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De Expo 1908 a Expo 2008



            Falta poco más de un año para la Expo 2008 que se celebrará en Zaragoza, dedicada al tema del agua.  Como sucede normalmente en la preparación de este tipo de eventos, hay muchas obras por hacer y muchas cosas que organizar.  La adjudicación del certamen a Zaragoza tuvo lugar en diciembre de 2005. Entonces ya no parecía mucho tiempo el que había por delante para tanta tarea pendiente. Durante bastantes meses daba la sensación de poco o nada se movía. No debía ser verdad, a tenor de la velocidad que ahora llevan los trabajos. De la noche a la mañana, como aquel que dice, le han crecido al Ebro las estructuras primarias de dos nuevos puentes: el deseado puente del Siglo XXI, que nos permitirá cerrar de una vez -después de años de terminado en el resto de su trazado- la Z-30, y el más coqueto e igual de espectacular Pabellón Puente, que al parecer adaptará su estructura flexiblemente a los empujes del caudal del padre Ebro, y que será tanto puente como galería de ocio y de comercio. Cruzando el otro día el río por el viejo-pero-nuevo puente de La Almozara, de repente miré hacia la zona donde será esta ExpoAgua, y vi un horizonte ya complemente diferente. Mariano Gistaín colgó ayer unos videos sobre las obras de estos puentes.

            La Expo es un proyecto inversor de gran  calibre, es cierto. Y por tanto también es un proyecto que genera en la ciudad un renovado empuje de crecimiento. De su mano, la ciudad en general está adecentado su cara, y otros proyectos ya planteados se aceleran para la llegar a tiempo al verano del año que viene. Seguro que en este empeño suceden y sucederán cosas positivas y otras que no lo serán tanto. Pero es indudable que Zaragoza será diferente cuando comience la Expo del Agua en 2008, cien años después de otra decisiva exposición para la ciudad, la Hispano-Francesa que en 1908 sirvió igualmente para renovar el urbaniso de la ciudad, y que pretendía conmemorar, mediante un evento que apostó por el progreso y la concordia entre los pueblos, los terribles hechos de la Guerra de la Independencia en Zaragoza en 1808.

            Aquella Exposición dejó múltiples huellas en la ciudad. Entre ellas edificios como el del Museo de Zaragoza, la actual Escuela de Bellas Artes (donde ahora, en medio de la polémica, se quiere construir el Espacio Goya), o toda la urbanización de la entonces denominada Huerta de Santa Engracia, entre el céntrico paseo de la Independencia y el río Huerva, y que se incorporó a la ciudad como un nuevo y próspero barrio que ocupó la media y alta burguesía zaragozana.

            La Exposición de 2008 se instala también en un espacio que hasta ahora seguía siendo todavía rural, el meandro de Ranillas, en el corazón del Ebro. Los zaragozanos sabemos bien que nuestra ciudad ha vivido siempre de espaldas a nuestro río. Seguramente, en buena parte, por las dificultades técnicas existentes para edificar en la orilla norte del Ebro, donde los terrenos son tremendamente inestables y permeables. Sólo la tecnología contemporánea ha conseguido salvar dichas dificultades. Hoy la ciudad se extiende ya a ambas orillas del río. Y sin embargo, quedaba pendiente la incorporación del propio Ebro a la vida cotidiana de los habitantes de la ciudad: sanear, vestir y embellecer las orillas, aumentar el número de puentes, etc. Integrar, en una palabra, al Ebro en nuestras vidas. Aunque es muy probable que la huella de esta Expo 2008 llegue más allá, si se consigue ésto, seguramente ya habrá merecido la pena.

          

            *El video que enlazo desde Youtube es un bonito montaje sobre la Exposición Hispano-Frances de 1908. Allí hay otros cuatro más que os recomiendo.

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