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Relato navideño... (algo raro)

Relato navideño... (algo raro)

 

El día de Nochebuena, Anamá Martínez hizo llegar a la lista de correo de Hijos especiales un relato algo sui generis, como ella misma afirma. Yo ya lo conocía. Sin embargo volvió a impresionarme su fuerza y su determinación ética y estética. Es la fuerza y la determinación de la propia Anamá. Le he pedido permiso para reproducirlo aquí y lo hago tal cual ella lo ha mandado. El título también es suyo.




  "...Dios es empleado en un mostrador...." 

 Sui Géneris



  Violeta muestra una tranquilidad que yo no tengo.

  No sé si es el sueño o qué pero la cuestión es que cuando me atrevo a preguntarle:

  -¿crees en Papá Noel? ¿Papá Noel es el que trae regalos en Noche Buena?

  Ella, con esa cabecita tan firme y un poco caída para un costado, afirma.

  No hay dudas: afirma, expresa un SÍ enorme y una sonrisa ancha y horizontal, bellamente no espástica, lo confirma.

  Su amigo Santiago, a la vez, haciendo alharaca de poder, dice muy seguro de sí mismo que él tiene el número del celular de Papá Noel y que si sus dos amigos presentes, Violeta y Andrés, lo quieren, él se los pasa para poder mandarle un mensaje de texto con los pedidos correspondientes a esta Navidad del 2005.

  Yo los miro mientras el tren pasa por la estación de Colegiales, mueve el piso del comedor adonde la siesta se hace menos calurosa y tiemblan los vasos en las mesas.

  Y, así, sin querer me pregunto como la vida me puso, una vez más, frente a unas vías de ferrocarril, distintas a aquellas desde donde veía el mundo en mi niñez, cuando yo misma creía no en Papá Noel, más neoliberal si se quiere, sino en el Niñito que traería de alguna manera los regalos.

  Por las vías de mi niñez pasaban trenes cargados de cereales y a los costados además de infinitas flores amarillas y moradas, en verano había maizales huachos, mburucuyás maduros y anaranjados, pisingallos sabrosos y transparentes, culebras verdes y cristalinas, insectos y avispas, chilcas y paraísos pequeños, hierbas con olor a menta y a toronjil, panales llenos de miel, toda la dulzura de ese retazo de monte creciendo al costado de las vías del ferrocarril...

  Una vez más me fui volando del tema... Papá Noel, la Navidad, nuestros hijos ahora mirando con ojos inocentes una realidad tan distinta.

  Del Niñito tradicional, capitalista y dependiente, hemos pasado a un Papá Noel totalmente globalizado y neoliberal...

  Y yo no es que tenga que explicar a Violeta o a sus amigos que Papá Noel no existe, los tres han vivido cosas que los han hecho madurar en otros sentidos y a la vez preservan este sueño infantil, como un frágil suspiro de brisa fresca en mi cabeza agobiada por el verano, las tres sonrisas me confirman que Papá Noel existe, que es de verdad...

  Mientras corro de una ortopedia a otra, mientras busco presupuestos, mientras a la vez discuto conmigo misma los pro y los contra de tal o cual implemento "invasivo" y a la vez, lucho cuerpo a cuerpo contra la burocracia para que Violeta tenga, a más tardar, para el próximo otoño una silla de rudas nueva, unas valvas que le han recomendado para sus piernas flacas y cada vez más largas y un bipedestador, palabra rara que no reconoce el Word y que no es nada más ni nada menos que un aparatejo para que mi hija se pueda mantener en pie.

  Bipedestador, que bipedesta, que se para sobre las plantas de sus pies, que nos diferencian de animales, que nos hacen condición humana, bipedestar...

  Y así, mientras divago y lucho se me prende una idea y de alguna manera ligo en mi pensamiento a Papá Noel y al PAMI.

  ¿Ves, hija? Ésa sería una buena, muy buena explicación sobre Papá Noel...

  Él es como el PAMI.

  Vos tenés derecho a todos esos elementos como a todos esos regalos que imaginan tu cabecita soñadora, yo sé lo que te digo, vos tenés derecho, Convención Internacional de los Derechos del Niño mediante y ley 24901 así lo confirman pero...

  Y ahí, el misterio; ahí, la maravilla; ahí, la respuesta...que no te la daré hasta que me la pidas, pues yo también tengo mi secreto guardado para vos.

  Tus derechos no están en duda, la cuestión es cómo hacemos para que Papá Noel y PAMI los cumplan, más o menos en tiempo y totalmente en forma.

  Y ahí aparece un personaje mágico, fuerte, bravo, lleno de coraje y de energía, lleno de alegría y de rabia, lleno de Vida...este personaje es mamá.

  Si una mamá carece de alguno de estos atributos, muy raramente podrá darse el milagro navideño o la provista mensual de pañales.

  Mamá todopoderosa, dueña del conocimiento hace que estos misterios sean realidades. Por suerte, no soy la única, hay otras mamás más dando Vida al milagro cotidiano.

  Y una vez más, como años atrás, los ojos de mi nena, o mis ojos de yo nena, frente al regalo mágico debajo del árbol o junto al pesebre de mi niñez, serán unos ojos inmensos con luz propia que iluminarán la nochebuena y no habrá otro milagro que el saber, pequeña Violeta, que no hay salvación si no es con todos...



(*PAMI es la "obra social" -el "servicio de asuntos sociales", diríamos en España, más o menos, el IASS aragonés- que le corresponde a la provincia donde viven Anamá y Violeta, en Argentina)



(*La imagen reproduce una ilustración de Annejulie © titulada "Petit Papa Noel". Viene de la siguiente dirección:

http://www.deviantart.com/deviation/26652167/.

Otras ilustraciones de esta autora pueden verse en:

http://www.annejulie-art.com/  y http://annejulie.deviantart.com/gallery/)

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6 comentarios

Luisa -

Muchas gracias, Mima, en nombre de Anamá y también en el mío. Seguiremos el camino este nuevo año. Feliz 2007.

lamima -

Esperaba tener un rato para leerlo tranquila y, evidentemente,ha merecido la pena.
Ahí debe estar mamá para conseguir que ese Papá Noel se entere de tus derechos, y los haga realidad.
Me gusta ese final: "no hay esperanza si no es con todos", cierto.
Gracias por este nuevo regalo Luisa. Sé feliz tú también.

Luisa -

Gracias Magda. Yo también creo que el relato es muy hermoso y sin duda es muy real-real. A mi también me gustaron mucho las ilustraciones de Annejulie cuando las descubrí. Tienen algo muy especial.
Un beso.

Magda -

Un bello relato, Luisa, donde la ficción toca esa realidad de los corazones. El milagro continuo del amor...

La ilustraciones de Annejulie son bellisimas.

Luisa -

Me alegro mucho de que te haya gustado, Ybris. Los relatos de Anamá tienen una gran personalidad, como ella. Son indiscutibles y efectivamente llenos de sapiencia.
Besos para ti.

Ybris -

Efectivamente impresionan la calidez y firmeza de este relato.
Algo que, sin duda, sólo pueden hacer los que saben y sienten de qué hablan.
Me ha encantado.

Besos.
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