Blogia

pandeoro

Carpir

 

Rasgar, arañar o lastimar / Dejar a alguien pasamado y sin sentido / (Amer.) Limpiar o escardar la tierra, quitando la hierba inútil o perjudicial (R.A.E.)

 

 

Poetizando - 23 (Bruma)

Poetizando - 23 (Bruma)

 

 

 

Declina el tiempo de los sueños,

de las diminutas manos sujetando

con afán la mínima brizna de luz

y respondiendo al horizonte

con la brumosa idea de un mañana.




*Fernando Sarría me ha dado este poema para que lo ponga aquí. Lo acompaño de esta fantástica fotografía de José Antonio Melendo ©, que muestra la bruma sobre el Canal Imperial, a su paso por Zaragoza, en un tramo muy ligado a mi memoria.

Carozo

 

Corazón de la mazorca/ Hueso del melocotón y otras frutas / Hueso de la aceituna bien molido con se ceba a los cerdos / En dialectos del occidente de la Península y en América, diferentes partes más o menos duras de frutas (R.A.E.)

Atípico día de Reyes

Atípico día de Reyes

 

         He estado estos tres últimos días en un viaje. Hay tantas formas de viajar como pensamientos. Tantas como sentimientos. Tantas como emociones que cada uno puede recorrer.  El viaje de estos días ha transcurrido en compañía de mi familia y ha sido a través de una laguna de dolor, pero también de serenidad y de valentía.

         Circunstancias pasadas han hecho que este tránsito por el dolor de ahora sea algo más díficil de afrontar de lo que lo hubiera sido por sí mismo.  La ocasión se ha convertido en una suma de viajes al dolor. Pero también una suma de viajes al valor, a la capacidad de sobreponerse, a la voluntad de continuar en el viaje, con el espíritu de los viajeros auténticos: viajar por el propio viaje. Viajar a donde sea y por donde sea. Todos nosotros somos conscientes de que en una gran medida esa vocación por el viaje puro la hemos aprendido viviendo con Daniel, para quien viajar es gritar, con gran dificultad aunque con más entusiasmo, un incendiario ¡gooooool! del Barça, del Zaragoza o del Milan -yo creo que lo que le gusta es que se produzcan lo goles, sean de quien sean-; o para el que viajar es también el entusiasmo con que arranca vibrantes sonidos en su piano electrónico, o asomarse al ordenador como a una nave espacial.

         Esta tarde de este día de Reyes tan atípico, - mientras se cerraba un año más el ciclo del solsticio invernal- desde mi balcón orientado al Moncayo, ha vuelto a representarse uno de esos milagrosos anocheceres que a menudo acontecen en los aledaños del río, mirando al gran monte. Estábamos todos juntos por casa. Daniel, sus padres, sus abuelos, su tía-abuela, sus tíos. El espectáculo del cielo era sobrecogedor por su hermosura. Pero también nos acogía a todos como parte del viaje de la naturaleza, así en su extensión más primitiva y primaria. Hemos estado viendo fútbol con Daniel, jaleando los goles - todos los goles que se producían y los que nos inventábamos-, bailando la konga, jugando al escondite... Y así la vida se ha plantado de jarras entre todos y todos hemos sabido que es imparable. Hemos iniciado el viaje que poco a poco nos alejará del dolor.

 

           * La imagen es la de un atardecer, tomada desde casa.

Carlanga

Pingajo, harapo, guiñapo (R.A.E.)

Algunas inquietudes personales en torno a la Ley de la Dependencia

Algunas inquietudes personales en torno a la Ley de la Dependencia

 

 

            Leemos hoy en el Periódico de Aragón la advertencia que hace el Gobierno de Aragón de que la Ley de Dependencia tardará, por lo menos, medio año en aplicarse, debido en esencia a la necesidad de ir estableciendo los diversos reglamentos precisos y de calificar el grado de dependencia de los afectados por ella. Bueno, aunque lo ideal sería que las medidas propiciadas por la ley empezasen a materializarse cuanto antes y viéramos lo más pronto posible construirse el llamado Sistema Nacional para la Dependencia, ese nuevo pilar del estado del bienestar, como le dicen, también es de comprender que la cantidad de población que se ve implicada por la nueva ley, así como las precisas tramitaciones administrativas, impiden una puesta en marcha inmediata.

            Pero lo cierto es que tanta advertencia asusta un poco. Es lógica desde el punto de vista de la Administración. Pero asusta un poco.  Ya se sabe que cuando se pone el punto en un límite de plazo, nunca se acaba cumpliendo éste, o por lo menos no en todas las cosas ni en todos los campos previstos. Esperaremos que ello no suceda ahora.

            Sin embargo hay más cosas que, ya hace tiempo -desde que empezó a circular el texto, entonces aún no definitivo, de la ley-  me han preocupado. Inquietud por un lado en relación a cómo se vayan a poner en práctica algunas de las medidas: ejemplo, el tan polémico copago de los servicios. Por otro, preocupación relacionada con señaladas ausencias de conceptos y previsión de actuaciones.

         La ley habla mucho de asistencia, de asistentes personales, de centros, de ayudas económicas. Habla en general en algún momento de que las distintas instancias deberán coordinarse. Pero no se establece nada concreto respecto a esta coordinación a nivel real. Sí se determinan una serie de órganos oficiales al respecto a muy alto nivel. Pero no he encontrado ninguna previsión acerca de cómo deberán actuar sobre el terreno las comunidades autónomas. Y eso me preocupa mucho. Porque queda todo demasiado en manos de la reglamentación. Lo que significa que tendremos que luchar desde las instancias sociales afectadas porque esos reglamentos no nos jueguen malas pasadas. Lo que ocurre es que a menudo, la lucha diaria por la cotidaneidad es tan absorbente que quedan pocas fuerzas para otras cosas. Y eso me parece que el legislador no lo ha sabido ver.

            Igualmente me preocupa que todas las medidas previstas parecen girar en torno al mundo de la discapacidad adulta -necesarias, por supuesto, en su totalidad y más, si se hubieran contemplado-. Pero no se habla nunca de la especificidad de la discapacidad en el terreno de la infancia: la necesidad de orientación a las familias, de asistencia psicológica, social; de creación de entidades donde la coordinación -de nuevo el concepto- de asistencias sea real: la física, la educativa, la psicológica, evitando el habitual peregrinaje de las familias hasta encontrar la opción más adecuada para sus hijos y para ellas (con relación a este tema en concreto, es muy recomendable leer el comentario de hoy en el blog de Lamima)

               La ley habla mucho de las personas que ya están instaladas plenamente en el ámbito de la discapacidad. Pero no lo hace de las que empiezan a recorrer ese camino o han empezado recientemente a hacerlo. Me preocupa que no se haya avanzando en una perspectiva más completa y totalizadora de los apoyos sociales, médicos, educativos y psicológicos que se precisa para desarrollar una vida en discapacidad en las mejores condiciones posibles en cada caso. No sé, tengo la sensación de que hay cosas que no terminan de redondearse -por decirlo educada y suavemente- , cosas que los legisladores no han terminado de comprender. Quizás es porque la sociedad tampoco lo hace.

            En este sentido, me ha parecido también sobrentender hoy en el reportaje publicado por El Periódico de Aragón una cierta autocomplaciencia respecto a todas las medidas ya existentes en atención a la dependencia. Y eso me preocupa también porque es como rebajar el nivel de expectativas creado por la aprobación de la ley. Y para quienes han puesto tantas esperanzas en lo que dicha ley pueda ayudar, esa rebaja a priori no es buena ni alentadora, claro.

            Ojala mis temores sean infundados. Ojala sea más ansiedad injustificada que fina intuición. Ojala. De todas las maneras, sé que habrá que pelear por cada cosa. Eso es lo que nos dicta la experiencia.

 

(*La imagen viene de http://www.bds.esc.edu.ar/_wordpress/index.php?cat=6, e ilustra el relato de una experiencia vivida por la comunidad escolar de Belgrano Day School sobre la realización de una serie de actividades de la vida cotidiana en condiciones de discapacidad. Esta imagen y otras de la nota reproducen murales pintados para la ocasión)

Narrativas: número 4

Narrativas: número 4

 

 

Acabando el año 2006, Magda Díaz Morales y Carlos Manzano nos anunciaron como regalo de año nuevo la llegada del número 4 de Narrativas. No os lo perdáis.

 

Descarga el número 4

ÍNDICE:

ENSAYO:

" ‘El intruso' " de Delmira Agustini, Magda Díaz y Morales

"La adolescencia femenina en Dublineses. Las figuras de Eveline y Polly", Blanca Gago Domínguez

"Hacia una revisión crítica de la recepción de Sor Juana Inés de la Cruz, desde el siglo diecisiete hasta la actualidad", Verónica Grossi

"Cortazar en el cine", Óscar Pita-Grandi

RELATO:

"El viejo que se parecía a Voltaire", Eduardo García Aguilar

"El devorador de cuentos", José Ángel Barrueco

"El duelo", Rodolfo J.M.

"Formas del iris", Miguel P. Soler

"Julia", Sergio Llorens

"Lo que soy", María Dubón

"La pared opuesta de la cueva", Fernando Arrojo

"Azul", Mónica Gutiérrez Sancho

"Cocina tomada", Luis Pita

"Minificciones", Marcos Rodríguez Leija

"Todos eran iguales, menos uno", Pedro M. Martínez Corada

"Entre dos fuegos", Purificación Ávila

"El otro" (versión abreviada), Javier Avilés

"Relato Oblicuo", Roberto Tassi

"Marcel y el unicornio", Esther Zorrozua

"El espacio curvo", José Luis Justes Amador

"Feria", Sergio Borao Llop

"El café de los micros", Gustavo Nielsen

"Venecia", Rosa Ribas

"La cara de Marte", José Miguel Sanfeliú

"El viaje", Sergio Manganelli

"Mañana con higos", Agustín Cadena

NOVELA:

La cisura de Rolando (Novela inédita, capítulo I), Gabriel Bañez

NARRADORES:

En esta ocasión, el espacio de Narradores está dedicado a dos excelentes plumas:

Luis Arturo Ramos y Care Santos

RESEÑAS:

Jacques El fatalista, de Denis Diderot: Magda Díaz y Morales
Segundos afuera, de Martín Kohan: Blanca Gago Domínguez
Tristano muere, de Antonio Tabucchi: Gatito Viejo
El silencio del aviador, de Paul Nothomb: Daniel Pérez
La vida exagerada de Martín Romaña, de Alfredo Bryce Echenique: Cristina Núñez Pereira

Carel

Borde superior de una embarcación pequeña donde se fijan los remos que la mueven (R.A.E.)

Nochevieja entre amigos

Nochevieja entre amigos

 

 

 

            Desde hace veinticinco años celebramos la Nochevieja entre amigos. Es una costumbre que se instauró recién terminado el tiempo de la Universidad y que ha continuado sin interrupción. Al principio éramos más y más bullangueros. Fuimos perdiendo unidades en el transcurso del tiempo, reclamados algunos como fueron por otros deberes de familia y de otras amistades. Hace ya tiempo que sólo nos juntamos cinco. Pero a ninguno se nos ocurre por ahora pensar en celebrar la Nochevieja de otra manera ni con otros. Sólo alguna vez hablamos de hacerlo en algún lugar lejano y diferente, como supongo se le ha ocurrido a casi todo el mundo.  Pero permanecemos fieles a esta costumbre nuestra y en muy pocas ocasiones obligaciones fuera de nuestro control nos han impedido a alguno  acudir a la cita. Vamos rotando la casa en la que se organiza la celebración y ponemos siempre un muy especial esmero en la cena y en todos los detalles de la reunión. Pero sobre todo lo que queremos es estar juntos ese rato del territorio mítico que nos corresponde todos los fines de año. Ese deseo lo solemos manifestar en forma de regalos que hacemos los invitados a los dueños de la casa y de éstos a quienes acudimos. Este año Raquel nos trajo a todos detalles comprados en la última Feria de Artesanía aragonesa y los invitados llevamos a la casa huésped música y el "Libro de las Preguntas" de Pablo Neruda e Isidro Ferrer.

         Anoche, pues, los anfitriones fueron Raquel y Ángel. Con Rafa, Fernando y yo misma ya estaba la reunión montada. Bueno en  casa de Raquel y Ángel hay que contar también con Nelson y Bolita, los dos gatos, gris el uno, blanco impoluto el otro, consentidos y guapísimos, que nos acompañaron toda la velada. En el caso de Nelson eso es habitual. No así en el de Bolita, miedoso donde los haya, que por lo general suele esconderse en el rincón más profundo de la casa, cuando hay visitas. Sorprendentemente ayer acudió al salón casi desde el principio de la reunión y allí estuvo paseándose entre nuestras piernas muy tranquilamente. Nelson, al que le gusta siempre reclamar su sitio, se dedicó toda la noche a poner posturas y mohines gatunos diversos para demostrarnos que a él le importaba poco que fuera Nochevieja. Estábamos importunando sus costumbres y lo único que deseaba era que nos enterásemos de ello; su cara de mal genio no tenía desperdicio.

         Ángel es un gran cocinero, así que la cena fue exquisita y abundante. Como el buen vino y el buen cava. Muchas veces, pasadas ya las campanadas, jugamos al Diccionario, creativa actividad donde las haya, que consiste en inventar definiciones para las palabras y adivinar cuál es la verdadera. Hemos conseguido en ocasiones acepciones figuradas realmente sublimes y divertidas, mucho más preciosas y adecuadas algunas que las reales. Este año, sin embargo, nos cogió un poco desganados y nos dedicamos más bien a la conversación y a las risas entre "zappinges". Nada del otro mundo, pero tampoco se trata de pedirle a la noche nada más allá de una buena porción de buena compañía.

         Sólo me fastidió no poder terminar bien a tiempo las uvas. Ángel y Raquel se habían preocupado tanto de que fueran lo más gordas y lustrosas posibles, por aquello de que el año que se iniciaba fuera bien lucido de cabo a rabo, que era imposible que me cogieran en la boca. En fin, espero que las que conseguí tomar cumplan por todos los meses.

         Feliz Año a todos.

 

(*La foto es un homenaje a los gatos de mis amigos y viene desde http://www.mascotasenlared.net/DeRemate/Gatos/Angora1.jpg)

 

 

 

¡Buen camino en 2007!

¡Buen camino en 2007!

     

           Reconozco que no soy muy proclive a los balances. Tiendo más bien a echar para adelante con lo que haya. Será porque nací en primavera, esa estación del año en la que todo está siempre por hacer. Sin embargo, creo que es de justicia dar aquí las gracias porque en lo personal ha sido un año ciertamente fructífero y de este modo el balance no se hace costoso. Ha sido un año de mucho esfuerzo, mucho trabajo y nuevos proyectos que espero vayan cuajando con el tiempo.

           Especialmente quisiera agradecer a todos el cariño y la generosidad con que ha sido acogido "Pan de Oro". Mucha gente ha sido muy amable con la novela y conmigo. Mucha gente me ha contado sus impresiones con su lectura del libro y yo las agradezco todas de nuevo ahora. He aprendido mucho con todas las opiniones. Recibirlas y repensarlas ha sido una de las mejores experiencias del año que acaba. Además, los dos Pan de Oro -el libro y este blog- me han proporcionado un montón de amigos que me han abierto sus brazos entrañablemente. Una gran suerte. Como bien dice la buena de Magda, un blog es como el salón de tu casa, en él recibes a tus amigos. Bienvenidos pues todos a esta vuestra casa, gracias por venir y por acompañarme.

            Esta mañana la realidad me ha sacudido a través de la radio. Las cosas que ocurren alrededor suelen afectarme bastante. No acabo pues el año contenta. Pero esta desazón de hoy no empaña todo lo demás; bien al contrario, me hace disfrutar más de ello, apreciar aún más todas estas cosas que me han sucedido. Quiero pues compartir ese bienestar con vosotros. Mis mejores deseos para todos en el año próximo. Las huellas del futuro deberían estar siempre en el camino de la esperanza.

            

            * Ya sabeis que la foto es de José Antonio Melendo.

Relato navideño... (algo raro)

Relato navideño... (algo raro)

 

El día de Nochebuena, Anamá Martínez hizo llegar a la lista de correo de Hijos especiales un relato algo sui generis, como ella misma afirma. Yo ya lo conocía. Sin embargo volvió a impresionarme su fuerza y su determinación ética y estética. Es la fuerza y la determinación de la propia Anamá. Le he pedido permiso para reproducirlo aquí y lo hago tal cual ella lo ha mandado. El título también es suyo.




  "...Dios es empleado en un mostrador...." 

 Sui Géneris



  Violeta muestra una tranquilidad que yo no tengo.

  No sé si es el sueño o qué pero la cuestión es que cuando me atrevo a preguntarle:

  -¿crees en Papá Noel? ¿Papá Noel es el que trae regalos en Noche Buena?

  Ella, con esa cabecita tan firme y un poco caída para un costado, afirma.

  No hay dudas: afirma, expresa un SÍ enorme y una sonrisa ancha y horizontal, bellamente no espástica, lo confirma.

  Su amigo Santiago, a la vez, haciendo alharaca de poder, dice muy seguro de sí mismo que él tiene el número del celular de Papá Noel y que si sus dos amigos presentes, Violeta y Andrés, lo quieren, él se los pasa para poder mandarle un mensaje de texto con los pedidos correspondientes a esta Navidad del 2005.

  Yo los miro mientras el tren pasa por la estación de Colegiales, mueve el piso del comedor adonde la siesta se hace menos calurosa y tiemblan los vasos en las mesas.

  Y, así, sin querer me pregunto como la vida me puso, una vez más, frente a unas vías de ferrocarril, distintas a aquellas desde donde veía el mundo en mi niñez, cuando yo misma creía no en Papá Noel, más neoliberal si se quiere, sino en el Niñito que traería de alguna manera los regalos.

  Por las vías de mi niñez pasaban trenes cargados de cereales y a los costados además de infinitas flores amarillas y moradas, en verano había maizales huachos, mburucuyás maduros y anaranjados, pisingallos sabrosos y transparentes, culebras verdes y cristalinas, insectos y avispas, chilcas y paraísos pequeños, hierbas con olor a menta y a toronjil, panales llenos de miel, toda la dulzura de ese retazo de monte creciendo al costado de las vías del ferrocarril...

  Una vez más me fui volando del tema... Papá Noel, la Navidad, nuestros hijos ahora mirando con ojos inocentes una realidad tan distinta.

  Del Niñito tradicional, capitalista y dependiente, hemos pasado a un Papá Noel totalmente globalizado y neoliberal...

  Y yo no es que tenga que explicar a Violeta o a sus amigos que Papá Noel no existe, los tres han vivido cosas que los han hecho madurar en otros sentidos y a la vez preservan este sueño infantil, como un frágil suspiro de brisa fresca en mi cabeza agobiada por el verano, las tres sonrisas me confirman que Papá Noel existe, que es de verdad...

  Mientras corro de una ortopedia a otra, mientras busco presupuestos, mientras a la vez discuto conmigo misma los pro y los contra de tal o cual implemento "invasivo" y a la vez, lucho cuerpo a cuerpo contra la burocracia para que Violeta tenga, a más tardar, para el próximo otoño una silla de rudas nueva, unas valvas que le han recomendado para sus piernas flacas y cada vez más largas y un bipedestador, palabra rara que no reconoce el Word y que no es nada más ni nada menos que un aparatejo para que mi hija se pueda mantener en pie.

  Bipedestador, que bipedesta, que se para sobre las plantas de sus pies, que nos diferencian de animales, que nos hacen condición humana, bipedestar...

  Y así, mientras divago y lucho se me prende una idea y de alguna manera ligo en mi pensamiento a Papá Noel y al PAMI.

  ¿Ves, hija? Ésa sería una buena, muy buena explicación sobre Papá Noel...

  Él es como el PAMI.

  Vos tenés derecho a todos esos elementos como a todos esos regalos que imaginan tu cabecita soñadora, yo sé lo que te digo, vos tenés derecho, Convención Internacional de los Derechos del Niño mediante y ley 24901 así lo confirman pero...

  Y ahí, el misterio; ahí, la maravilla; ahí, la respuesta...que no te la daré hasta que me la pidas, pues yo también tengo mi secreto guardado para vos.

  Tus derechos no están en duda, la cuestión es cómo hacemos para que Papá Noel y PAMI los cumplan, más o menos en tiempo y totalmente en forma.

  Y ahí aparece un personaje mágico, fuerte, bravo, lleno de coraje y de energía, lleno de alegría y de rabia, lleno de Vida...este personaje es mamá.

  Si una mamá carece de alguno de estos atributos, muy raramente podrá darse el milagro navideño o la provista mensual de pañales.

  Mamá todopoderosa, dueña del conocimiento hace que estos misterios sean realidades. Por suerte, no soy la única, hay otras mamás más dando Vida al milagro cotidiano.

  Y una vez más, como años atrás, los ojos de mi nena, o mis ojos de yo nena, frente al regalo mágico debajo del árbol o junto al pesebre de mi niñez, serán unos ojos inmensos con luz propia que iluminarán la nochebuena y no habrá otro milagro que el saber, pequeña Violeta, que no hay salvación si no es con todos...



(*PAMI es la "obra social" -el "servicio de asuntos sociales", diríamos en España, más o menos, el IASS aragonés- que le corresponde a la provincia donde viven Anamá y Violeta, en Argentina)



(*La imagen reproduce una ilustración de Annejulie © titulada "Petit Papa Noel". Viene de la siguiente dirección:

http://www.deviantart.com/deviation/26652167/.

Otras ilustraciones de esta autora pueden verse en:

http://www.annejulie-art.com/  y http://annejulie.deviantart.com/gallery/)

Carbonalla

Mortero o mezcla de arena, arcilla y carbón, que sirve para construir el suelo de los hornos de reverbero.

Un regalo para Daniel

Un regalo para Daniel

 

 

Alguna vez he contado que Daniel Miñana es un seguidor incondicional de Fernando Alonso. Chema Lera, amigo y estupendo ilustrador,  le ha regalado esta Navidad este fantástico dibujo, que como comprenderéis -siendo un maravilloso dibujo- es mucho más que eso. Va a adornar su habitación y el aula del colegio. Gracias, gracias.

 

(*Por cierto, a Chema Lera, el blog de Tökland, Revista Audiovisual de Fomento de la Lectura le ha concedido el accésit en en I Otoño Töckland de Ilustración de Fomento de la Lectura por la ilustración que fue portada del suplemento Artes&Letras de Heraldo de Aragón. Podéis verla en el blog de Chema: http://chemalera.blogia.com).

Marte y las Princesas Voladoras

Marte y las Princesas Voladoras

 

 

          Marte y las princesas voladoras es un cuento de la narradora y poeta méxicana, María Baranda,  ilustrado por la española Elena Odriozola y publicado por Fondo de Cultura Económica. Es un libro muy recomendable para los pequeños, pero que a lo mejor también deberían leer los mayores. Además es un libro bellamente ilustrado.

 

        En el cuento se narra la amistad entre dos niñas; la hermandad y el juego, cómo van creando un mundo íntimo entre ellas. Marte y las princesas voladoras tiene como tema principal las diferencias humanas y relata la historia de Mosi, una niña quien a sus ocho años todavía no sabe el abecedario y asiste a una escuela especial. No todos la entienden, pero comparte con su familia un mundo lleno de juegos, poemas y canciones donde todo es lo que no es y al revés. Algunas veces se le olvida para qué sirven las cucharas o donde se guarda la mantequilla. Sin embargo, con Mosi todo es mucho más divertido, es como vivir en otro lugar, un sitio diferente donde todo no es lo que es y al revés. Su hermana Lorna -que sabe como Mosi que jugar a las princesas voladoras es peinarse sin peinarse o vestirse sin vestirse porque es un juego mágico, donde todo es lo que no es y al revés- nos cuenta su historia, y traduce a Mosi para el mundo.

            Reproduzco un reportaje aparecido en "La Crónica de hoy", con motivo de la aparición de libro:

            "Marte y las princesas voladoras (FCE 2006), de la poeta y narradora María Baranda, es una historia de amistad y hermandad, en que la autora se acerca de manera real al mundo de las personas con capacidades diferentes a partir del retrato del niño tal y como es: sencillo, creativo, imaginativo y fantasioso.


          En entrevista, Baranda dijo a Crónica que "hablar de las personas con capacidades diferentes es un tema muy delicado y como toda historia yo preferí usar los ojos de una niña para exponerlo". Considerada una de las poetas contemporáneas más relevantes de su generación, María Baranda ha sido ganadora del Premio Nacional de Poesía Efraín Huerta 1995 por su libro Los memoriosos.También ha sido galardonada con el Premio Nacional de Poesía Aguascalientes 2002 por Dylan y las ballenas. En ese mismo año publicó Atlántica y el rústico en la colección Letras Mexicanas también bajo el sello del Fondo de Cultura Económica.


         Luego de negarse a considerar el lento aprendizaje como un problema, la autora decidió contar la historia de dos hermanas (Mosi y Lorna) a través de los ojos de esta última; ya que los niños ven la vida desde un punto de vista más simple.


         "Primero quiero decir que no creo que (la discapacidad) sea un problema, creo que en el libro queda claro que es una distinción. Es diferente y esa diferencia se vuelve hasta un lugar de privilegio", consideró. Baranda afirmó: "Si cuento esta misma historia a través de los ojos de un adulto, quizá podría involucrar muchos defectos que tiene este sector de la población o como la manera de proteger mejor a este tipo de personas".En cambio, "una niña me permitía el desprendimiento de esos sentimientos y ver la historia desde otro punto de vista donde todo es más sencillo, más simple. Donde esa diferencia no importa, es simplemente un contrapunto y un momento de tensión".


         Tras advertir que éste -su noveno libro infantil-, no es una historia autobiográfica, destacó que como la protagonista hay muchos niños que necesitan más tiempo de juego o que les cuenten cuentos, en virtud de la vida acelerada que les recorta a los infantes su niñez."A los pequeños cada vez se le impide más ser niños. Es una etapa en la vida a la que jamás vamos a regresar y cada vez la hacemos más corta. A muy temprana edad les pedimos que ya lean, que crezcan, que entren al preescolar a los tres años, que a los cinco ya estén escribiendo, haciendo planas".


         La escritora y poeta refirió: "Desde hace varios años, quería hablar del tema, que empezó siendo algo muy sencillo, un parpadeo en la vida de dos hermanas y sus juegos, una historia de amistad y hermandad y -como sucede en todas las historias-, descubrir que hay mucho más detrás".La historia es como un parpadeo en el que "me pude asomar a la vida de estas dos niñas y pude contarlo pero como escritor nunca sabes qué se quedó de ese relato dentro de ti años después. Quizá después pueda renacer la inquietud por contar otra historia dentro de esta historia".
Con un tiraje de cinco mil ejemplares-que serán distribuidos en América Latina, España y Estados Unidos-, Marte y las princesas voladoras se incluye en la colección "A la orilla del viento" del FCE."

 

La ilustradora, Elena Odriozola, cuenta con un largo curricumlum que incluye una treinta de libros. En este mismo año de 2006 ha realizado también estos otros trabajos:

  • Zaharrak berri, euriak, Yolanda Larreategui, Gero 2006.  
  • The story of Noah, Stephanie Rosenheim, Meadowside children´s books 2006.
  • Cuando sale la luna, Antonio Ventura, Thule 2006.
  • El viento en los sauces, Kenneth Grahame, Anaya 2006.

 

        De ella se han dicho cosas como ésta: "Los colores que emplea son suaves ya que son acuarelas, y en muchos casos éstas, temáticamente, tienen que ver con el ingrediente que más sentido da a esta técnica pictórica. Y lo que me gusta de su obra es que es muy generosa con el espectador más contemplativo ya que sitúa sus sencillos y calmos personajes en el extremo de cada pieza dejando que la mirada del espectador discurra por los cauces que ya desborda el protagonista implícito de cada cuadro ..." (Ramuntcho Robles Quevedo).

 

           © de la ilustración 2006 Elena Odriozola

Carapato

Aceite de ricino (R.A.E.)

Palabras mágicas

Palabras mágicas

 

              Ayer murió Marcial Blanco. Si algo puedo decir de él – y le conocía bien-, es que era un escritor frustrado. Aún más exactamente era un no escritor. Marcial tenía un sentido mítico de la escritura. Creía indubitadamente en el poder taumatúrgico de las historias. En el efecto que sobre las cosas y las personas podían producir las palabras. Se le ocurrían muchas historias, decía él. Tenía cantidad de pensamientos que pugnaban dentro de él, más o menos enmarañados. Le hubiera gustado comunicarlos. Pero no se atrevió nunca a escribirlos porque temía que si deshacía la madeja en que los tenía sujetos, los ordenaba, y los situaba sobre el papel, todos sus temores interiores se cumplirían. Y eso todavía le atemorizaba más. Así que nunca escribió ni una sola palabra. Tampoco hablaba mucho. Por si acaso. Sin embargo, hoy ya sé que no tenía razón. Si la hubiera tenido, Marcial Blanco no se hubiera muerto tan joven. En realidad, no se hubiera muerto nunca.

*La ilustración reproduce una obra de Marta Chapas © y tiene como título "Magia de la manzana"; viene desde esta dirección:

http://www.museosdemexico.org/img/fotos_exposicion/Magia%20de%20la%20manzana2.jpg

 

Carantamaula

Careta de cartón, de aspecto horrible y feo (R.A.E.)

Estamos bien

Estamos bien

 

 

        Todos tenemos derecho a ser felices y a estar contentos. Por muchos sinsabores, por duras que sean las condiciones de algunas vidas y lo difícil que se haga en algunas ocasiones sonreír y reír, todos tenemos derecho a sentirnos bien.

        Sin embargo, a veces parece que despertamos más simpatías  en los demás, cuanto más infelices somos. Dicho así, suena como una montaña derrumbándose. Bueno, no hay que asustarse. Quiero decir con más exactitud que a la gente nos  es seguramente más fácil comprender y compadecer la desgracia que el bienestar y la alegría. Todos esperamos más compañía en las malas rachas o ante algún doloroso acontecimiento, que ante un evento positivo. Será natural, será instinto, será pura necesidad egoísta. Será generosidad por parte de quien compadece y acompaña. Si pienso con malicia, será que se está mejor cuando el otro está un poquito peor. Ay, no quiero ser mal pensada. Perdón. Siempre hay gente verdaderamente compasiva (me gusta la palabra compasión y sus colegas:  compasivo, compadecer: cum patere).

        En fin, lo que quiero decir en realidad es que no me gusta oír expresiones como "qué pena", "qué pobre", "qué desgracia", referidas a la gente que tiene alguna discapacidad. Indudablemente, cada persona con discapacidad llevará su circunstancia vital mejor o peor. Esencialmente, lo mismo que le ocurre a cualquier persona que atraviese difíciles condiciones de vida, del tipo que sea, en un momento determinado o permanentemente. E igual podemos pensar respecto a aquellas otras personas de su entorno familiar y de amistad, que compartan con la persona discapacitada sus empeños. No puedo y no debo hablar por las personas con discapacidad - yo no la tengo. Aunque he oído y leído algunas de sus opiniones y no creo andar muy lejos de sus posturas, expresándome como lo hago. Sí puedo hacerlo sobre cómo se sienten quienes están al lado de alguien con alguna diversidad funcional. Y puedo asegurar que tienen sus ratos mejores y peores, como todo el mundo. Que una vez asumida la cuestión (y eso es lo fundamental, creo),  quieren reír, sentirse cómodos, ser felices, divertirse con las cosas que les gustan y llevar una vida lo más normal posible. Que no es fácil, seguro. Que muchas cosas se ponen difíciles, también. Pero no viven en el marasmo de una permanente desgracia. O al menos no todas y no siempre y desde luego no obligatoriamente.

        Y esto lo digo, porque hay gente que se empeña en que la familia que tiene un discapacitado en su seno no puede ser sino tremendamente infeliz, desgraciada, vivir en una continua depresión. E incluso he llegado a oír, al intentar rebatir ese extremo, que no puede ser, que lo que ocurre es que ellos simplemente aguantan lo que les echen, como santos Job, y disimulan - más o menos, (no me lo dicen tan crudamente). A ellos, les pido nada más que dejen de dramatizar, por favor. Que esa extremada y retorcida compasión no es la que se necesita. La compasión que urge es la de la compresión, la de compartir la vida día a día, la de hacer las cosas lo más normales posibles, como siempre insisto. De manera que si alguna vez decae algo el ánimo, llegue el apoyo también con normalidad. No me cansaré de repetirlo: normalidad, normalidad, eso sería lo deseable en todos los casos.

        Nosotros, de momento, estamos bien, gracias. Y gracias por estar alegres con nosotros y tirar para adelante, como todos.

* La ilustración es de Javier Solchaga © y ha sido realizada para la "Guía didáctica de la discapacidad para Primaria"

 

Caramillo

Montón mal hecho / Chisme, enredo, embuste (R.A.E.)

 * Tan contrario a la imagen musical del dulce caramillo y a la alegre presencia de la planta de igual nombre. Polisemia donde las halla.

Meme: Sueños y Discursos

Meme: Sueños y Discursos

 

                    Fernando Sarría me paso el otro día un Meme, que consiste en buscar la página 123, línea 5 de un libro y ver qué resulta. Bien, he elegido "Sueños y discursos" de Francisco de Quevedo, en una edición de Felipe C.R. Maldonado para Castalia, que me gusta, de 1973 (ahí es nada). Copio a partir de la línea 5 hasta el siguiente punto y aparte:

                    "... sino vicioso como vos, ese tal más destruye el linaje que lo hereda. Toda la sangre, hidalguillo, es colorada. (...) -sic- Parecedlo en las costumbres, y entonces creeré que descendéis del docto, cuando lo fuéredes, o procuráredes serlo, y sino, vuestra nobleza será mentira breve en cuanto durare la vida; que en la chancillería del infierno arrúgase el pergamino y consúmense las letras, y, el que en el mundo es virtuoso, ése es el hidalgo, y la virtud es la ejecutoria que acá respetamaos, pues aunque descienda de hombres viles y bajos, como él con divinas costumbres se haga digno de imitación, se hace noble a sí y hace linaje para otros. Reímonos acá de ver lo que ultrajáis a los villanos, moros y judíos, como si en éstos no cupieran las virtudes que vosotros despreciáis."