Blogia
pandeoro

Las maravillas del mudéjar (II)

 

 

                   Junto a la torre de la catedral de Teruel, de la que hablamos un poco en el post anterior dedicado al mudéjar, las de San Pedro, San Martín y El Salvador constituyen el más brillante conjunto de esta tipología arquitectónica y decorativa, pues no en balde este Mudéjar Turolense fue declarado Patrimonio de la Humanidad. Las torres han sido restauradas en época reciente, por lo que ahora es buen momento para visitarlas.








 

            Torre de San Pedro


Esta torre mudéjar puede considerarse gemela de la de la Catedral o de Santa María, ya que repite una idéntica disposición interna y muy similar ornamentación exterior

No se tienen noticias sobre la fecha de su construcción, aunque se sabe que la iglesia de San Pedro se edificó hacia 1319. Esta cronología, sin embargo, parece posterior a la de la torre, que, por su gran parecido con la de la Catedral, podría más bien datarse en la segunda mitad del siglo XIII, o, en todo caso, considerarse como una ejemplar arcaizante, puesto que en el año 1315 se había levantado ya la Torre de San Martín, mucho más evolucionada.

Su planta es cuadrada; se abre en un arco apuntado en su parte baja, como si fuera una torre-puerta, y remata la parte superior un cuerpo de campanas, con una sola serie de vanos de medio punto. Presenta a la vista un friso con arcos de medio punto entrecruzados, en este caso con la particularidad de que los arcos son de ladrillo; las ventanas en arquivoltas abocinadas de medio punto y recuadradas en alfiz, y los frisos de esquinillas, con fustes de la tradicional cerámica alojados en los entrantes. Esta cerámica pertenece a la serie verde y morada, que se considera la más antigua.

La Torre de San Pedro se enorgullece por poseer una nota singular: en uno de sus capiteles en piedra sillar aparece labrada la llamada "mano de Fátima", un rasgo de indudable influjo islámico.

Junto con la Torre de la Catedral constituyen los dos ejemplos más vinculados a la tradición románica, tanto por la estructura cristiana de su interior, como por el tipo de cuerpo de campanas en arquillos de medio punto, así como por la disposición de su ornamentación en fajas.

En la Iglesia de San Pedro destaca también su ábside mudéjar, de planta poligonal, con una galería situada sobre las capillas laterales del ábside, y unos esbeltos torreones octogonales, que siguen la misma tipología utilizada en otra iglesia de la provincia, en Montalbán.





 

 

            Torre de San Martín


 

             Según la Relación de los Jueces de Teruel, fue erigida durante la judicatura de don Juan de Valacroche, entre los años 1315 y 1316.

              Está adosada a la Iglesia de San Martín, de donde toma su nombre; es de planta cuadrada y presenta en la parte inferior un gran arco apuntado para dejar pasar la calle. Estas son, sin embargo, todas las similitudes existentes con las otras torres de la Catedral y la de San Pedro, porque su disposición interna es totalmente diferente.

              En efecto, la Torre de San Martín de Teruel es como la Giralda de Sevilla en su interior, ya que sigue la misma estructura del alminar almohade. Esto significa que está formada por dos torres, una envolviendo a la otra, con las escaleras entre ambas, mientras que la torre interior queda dividida a lo alto en estancias superpuestas, hasta alcanzar el cuerpo de campanas. En esencia, se trata de un campanario colocado sobre un alminar musulmán. Este cuerpo de campanas también sigue un sistema de tradición islámica, pues se cubre con una bóveda sobre trompas.

              Distinta de las otras citadas torres es también la ornamentación de la de San Martín. Por un lado, es en ladrillo resaltado, donde aparecen los grandes paños de tradición almohade, a base de arcos mixtilíneos entrecruzados. Por otro lado, presenta los lazos de cuatro octogonal. En la decoración cerámica, además, se añaden a los elementos anteriores otros nuevos como las cenefas en flecha, las estrellas de ocho puntas, los azulejos en ajedrezado... Y, por si esto fuera poco, se suma ahora el color blanco a los acostumbrados verde y morado de la cerámica, todo construido en un formato más diminuto y ligero, lo que hace al que lo contempla imaginarse un inmenso y vertical tapiz o alfombra colgado de lo alto.

              Es la de San Martín una bellísima torre mudéjar que se deja admirar desde la plaza abierta por sus cuatro costados.

 






                 Torre del Salvador

                La Torre de El Salvador es gemela a la de San Martín, de la misma forma que pueden considerarse siamesas la de San Pedro y la de Santa María

                 Aunque consta documentalmente que el obispo de Zaragoza don Pedro García de Jánuas autorizó a construirla en 1277, no puede pensarse que su finalización fuera anterior a la de San Martín, sino más bien es posible que se terminase en años posteriores a 1315.

                 Al igual que la citada de San Martín, la Torre de El Salvador responde en su estructura interior a una alminar musulmán como el de la Giralda. Sin embargo, presenta algunas novedades. Por ejemplo, el espacio bajo el arco que da paso a la calle no es apuntado, sino que se aboveda con una crucería sencilla, aspecto este que resultaría irrelevante de no armonizar con el resto de la ornamentación de la torre, más evolucionada y desarrollada que la de San Martín.

                La ornamentación de la Torre de El Salvador parece competir con la anterior, en un derroche de elementos decorativos que roza la genial hipertrofia. El desarrollo en extensión es de mayor amplitud tanto en los paños de arcos mixtilíneos entrecruzados como en los paños de lazos de cuatro octogonal, todo ello unido a una muy superior aplicación cromática.

                 Una sana rivalidad artística la de estas dos torres turolenses, que permiten en fin, el gozo contemplativo y la abierta opinión del visitante.



© 2007 fotografías Miguel Angel Latorre


¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres
¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres

4 comentarios

Luisa -

Qué cosas tan estupendas tenemos en esta tierra, Mima, y qué poco lo decimos la mayoría de las veces. ¿Por qué seremos tan sosos? Teruel es una ciudad llena de cosas hermosas.
Ya supongo que te habrás ido al Google y que habrás visto que la mano de fátima es una especie de amuleto o talismán contra las desgracias y esas cosas. De Galicia siempre me traigo una amuleto que yo creo que es algo parecido : una mano contra el mal de ojo. Siempre se me rompe. Pero yo las tengo pegadas.

Luisa -

Ahora, Ybris, hay una estupenda exposición en Teruel y Albarracín (Tierras de Fronteras, de la que hablé el otro día). Han preparado en Teruel varios espacios y en concreto la catedral me han dicho que ha quedado muy bien. Si te animas en algún momento a acercate a Teruel, no dejes de reparar en el maravilloso (y no exagero) retablo renacentista del altar de la catedral. Es obra de Gabriel Joly, un magnífico y poco conocido escultor de la época (yo creo, con perdón, que tan bueno o más que Berruguete). El retablo tiene el interés añadido de no estar policromado, con lo que se aprecia estupendamente la calidad de la talla. Y por supuesto el artesonado de la catedral, único en el mundo (y sigo sin exagerar). También es muy bueno el retablo mayor de San Pedro (del obrador del mismo escultor); ésta es la iglesia donde están los famososo Amantes, aunque son mucho más interesantes la iglesia y el retablo.

lamima -

Magníficas torres..creo que, como Ybris me debería dar otra vuelta por Teruel para verla con otros ojos (no menos entusiasmados porque volví maravillada, pero sabiendo algo mas).
P.D. Voy a buscar que es eso de la "mano de Fátima"..una que es "de ciencias"...

Ybris -

Entre mágníficas fotos y espléndidas explicaciones da gusto descubrir contigo el arte.
Está claro que tengo que darme otra vuelta por Teruel porque tengo la impresión de haber pasado por allí con los ojos vendados.

Besos.
¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres