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Literatura, discapacidad, vida corriente

Literatura, discapacidad, vida corriente

 

 

 

             Ayer por la tarde tenía el compromiso de acompañar a Fernando Aínsa en una charla sobre su hermoso libro de poemas "Aprendizajes tardíos". La charla la organizaba la Asociación Aragonesa de Escritores y tuvo lugar en el Ámbito Cultural del Corte Inglés. Yo creo que salió bien. Espero sinceramente que Fernando se quedase conforme y lo pasara tan amenamente como yo, que realmente disfruté con la conversación sobre su libro y la lectura de los poemas que lo componen. Hice ya un post cuando lo presentó en Cálamo y me gusta tanto que aparecerá una reseña en el próximo número de El Cronista de la Red, para el que ya falta poco.

            Cuando entré en El Corte Inglés hacía un sol espléndido, casi de junio.  Luego, la gente que iba llegando a la charla aparecía chipiada por el chaparrón, creo que a ratos con piedra, que cayó  sobre la ciudad. Es primavera reciente, pero ya hay tormentas de verano, pensé. Hubo bastante gente en la charla, a pesar del chaparrón y de la coincidencia de convocatorias - es inevitable ya en esta ciudad y un signo de buena salud cultural y ciudadana, que se contrapone con lo que contaré más tarde-. Acabé la tarde contenta, sobre todo por Fernando Aínsa, que lee sus poemas, sobre sus vivencias y reflexiones a raíz de su enfermedad y sobre la vida descubierta en Oliete, con una intensidad llena de los matices que da la sabiduría. Pues éstos son los primeros poemas de un escritor de largo aliento y fecunda obra en prosa a través de muchos años.

            En fin terminé contenta, aunque había comenzado bastante enojada.  Mi primera cita de la tarde era con Daniel y su madre, para acompañarles a ozonoterapia. Ya he hablado  alguna vez de estas idas al centro de la ciudad con Daniel. No hay manera de llegar si no es en coche (en otra ocasión hablaremos de ello). Un monovolumen adaptado con rampa trasera para subir y bajar la silla de ruedas del peque es el vehículo con el que nos desplazamos. Es más fácil apañarse con toda esta parafernalia por el centro de la ciudad entre dos personas y por eso intento ir siempre que puedo.  Ayer, una vez más, tuvimos que sufrir la falta de sensibilidad, de educación, de concienciación de la ciudadanía en general, y de algunos integrantes de la policía en particular, también. Simplifico. La plaza adaptada de aparcamiento que hay en la esquina de la calle Canfranc estaba parcialmente ocupada por una furgoneta de empresa. Sé la matrícula. Y espero no volver a encontrármela en una plaza de aparcamiento para discapacitados. A continuación fuimos en busca de la siguiente plaza que nos cae en ruta: la de la esquina de Doctor Cerrada con Cesaraugusta. Ocupada por un camión de reparto. Menos mal que el repartidor estaba por allí y al final, aunque le costó sus buenos diez minutos, retiró el camión.  Entre medio, provocamos un cierto colapso de tráfico, claro, con claxonazos incluidos de quienes no se paran a pensar ni un segundo en lo que sucede a su alrededor. Aquellos que sean de Zaragoza podrán imaginar el follón. Y ocurrió, en parte, porque, mientras todo esto tenía lugar, pasó por nuestro lado un coche de la policía municipal sin inmutarse. También voy a decir que no suele ser así, pero ayer sí lo fue. En fin, llegamos a la consulta. Pero cada tarde que acompañop a Daniel e Inma a ozonoterapia -además de otras ocasiones- constato la dificultad gravísima de moverse por el centro de las ciudades en silla de ruedas o con coche adaptado.

            Y palpo, que es lo que más me duele, la falta de conciencia y de sensibilidad de una buena parte de la gente. Incluidas empresas e instituciones que tendrían que estar a la cabeza de la accesibilidad. Hace días que quería enseñar cómo se ocupan en el Carrefour del Actur las plazas adaptadas que hay en la puerta del establecimiento: unas pequeñas ferias que eran casi ya permanentes las ocultaban casi por completo. En este momento, me dicen que han puesto un muestrario de coches de ocasión: no sé si sustituyendo a las ferias o además de ellas (en cuanto pueda voy a ir a verlo). Y no me sirve que, al parecer, se hayan indicado más atrás unos sitios para discapacitados: la norma dice que éstas plazas han de cumplir unas dimensiones y estar en las entradas de los edificios. Si no, no sirven y punto. Y lo que se puede ver en las fotografías que cuelgo me parece sencillamente, vergonzoso. Y que la autoridad competente no haya hecho nada al respecto, con el tiempo que hace que este espectáculo bochornoso se produce, también. Y lo más triste es que todas las familias que llevan a sus hijos a pasar buenos y felices ratos a esas atracciones y compran churros y buñuelos, tampoco recapaciten sobre el asunto. 





 

 



                Actualización (20/04/2007): ayer me trajeron la foto que sigue, en la que se ve cómo Carrefour ha sustituido las ferias por un aparcadero para la venta de coches de ocasión. Ha desplazado las plazas adaptadas a una esquina de la fila delantera del parking. No tengo muy claro que ésto esté bien hecho desde el punto de vista normativo, que entiende que estas plazas han de ocupar los lugares más próximos a la entrada de los establecimientos. Pero por lo menos y de momento, las plazas no están ocupadas por actividades varias.

 





 

 

Actualización: junio 2007: No he podido hacer una foto, pero quiero dejar constancia de que en estos momentos las plazas adaptadas pra discapacitados en el Carrefour del Actur están adecuadamente situadas y libres para su legítimo uso.

Desgraciadamente, hoy, 12 de junio de 2007, me llaman y me dicen que el Ayuntamiento está procediendo a deshabilitar la plaza de la esquina de la calle Canfranc que nombro en el texto del post. Una menos para el centro de la ciudad. Es bastante indignante. Voy a intentar hacer una foto. Ya veremos en que queda el asunto.

Falsa alarma: acabo de volver de la calle Canfranc. Parece que se ha tratado de una remodelación. Cuando me han llamado las señales habían sido desmontadas por completo y retiradas. Y estaban rellenando el hueco. Con lo cual mi comunicante ha supuesto que quitaban dichas señales. Al final parece que ha sido una remodelación del espacio habilitado. Menos mal. Aunque la plaza que había, en el mismo sector, pero en la zona contraria, en la calle Madre Rafols, sí despareció de momento para siempre el año pasado, cuando rehabilitaron la calle. Y, por supuesto, la plaza de Canfranc, cuando he ido a ver qué pasaba, ya estaba ocupada por un vehículo sin tarjeta de discapacitado. Es una penica.

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11 comentarios

Nike Shox Shoes -

Your weblog is so cool that I like it particularly a lot. As everyone understands respect is essentially the most important among people's life. Only respect every other to have along effectively and I think that leaving one's opinion is known as a behavior of respect.

Luisa -

¡¡Anamá!! ¡Qué bien que escribiste! Ya ves, ¿qué te voy a contar?
Tendremos Ley de la Dependencia, pero no tenemos ni pizca de civismo, ni pizca de empatía. Así que no sé en qué acabará quedando ésta tan cacareada ley, si no la acompañamos de una buena educación para que la gente comprenda de verdad la realidad de los otros.
Te veo en Lamamaterka. Un beso.

Anamá -

Bueno, Luisa, aquí ando leyendo estas novedades.. no tan nuevas... pero ve un lado positivo, con vuestra movida HAN CORTADO UNA CALLE!!! y por estos lados de Latinoamérica, es la única forma de protesta que sirve cuando ya hemos agotado todas las "formales"

Besos y anda por la mama terka que he logrado escribir algo después de meses.

Luisa -

Es muy triste, Magda, realmente. Pero, ¿sabes? una no puede dejarse llevar por esa pelusilla. Acabas brincando siempre por encima de ella y pensando que en realidad los que actúan así de tristemente se pierden bastantes cosas importantes de la vida.
Gracias, querida Magda. Sé que andas muy "trabajada". Un beso.

Luisa -

Aprovecho estas horas en que funciona Blogia. Ayer no pude contestar en toda la tarde. Mi sector de servidor está chungo. Me ha tocado esta vez, y a partir de las seis de la tarde ni puedo entrar ni casi ver el blog. Así que aprovecho para pedir disculpas a los que intentéis acceder en esos ratos y no podáis.
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Contesto en común, si no os importa, porque todos habéis expresado un punto de vista común, solidario, con respecto al problema de tanto y tanto insensible que anda por ahí. De todas maneras es un problema de sensibilidad y un problema de falta de programas de educación desde las instancias en que debían producirse las acciones de concienciación del personal, que por lo general somos bastante despreocupados con las cosas de al lado y de los de al lado.


Como Inde, tengo dudas de lo que llegue a servir alzar la voz. Pero no voy a dejar de hacerlo en la medida de mis posibilidades. Quiero un futuro lo mejor posible para Daniel y para todos los que comparten con él condiciones un poco especiales y diferentes de vida. Y es cierto que llega un momento en que dejas de pensar tanto en la indiferencia de los insensibles, como en la malsana curiosidad de otros (Inma seguro que me entiende bien). Sigues adelante sabiendo que ésto va a ser una lucha constante. Y es cierto, MM, que a veces te planteas de qué clase de esponja estarán hechos todos ésos que además, como contaba Inde, les importa incluso un bledo mostrar su falta de sentido cívico. Con dos...
Menos mal que también hay gente como vosotros, claro. Ya me contarás, Entrenómadas, cómo acaba el asunto supongo que de la Caja Madrid, por lo que dices: vergonzo como lo de Carrefour, por no hablar, en Zaragoza, de la Delegación de Hacienda, que tiene para bajar a la cafetería una rampa que parece el Dragón Khan (¿se escribe así) de Port Aventura. Ya os la enseñaré otro día.
Y menos mal, Ybris, que sí, que las emociones se mezclan. Me relajé mucho con la charla sobre el libro de Fernando Aínsa, fue un bálsamo.

Besos, besos, a todos.

Entrenomadas -

Luisa,
en mi calle hay una Caja de Ahorros muy conocida en la ciudad que hace poco ha terminado las obras de modernización de la oficina.
Bien, pues para acceder al cajero automático hay que subir 8 escalones. La gente con problemas graves de movilidad no puede sacar dinero. Esto lo denuncié hace tiempo pero sigue igual. Encima me tengo que tragar su estúpida publicidad en la tele con lemas como "Luchamos por la integración".
He tenido que sacar dinero a gente en silla de ruedas, y aunque los conozco siempre me da apuro hacerlo yo. Estoy pensando en ir seriamente al juzgado, hacer fotos y llevarlo a un programa de estos de la tele. Vaya, que me cabrea un montón.
Ya te contaré cómo acaba esto.
Besos,

Ybris -

Un cóctel de impresiones hoy aquí.
Alegría por la presentacón de buena poesía, rabia por las dificultades de moverse con minusvalías y tristeza por la insolidaridad de tantos.

Besos.

M.M -

Triste y lamentable. Llego del blog de Ybris y sigo al hilo de su pensamiento. Tal vez no es sólo el gesto (que ya es demasiado) es todo lo demás, miedo me da pensar lo que este tipo de insconscientes que ocupan plazas para discapacitados no harán el resto de horas de sus vidas.
Besos.

Magda -

Es muy triste, Luisa, parece ser que vivimos en un individualismo terrible en donde no importa nada más que nosotros mismos. Ojalá pudieran quejarse varias personas sobre esto, no es posibloe tanta inconsciencia.

laMima -

Desgraciadamente eso es el pan nuestro de cada día Luisa.Hay gente que debe pensar que es más que nadie y que tiene derecho a transgredir lo que le plazca..egoísmo en estado puro. Falta de civismo, si señora. Me viene a la cabeza que hubo un tiempo, cerca de mi trabajo, que cada vez que el autobús de AFEDA recogía o dejaba a los enfermos se montaba un pinfostio de pitidos y broncas que no tenía perdón.Creo que ya se han acostumbrado, a mi desde luego me daba vergüenza ajena. Lo que me parece mas grave si cabe es, como bien apuntas, que las autoridades competentes pasen por alto estas infracciones. Eso sí que no.Caña!
Un besazo y me alegro que fuese bien la presentación del libro de Fernando Ainsa, seguro que tu compañía le ayudó un montón. :) Besos hermosa

inde -

Hace poco, en el aparcamiento subterráneo del Hipercor. Mientras coloco a Julia en su sillita, veo aparcar un BMW en una plaza para discapacitados (al lado de la puerta, claro). Sale un tío tan campante. Y comenté, en voz bien alta: "Hay que ver lo atléticos que están los discapacitados últimamente". El del bemeuve me miró con odio y se alejó rezongando.
Supongo que no sirve de nada; que soy la típica abuela Cebolleta refunfuñona. Otras veces pienso, sin embargo, que deberíamos mostrar nuestro cabreo a menudo y a la cara del personal, a ver si les daba corte. O qué.
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