que esa falta de visión de los otros construyen los muros más altos, de apenas unos centímetros, con los que se tropiezan las personas con movilidad reducida. Sólo la sensibilidad puede ayudarles.----

 

 (* La dirección electrónica donde puede encontrarse el artículo es: http://www.heraldo.es/heraldo.html?noticia=191233).

    (* La imagen  estaá en:  http://comisiondediscapacidad.es.tripod.com/Info.htm)

 

¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres
¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres

3 comentarios

Luisa -

Blogia tiembla....Inma. Los comentarios no van muy bien tampoco.
Me gustó el reportaje. Es uno de los pocos que he leído que creo se ajusta bastante a las cosas que realmente suceden.

lamima -

Es la segunda vez que intento comentar este post...
Estupendo reportaje, quien quiera ver que abra los ojos Luisa.

Luisa -

prueba
¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres