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Ciudad y niebla

Ciudad y niebla

 

 

            Hoy es el segundo día de niebla en la ciudad otoñal. Hubo otro hace unas semanas, aunque fue un tanto falso. Sin embargo, éste de hoy es ya un verdadero día de niebla. Y aunque la temperatura no es fría, el ambiente se aproxima a esas sensaciones que producen las mañanas ateridas del invierno en el valle.

           Al aproximarme hasta el río, la niebla se ha ido haciendo más compacta y los faros de los automóviles atravesando el puente eran como luciérnagas extraviadas a la luz del día. Todos, pues, un poco extraviados, engullidos y escupidos en algún punto, un tiempo después, donde la niebla se hace un poco más rala y recuperamos el dominio de nuestros pasos y retomamos las coordenadas de nuestras vidas. Hoy todos los habitantes de esta ciudad hemos tenido nuestro momento de leyenda antes de llegar al lugar de trabajo, todos sumergidos bajo la niebla, aislados, desconectados aun siquiera brevemente.

            La niebla es bella. Incómoda. Melancólica. Cuando no definitivamente triste. Pero hermosa. Atenúa contornos, difumina incorrecciones, introduce el misterio y el sigilo en el paisaje.  De alguna manera nos deja más desprotegidos. La realidad visible es sustituida por la imaginación. Por eso apetece meterse en la casa, asomarse al cristal y desde lejos adivinar un mundo sin final.

 

*La imagen corresponde al cuadro "Ciudad y niebla", obra de Raquel Saéz Fliquete, que puede verse en: www.casadelalumno.upv.es/actividades/c0506/abril/concurso_pintura/cuadros_2.asp

10 comentarios

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Mi clima favorito es con niebla me encanta por que se ve todo oscuro y muchas veces hace un frio muy bueno.En mi cuidad muy pocas veces tenemos dias asi pero cuando los hay los disfruto .

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Me gustaria poder vivir en una cuidad donde todos los dias tenga niebla, asi seria como una película de terror.

Luisa -

Habrá que plantearse en un futuro ese viaje. Contigo allí, ya hay una muy buena razón más para hacerlo. Un beso, Magda.

Gracias por acordarte del nombre de la película, Ybris. Soy muy mala para los nombres. Y tienes razón era Escocia. Aunque yo creo que esa leyenda tiene unos orígenes galaicos comunes, que habrá que documentar (seguro que estará por algún sitio). Yo vi la película en televisión. Quitando el acaramelamiento hollywoodiano, la historia en si me fascinó.
Vaya experiencia la tuya. Eso sí que fue perderse en la niebla. Menos mal que volviste a ser corporeo de nuevo al cabo de poco tiempo, aunque sigas en las nubes, que te dicen. Es necesario colgarse de ellas de vez en cuando.
Por cierto, hoy seguimos en la niebla por aquí. Noviembre nos la suele regalar.

Ybris -

Precioso cuadro.
Me encanta la niebla a pesar de que una vez me sorprendió cuando intentaba llegar caminando en solitario a través de las montañas desde el Alto del León al Escorial y me perdí durante tres horas hasta aparecer cerca de San Rafael, en la provincia de Segovia, cuando se levantó.
Yo también vi "Brigadoon", ambientada en los Highlands escoceses, hacia 1957 y me encantó.
Será porque -como una vez me dijo un queridísimo amigo, que tenía motivos para saberlo- deberían llamarme el hombre-niebla.
Quizás porque ando siempre un poco en las nubes.

Besos.

Magda -

Que linda leyenda, Luisa, me fascinan las leyendas.

Ojalá algun día puedan venir tu y Fernando por estos lares. Me encantaría.

Luisa -

¡Se me pusieron unos dientes así de largos .....! Xalapa debe ser una maravilla, tal y como la describes. Me han contado muchas cosas lindas de México. Esta es una de ellas. ¡Con lo que a mi me gustan las flores y las plantas!
La niebla ya vino de nuevo a la ciudad en esta noche. Ahora ya no se ve ni la calle. ¿Habrá lo mismo debajo mañana por la mañana?

Siempre que hay niebla me acuerdo de una leyenda que debe tener un origen común en Irlanda y Galicia. Se trata de un pueblo entero que sólo baja a la tierra un día de cada cien años. El resto está, pero no está. Aquí la recogió en una novela Torrente Ballester. Vi hace muchos años una película que contaba lo mismo.

Magda -

A mi me gusta más el sol, ahora, antes me gustaba más el invierno. Estoy a una hora y media del Puerto de Veracruz en autobús, imagínate que dicha. Aqui estamos a 2, 300 sobre el nivel del mar, y para llegar al Puerto se baja y se baja en poco tiempo, esto es muy lindo porque el mar, la playa está muy cerca (en coche se hace 45 minutos). Xalapa tiene un clima diferente, es casi igual al de la Ciudad de México (a tres horas y media de aquí o cuatro como máximo y a dos horas de Puebla, que es precioso). Estamos muy bien ubicados.

Me cuentan los nativos de aquí (yo no nací aquí, me vine a vivir hace algun tiempo) que la niebla y el chipi-chipi (lluvia muy fina, no fuerte, pero constante) duraban casi todo el año, la verdad que no me gustaría que ahora fuera así en esta ciudad. La cuestión ha sido que la tala de árboles en el Cofre de Perote (yn lugar que está entre Xalapa y Puebla) ha hecho que el clima cambie en esta zona. Pero sigue húmedo, aunque ya en finales de otoño e invierno. Y vieras sus alrededores, son maravillosos: cascadas, árboles inmensos, tulipanes, bugambilias (éstas son de temporada, como ustedees los almendros), en fin, es bello. AQ Xalapa le dicen de dos formas: "La ciudad de las flores", por tantas que hay (de todas las especies que te puedas imaginar) y "La Atenas Veracruzana (porque es una ciudad totalmente cultural). Sus cales son como serpentinas, van de arriba hacia abajo. Acá dicen: "¿Vas para abajo"? o "¿Vas a...? me avisas cuando vayas a subir subir".

Cuantas maravillas da el mundo, la hermosa naturaleza.

Luisa -

Sí, Mima, el misterio que parece apoderarse de la ciudad en la niebla es uno de los atractivos de ésta. A mi las primeras nieblas me gustan. Es como habitar en un cuento de repente. Salvando toda la distancia que impone la realidad, claro. Un beso.

Qué bella, Magda, tu ciudad entre montañas y con niebla. Aquí en nuestro valle vislumbramos las montañas a lo lejos. Las nieblas de este valle son de aúpa cuando comienzan, y alcanzan gran extensión de territorio a veces.
A mi me gusta la sensación de ir adivinando las cosas que están dentro de la niebla, y también la sensación de necesidad de abrigarse. Lo que pasa es que cuando llevamos varios días seguidos de niebla, echo de menos el sol.

Magda -

La niebla es hermosa, muy hermosa, Luisa. Cuando lleguè a vivir a esta ciudad en la que vivo el clima era muy diferente, casi siempre habìa niebla, y al salir en la mañana a tu escuela o al trabajo, apenas podìas vislumbrar las siluetas de los demàs. Ahora ya hay muy poca, solamente a finales de otoño o en invierno, y la disfruto mucho. La ciuda està entre montañas, Diaz Miròn decìa que parecìa una odalisca sentada. Cuando vas llegando se ve ahì, debajo, y a su alrededor àrboles y plantas, todo verde, impresionantemente verde.

Acà ya empieza tambièn a imponerse el otoño, aunque no hace frio.

lamima -

A mí la niebla me sugiere tristeza templada, y sofá, y café humeante y un buen libro.
La faena es tener que salir de casa, pero mira, parece como si circularas por otra ciudad, como mas misteriosa ¿verdad?
Bonito cuadro. Un beso