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Poetizando

Dos poemas de Fernando Sarría

Dos poemas de Fernando Sarría

 

 

No hemos reconstruido la casa.

Afuera de sus ruinas pasa la existencia

como un río de innombrable mirada,

mientras que aquí,

en el fuego de las sombras,

todavía las noches se deshacen en la boca

con el sabor que el tiempo nos dejó

y el retorno diario del rumor de las olas.



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Vuelven los pájaros del sur.

Quizás este invierno no se han ido

pero sus cantos devoran el silencio

que la mañana porta en su bandeja.

Traen lo efímero y preciso en su latido,

el ritmo inabordable de la vida,

el único canto que todavía

hace en el alba la ciudad habitable.



 

*Los amigos y seguidores de Fernando Sarría tiene hoy doble ración de su trabajo. Dejo aquí dos poemas que he elegido, junto a una fotografía de José Antonio Melendo, ©: 2007.


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Poetizando - 37: el silencio

Poetizando - 37: el silencio

 

 

 

Amo más tu silencio, que se oculta

en la noche y en las azoteas,

que la extensión de tu palabra

sembrada de locuaces girasoles.

Yo te creo. Y me vale.

Amo más tu nostalgia atribulada,

con la que te defiendes

del trabajo y de los días,

que la firmeza cordial y gruesa

de tus aseveraciones.

No me importa esperarte.

Amo más tu cuerpo exhausto

y la cadencia de su latido

en el que la tierra  tiembla y mi vida,

que la presencia exacta

del número de tus pasos

delineando las calles.

Yo te reconozco.

Yo te amo y no temo

que tu amor a veces no cobije

sino puertos y barcos que navegan crujiendo

contra el horizonte,

porque yo soy tu barco

como eres tú mi puerto

y eres tú mi horizonte

como yo soy la noche donde el amor

respira.



La fotografía es de José Antonio Melendo © 2007



Poetizando - 36: Los días y la nieve ( poema de Marta Navarro)

Poetizando - 36: Los días y la nieve ( poema de Marta Navarro)

 

 

 

Atardece en la colina de tus labios.

El húmedo viento de abril

nos devuelve

las horas perdidas,

los días furtivos,

todo el amor incautado

sin previo aviso.



Atardece,

y son las cálidas

huellas del deseo

las que abren manantiales

y fronteras de fuego.

Murmullos de jade recorren caminos

largo tiempo inescrutables.

Atardece,

y en tus labios empieza la aventura.



           * Marta Navarro, poeta de versos suavemente rotundos, me deja que ponga aquí este poema de amor incautado. Ella dice que abril no le gusta. A mi sí, porque es el principio de la luminosidad y el color. A los amores furtivos siempre les conviene el buen tiempo. De todas formas, cuando le guste abril: ¿qué escribirá más hermoso? Marta Navarro es una de las mantendoras del blog Entrenomadas, que ayer, domingo, ha dedicado un post a Manuel Vilas.



Poetizando- 35: Y ahora tú pasas la mano osadamente (poemario de Magdalena Lasala)

Poetizando- 35: Y ahora tú pasas la mano osadamente (poemario de Magdalena Lasala)

 

 

 

Qué diera por esconderme un día bajo

la mesa de tu despacho

rival de mi fiebre

y esperar callada a que llegaras

ocupado, como siempre.

Ellos se sentarían al otro lado,

tú vendrías a tu sillón y no dirías nada

tragando el respingo de verme

ahí abajo recibiendo

lo oculto de tu cuerpo

sin remedio.

Te sabrías

a merced de mi presencia secreta,

a mi merced ese fruto

que recoges todos los días

bajo esa misma mesa, en medio

de tu reunión.

Controla ese rojo que te sube por el rostro

y acostúmbrate a mirar

antes de sentarte

en tu sillón de importante.



               Mañana, en el Salón de Té del Teatro Principal de Zaragoza (precioso lugar, por cierto), la poeta y narradora aragonesa, Magdalena Lasala, presenta su nuevo poemario "Y ahora tú pasas la mano osadamente", al que pertenece el poema que pego ahora. El libro, editado por Huerga Fierro, es subyugador. En el acto de presentación leerán poemas la propia autora y la cantante Carmen París. Si podéis acudir, será mañana, 13 de abril, viernes, a las 19,30 horas.



Poetizando - 34: Mediterráneo

Poetizando - 34: Mediterráneo

 

 

 

Del mar me gusta la azotea,

soleada y al viento. Reclamo su horizonte

como mío: en días transparentes

descubro la otra orilla, de donde viene el sol

entre lienzos portado, juguetón como un dios infantil:

el sol, mano que pinta sobre el mar marineros

y pájaros-gaviota hasta llegar a puerto. Habrá mercado

luego, me prometo.

Siempre demoro el tiempo de tender

la colada, mientras traigo a mis labios canciones

y argumentos por bocas de mujeres

que nunca conocí. Anclada

estoy al ancho caudal de costa a costa.

Dejo que el viento

entienda mis razones, que pruebe

su poder contra mi cuerpo. Nada opongo.

Hay un mar de rumores

claros, como las nubes de días transparentes

en el Mediterráneo,

que habita la azotea

y la música

y todas las palabras que conozco.


 

P.D. Hoy, especialmente, quería dejaros un texto como éste.


 

* La imagen viene desde aquí, y es un bello rincón que contiene los colores esenciales del Mediterráneo: azul, verde y blanco.


 

Poetizando - 33: La ley del tiempo

Poetizando - 33: La ley del tiempo

 

 

                   Fernando, que siempre sabe lo que hay que decir, me regala este hermoso poema, que me quedo, claro. Tomo prestada además esta fotografía de Miguel Angel Latorre, porque las imágenes de Miguel Angel siempre se entienden muy bien con las palabras de Fernando, y porque lo que cuenta me recuerda el paisaje del que disfrutamos durante un tiempo y al que sigo amando mucho por varias razones.



 

 

Aunque todo lo que tenemos es quebradizo

y anda sujeto a la ley perecedera del tiempo,

no hay rincón en nuestra casa

que no posea el pequeño murmullo de la dicha.

Conclave de luz,

se cierne la noche con su velo

y un aroma a flores silvestres nos delata,

las huellas del amor y del deseo

recorren nuestro cuarto

y entregados al silencio contenido

en el cuerpo a cuerpo

no hay mejor caricia

que las que mis manos y las tuyas se prodigan.

¿Cuánto tiempo nos regalará la vida?

Quizás sólo el mañana,

una aurora plena y elevada

en el vuelo blanquecino de palomas.

Pero mientras tanto el ángaro perfecto

sigue quemando todas las soledades

que la ciudad nos ofrece.

Por si acaso,

ten siempre el corazón dispuesto,

para llegar a mi.

Sólo con tu ternura basta.


 

Poetizando - 32: Cuatro de la madrugada

Poetizando - 32: Cuatro de la madrugada

 

 

 

Cárdenas, maltratadas por la música,

las voces -atrapadas en la danza

geométrica de los cigarrillos.

Qué lascivia: el humo arrastrándose

de mesa en mesa, fantástico animal.

Afuera la avenida sobre la niebla escupe

serpientes amarillas. El temor

ha vencido, va llenando insolente

nuestros vasos vacíos.

Y poco a poco el paquete agotado

de tabaco se convierte en una obsesión.




          Para  MM, que lo está consiguiendo.




          El texto evoca viejos tiempos y la fotografía me parece tan bella como inquietante. Es de Graham Jeffery, un fotógrafo inglés que muestra en su fotoblog unas imágenes muy especiales, hermosas ciertamente, creo que muy trabajadas. En concreto ésta que pongo está dentro de una serie sobre el humo del tabaco y cuya factura explica el propio autor.

 

 

Poetizando - 30: Nubes y ojos abiertos

Poetizando - 30: Nubes y ojos abiertos

 

 

 

Cuando tú te duermes tengo

que atravesar un verde campo imperecedero

donde resuena el mar de antaño y la sombra azul

baila engañosa entre la vegetación

que se derrumba con lentitud cinematográfica.

La madrugada ahonda en este lecho insomne

y todo mi cuerpo se contagia de la mortal respiración

nostálgica de la tierra.        

 

 

© fotografía 2007 Miguel Angel Latorre.

Poetizando -29: Visión nocturna

 

Aprovechando el accidentazo blogiano y que puede aprovecharme de ello y dar alojamiento a los poemas de Fernando, hágamos una pirueta. Dos poemas, con la noche al fondo, uno de Fernando, otro mío. De la mano.

 

  

Nacerá con las palabras y será olvido,

ceniza, polvo, humo en el viento.

Junto al sueño del crepúsculo

crece incesante la noche

y en ella me hundo

como en un profundo océano,

donde mi voz

sólo es el reflejo de tu ausencia.





He velado la noche de los fuegos.

Frente al mar mis ojos

están quietos como dos alas que planean

en círculo. Es siempre tanta

la inmensidad del tiempo. Es mi pie

tan pequeño.

 




              Javier Torres ha llegado en  auxilio del "desblogiado" Fernando y también ha colocado un poema suyo en su estupendo blog tecnológico.

 

Poetizando - 28: El sueño de los pájaros

 

 

(Un poema de Fernando Sarría)

 

 

¿Qué ha alterado el sueño de los pájaros?

¿Quién ha levantado el grito en el cielo de la noche?

Es un disparo de luz en la penumbra,

una ráfaga de adiós y de olvido.

Será todo lo que te quede de tu pasado,

un esfuerzo infinito que te rompe el alma,

tu cuerpo perdido entre las calles,

y las manos húmedas con las últimas lágrimas

que a su pesar él te ha dejado.



(A Blogia se le ha muerto un servidor. Están alumbrando otro. El blog de Fernando Sarría se ha visto, como otros, afectado de lleno. Así que le cedo hoy con gusto este espacio para uno de sus poemas)

Poetizando - 27 : Madreselvas

Poetizando - 27 : Madreselvas

 

 

 

Pudiera hablarte de alguna circunstancia

más lejana en el tiempo,

pero allí me detengo, bajo los arcos altos

de la plaza, a la hora del café

o de la cerveza: desnudos cuellos

y brazos dorados y ojos como insignias

multicolores y suaves pisadas

de zapato cómodo: los días primeros,

agitados -(tristes, porque la novedad

distancia siempre)- del estío y del amor

mezclándose, hasta la medianoche

apurados, hasta la madrugada muchas veces.

La tristeza.

Tú y yo bien la conocemos,

sembrada bajo la alfombra para dar

alimento al amor. 

 

 

*© fotografía 2007 Miguel Angel Latorre. Poema y fotografía fueron publicados en el número 3 de El Cronista de la Red.

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Poetizando - 26: Ilícito Paréntesis

Poetizando - 26: Ilícito Paréntesis

 

 

 

Nos reclama el leve silencio de la noche

para que tú y yo susurremos la única verdad

que encierra la caricia y el deseo.

La luna se recoge entre nosotros,

se amansa en su viaje de sombra

y se deshace en una lluvia

de iluminado rocío

entregada en nuestra cama

al amor de nuestros cuerpos.


Cada vez somos más un universo

donde sólo las luces se estremecen,

caen en el desnudo sueño de tus labios

y se derrotan cuando me recorres con ellos,

húmedo sueño de ilícito paréntesis.


Se despierta el día y esparce

su aliento de palomas,

y en tus ojos y en los míos

a la vez que la ternura

queda la luz del largo paso de los astros.

 



* Le he pedido a Fernando Sarría este poema, que me gusta especialmente,  para colgarlo aquí.


* La imagen reproduce una pintura de Jorge Gay, uno de los pintores favoritos de Fernando. A Jorge Gay le dedicó un poema que se publicó en El Cronista de la Red. La pintura se llama "Pareja"; es un óleo sobre lienzo y mide en la realidad 145x190 cm. © Jorge Gay.

Poetizando -25: Para Inma, y también Lamima y Anamá.

Poetizando -25: Para Inma, y también Lamima y Anamá.

 

 

(Escribí ésto pensando especialmente en mi amiga y hermana, Inma, como ya conté. No me importaba que si lo necesitaba y le parecía bien se apropiara de lo que le pareciera y le sirviera otra Inma, Lamima, que también ha empezado a ser mi amiga. Vuelvo a subirlo arriba del blog para que ahora coja lo que quiera, lo que pueda servirle, otra amiga mía, Anamá, como Inma R. e Inma M., una peleadora nata, una mujer que siempre tiene las manos llenas)



Habrá otras madrugadas, amiga, hermana mía,

azules como brazos del amor. Vendrá la luz

de la mañana a recorrer tu casa y a poner en el centro

de tu pecho la flor de un aire perfumado.

Cantarás un día nuevamente.

Un día de repente una voz en la radio, o alguna melodía,

te sonará de antiguo, la reconocerás, será de nuevo tuya

mientras ordenas horas, pedazos de papel,

en el armario ropa recién acariciada;

mientras subrayas pacientemente un texto

para fijar la letra y el concepto,

o prendes de un correo tu voz para un amigo.

Mientras besas al hijo sosteniéndole en alto

como a un sol, porque es luz.

Mientras te recompones entera ante el espejo

y él, enamorado siempre, te mira y le sonríes. Son azules

sus brazos. Cantarás.

Bajarás a la calle. La mañana está arriba. Todos

tienen su rostro asomado de sombras, porque todo en la vida

tiene sus hipotecas.

Esto no salva a nadie. Lo sé bien. Bien lo sabes. A veces

no es consuelo.

Pero a veces sentimos

la tibieza templada que envuelve como el agua

la garganta y la frente, nos abriga

la espalda -bien templada calmaría, en abril, de un mediodía

al sol -.  

Y de pronto, alegría, sólo de hallarnos juntas, cercanas

y charlando. Hermana mía, amiga, qué hermoso ese paseo.

Son cosas tan pequeñas que permanecen siempre.

Habrá también de nuevo

noches blancas de espuma y caracolas como mareas altas,

de horas encendidas, de ventanas abiertas,

de alegría y bullicio bajo la fresca sombra del magnolio.

Y habrá un rumor de largas esperanzas.

Una fragancia únicamente tuya.

Vendrás entonces y vendrás muchas veces, como llega la vida

que ha caminado mucho,

aun en tan cortos años, transformada,

más honda, y en esa nueva noche

sin silencio rozarás con tus manos la bóveda

del mundo.




 

*(La imagen reproduce el cuadro "Otros soles", de Carmen Hidalgo de Cisneros Wilckens ©. Viene de la siguiente dirección

 http://www.navedelarte.com/marco%20total.htm)

Poetizando - 24 (Reino de la luz)

Poetizando - 24  (Reino de la luz)

 

Boca a boca,

no hay hora ni minuto que no añore

la sombra de tu cuerpo.

En ella está mi reino

y en su aliento la savia,

el mineral, la luz

de mi alimento.

 

* Fotografía de Miguel Angel Latorre © - un poco modificada-.

Poetizando - 23 (Bruma)

Poetizando - 23 (Bruma)

 

 

 

Declina el tiempo de los sueños,

de las diminutas manos sujetando

con afán la mínima brizna de luz

y respondiendo al horizonte

con la brumosa idea de un mañana.




*Fernando Sarría me ha dado este poema para que lo ponga aquí. Lo acompaño de esta fantástica fotografía de José Antonio Melendo ©, que muestra la bruma sobre el Canal Imperial, a su paso por Zaragoza, en un tramo muy ligado a mi memoria.

Poetizando - 22 (Los peces -- Divagaciones en horas tontas)

Poetizando - 22 (Los peces -- Divagaciones en horas tontas)

 

 

            Junto a la parada del 33 yace un zapato gris: pez que agoniza en la orilla, -triste abandono. Esta noche ¿qué ha pasado? ¿dónde estará la huella y quién la habrá perdido?

            Mientras duermo, el mundo salta a través de los tejados y por las calles mujeres locas crecen en torno de las basuras. Maullidos de gato desgarran la luna que afila su rostro tras el ojo herido de la cerradura. Al llegar la mañana, se esconde la marea -hondo bostezo- bajo las camas. E indiferente el sol (cursi y vanidosa estrella) desciende escalinatas de cristal por los balcones arrojando perfiles y colores.

            ¿Dónde estará la huella?

            En la pecera flotan mil ojos que nunca se cierran: la línea 33 es un largo camino en círculo infinito que pasa por el centro de la panza del sueño.

            ¿Dónde estará la huella? ¿Y quién la habrá perdido?

            Observo: bajo las mesas de las oficinas hacen gusanos mil pies descalzos.

 

* La imagen reproduce una pintura de Francisco Urbistondo ©, denominada "primer plano de un gato ojudo a punto de tener un ataque de pánico en una noche
de luna roja", 1999 2003, técnica mixta 0.40 x 0.32 m. Puede verse en:
http://www.franixweb.com/index.html

Pequeña travesía del Canal


            Ayer quedamos un rato con José Antonio Melendo. Bueno, la cita, creo fue con más gente en principio. Pero al final estuvimos así, en pequeño comité. Lo pasamos bien, mientras la ciudad se tendía en su primer fin de semana invernal. Cambio de ritmo. Con José Antonio descubrimos un territorio urbano (o semi-urbano) común: las orillas del Canal Imperial, en ese tramo en que se constituye frontera entre los barrios de San José y Torrero. Mis caminados barrios de la infancia y la adolescencia. De regreso a casa, recordé un texto que compuse hace ya tiempo para El Cronista de la Red. Hizo unas hermosas fotos Miguel Angel Latorre. He querido subirlo ahora aquí, y dedicárselo pues a José Antonio, otro magnífico fotógrafo.



Se puede empezar por aquí…

a pasear... o por cualquier otro de los parajes que recorre y construye el Canal Imperial de Aragón. Pero este tramo de la ciudad de Zaragoza, entre el Paseo de Renovales y la Quinta Julieta, es del que puedo y quiero hablar hoy, que es todo ya tan distinto.

Nunca hubo aguas azules, sino barro. La realidad es terca. A lo largo de una de las orillas crecieron en tiempos las villas estivales de recreo. En la otra, muchos años más tarde se instalaron las chabolas donde malvivían los gitanos. Ya no quedan ni unas ni otras. Queda el barro, ciertamente, y el porvenir.



Colores de la Infancia

Burbujas en la superficie del agua densa - durante las largas tardes de verano, la inmensa tormenta y de repente el sol azuzando las ramas de los árboles sobre el cauce del Canal: orillas anaranjadas para los niños voraces y para los juegos de niños, y orillas reverdecidas de repente para los interrogantes de los niños. Una larga y quieta mirada podía cambiar el color del cielo y del paisaje miles de veces cada día. La mirada era siempre azul.

La ciudad estaba lejos. Los aledaños del Canal eran territorio esencialmente infantil: calles semi-rurales todavía y campos casi selváticos donde a menudo nacían y morían los animales y las flores, historias y aventuras e infinidad de emociones y temores. Alguna vez la ciudad dejó de golpe boca abajo sus ahogados en las aguas. Pero entonces no sabíamos.

Años 60.



Verbos de la Adolescencia

Por encima de todo sentir y sentirse en cada fragmento de tiempo y de mundo: i-d-e-n-t-i-f-i-c-arse obsesivamente, una y otra vez la misma piedra, dando vueltas delante del mismo banco, mientras las cáscaras de pipas chisporrotean sobre el enlosado. Por aquel entonces descubrimos... cuántas cosas...y amamos ...con cuánta desesperación, e interminablemente hablábamos y hablábamos, en tanto a nuestro lado las aguas se llenaban de limo, y las largas tardes de verano terminaban en un prolongado paseo al final del cual se acababa el mundo todos los días. Ya ves.

Años 70.



Historias de Juventud

Una es aquella historia de todos los días: el camino que lleva hasta la Universidad, el cine, las librerías, los bares, las calles de la ciudad. De pronto las orillas del canal hienden la piel de la ciudad, se extienden por la ciudad. Es primavera.

Otra es la historia de cuando a las viejas casonas ya abandonadas llegaron la miseria y la jeringuilla, y algunos de los rostros de la infancia se hundieron bajo el agua estancada y el limo.

Esta en concreto tiene fecha: 24 de febrero de 1981; junto al canal ausente y tranquilo, el patio del Gobierno Militar aparece repleto de vehículos con coraza. Pero están dentro.

También podría ser la de aquella vez que el amor llegó de la ciudad y se instaló de noche entre las cañas. El agua amarilla fluyó contra las calles como un arco iris . Yo lo vi. Y muchos otros. Y no fue en vano.

Anos 80, por supuesto.



¿Y qué pasa ahora?

Pasa el tiempo, no hay duda. Primero transcurrió con abandono, para alcanzar por fin una casi ruina intolerable, aunque impasible. Luego ha ido llegando la transformación y la edad. Un paisaje urbano se ha instalado con pretensión definitiva. Tampoco está mal.

Se ha quedado la ciudad. No del todo sin embargo. Orillas salvajes irrumpen a trechos en las aceras y en las calzadas, y una nueva fauna - también humana- está empeñada en preservar cierto antiguo tono y ciertas formas amables de la decadencia. ¿Por qué no?


 

 

 

                      Este texto puede verse también en una versión "html" en El Cronista de la Red, versión 2.0

Poetizando - 21 (Epístola)

Poetizando - 21 (Epístola)

 

Así pues te me has llegado

dejándomelo todo. Dejando que me oponga

entera enteramente a ti. Dejándome la luz,

su forma, la sombra, su secreto.

Has venido en un hueco del aire

sobre el tiempo,  dejándome en el tiempo con el aire.

Me has traído la escarcha

dispuesta a sucumbir en su perfume. Más aún

en tus ojos  has traído entornada

el agua tan oscura

de los sauces que no saben de la memoria.

Pero te me has llegado trayéndome también

memoria y vida que recuerda,

dejándome conmigo, dejando que me oponga

enteramente a mi, dejándome mi amor

entero contra ti.

 

* La imagen reproduce la obra "Evasión IV" de la serie Azules y Rojos de Pérez Savall ©

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Poetizando - 20 (Mar insomne)

Poetizando - 20 (Mar insomne)

 

  

Sueño de la altura.

El hombre que palpita acurrucado,

el buscador de oro y el vendedor de roídos

caparazones calizos

habitan junto al mar esta casa, conmigo, como una ofrenda

allí

entre el cielo limpísimo y la arena-

adormecida.

El invierno es claro si el mar

está tranquilo.

Lentamente fue llegándose la noche,

imponiendo,  reiterando

su ritmo desde las comisuras del infinito sonriente.

Sólo un aire salado,

pero ninguna hora.

Aunque siempre se prolongue la memoria

y aunque regresen siempre

las gaviotas a través de las grietas

clavadas en la noche de los cuerpos inmóviles.

Todo está quieto. Todo.

Como un hermoso e inútil adjetivo

del silencio.

Apenas ya si escucho el mar bajo mis pies

que avanza, se desgarra embrutecido

contra las viejas, las mordidas raíces

de esta casa. Apenas ya lo intento,

cuando ellos se duermen e imaginan

que por fin volvió a girar la tierra.

Sueño de la altura.

 

 

*Nací a orillas del mar, aunque no lo descubrí como metáfora vital hasta los dieciséis años, en Ibiza, durante una tarde que pasé suspendida en la altura de unas rocas, frente a él, leyendo y pensando, tan apartada de la gente como nunca había estado hasta entonces. Aprendí mucho aquella tarde. Desde aquel día, mi añoranza por el mar, tierra adentro, es perpetua. Así que procuro regresar a la orilla en cuanto puedo.

Poetizando - 19 (El búho Daniel)

Poetizando - 19 (El búho Daniel)

 

Aunque ya llevamos un buen trecho del nuevo curso, he recordado estos días actividades realizadas el anterior curso escolar en el Colegio de Educación Especial Angel Riviere de Zaragoza. Especialmente, una de las fiestas realizadas. La que tuvo lugar con motivo de la llegada de la primavera. Los crios escenificaron un cuento en torno a ese acontecimiento y resultó realmente mágico. En la representación, Daniel hacía el papel de búho. Se lo pasó francamente bien. Estuvo todo el rato muy contento y muy pendiente de su cometido. Así que luego en casa escribí esta cancioneta infantil que abajo pego, como prolongación de la celebración.

Sirva la cancioneta, si puede, como pequeña información acerca de las muchas actividades y juegos que se llevan a cabo en los colegios de educación especial, donde los crios no son para nada elementos pasivos, sino todo lo contrario: absolutos protagonistas activos de sus propias posibilidades en desarrollo.

 

 

El búho Daniel corre por el aula con su pulsador

y ulula,  partido de risa. El búho Daniel

colma de alegría esta primavera mi frágil jardín.

En su silla vuelan el búho y Daniel

de árbol en árbol, canción a canción.

Pintan de colores a la noche oscura

y al redondo sol.

El búho Daniel corre por el aula, mágica varita,

con su pulsador.

 

*La imagen viene de la siguiente web de fantasía: http://www.reyesypiratas.com/mujercitas.htm

 

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