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Bojiganga
En el país de Perbrumón, muchos cuentos en un cuento

Me llega por correo esta reseña de una obra de teatro realizada por y para personas con discapacidad y sin discapacidad. Un proyecto de integración. Me parece además que incorpora elementos de dramaturgia y de reinterpretación de los cuentos tradicionales de gran interés. Hay más información sobre proyectos similares a éste en "Voces en el silencio": http://www.vocesenelsilencio.org.ar/
CO.D.A.I Argentina Compañía de Artistas Integrados, Entidad Apadrinada por Alejandro Lerner y Alicia Zanca presenta:
"En el país de Perbrumón, muchos cuentos en un cuento"
Una obra para todos los chicos, hecha por actores con capacidades diferentes, que buscan la ruptura de toda discriminación ...
"En el país de Perbrumón, muchos cuentos en un cuento", como eje de la obra,se desarrolla la historia de amor entre Dulce y Bella Bestia. Acompañan a esta controvertida pareja, un grupo de personajes que buscan su propiocuento, mientras, casi involuntariamente, participan en esta aventura.
Conviven en esta búsqueda: un Hada Madrina, una Hechicera (ésta última,intenta manipular a los personajes como si fueran títeres, para beneficio propio). Ceniza, la sirvienta del Castillo (que, por todos los medios,quiere convencer a los demás que su cuento es el más bello), Durmiente (que adormilada o "roncando" vive haciendo torpezas y anda perdida de cuento en cuento), Bello (quien acaba traicionando a Dulce y despreciando su personaje para vivir el de Alí Babá), Dos sombras (quienes traducen en lenguaje de manos todo lo que acontece entre los personajes, y que, además, ayudan o entorpecen el desarrollo del cuento), un Mayordomo no vidente, que con su accionar genera suspenso y un Relator, que guía a los no videntes y a los más pequeños a disfrutar de la historia. Entre todos arman y desarman esta aventura, mientras cuentan sus propios y tradicionales cuentos.
La obra, por otra parte, plantea un litigio que tiene la Hechicera con el Príncipe feo, por la propiedad del castillo que este último ha recibido como herencia. A lo largo de la misma se toman los conceptos y personajes tradicionales de cada cuento, para trastocarlos (La Bella y La Bestia, Cenicienta, La Bella Durmiente, etc.). En ese trueque de historias y conceptos, lo que tradicionalmente es bello y bueno, se transforma en bello pero hipócrita y, lo feo, se convierte nada más que en algo distinto y no por eso, en sinónimo de maldad.
En el desarrollo se juega, permanentemente, a los opuestos que los chicos tienen como principio de los cuentos; los besos mágicos que rompen hechizos, sorpresivamente pueden no funcionar y las varitas mágicas no ser capaces de detener el tiempo, ni salvar al héroe. Sin embargo, los sentimientos, pueden ser más fuertes que cualquier fórmula maravillosa.
En situaciones de riesgo, el Hada Madrina puede, en su accionar mágico, fallar, de la misma manera que las maldades de la Hechicera resultan un rotundo fracaso. Hasta el final feliz, termina enojando a ciertos personajes quienes, dejándose llevar por su enojo, abandonan el cuento para buscar otro que los satisfaga.
La obra está estructurada en forma tal, que la misma pueda ser disfrutadapor ciegos,sordos e hipoacúsicos así como cualquier niño que acceda al espectáculo, pues el mismo se ha desarrollado con un concepto de integración, que busca la ruptura de toda discriminación.
La puesta en escena:
Idea y propuesta: Cecilia Arripe
Producción: CO.D.A.I. Argentina, Compañía de Artistas Integrados
Libro original: Carlos Vitorello
Dirección y puesta en escena: Lito Cruz
Asistentes de dirección: Cecilia Arripe y Augusto Britez
Producción Ejecutiva: Cecilia Arripe y Willy Poch
Coreografías: Cecilia Arripe
Música original: Willy Poch
Incluye canciones originales compuestas por: Alejandro Lerner, Patricia Sosa y Daniel Vila
Vestuario: Cecilia Almirón y María Pedreira
Escenografía: Adriana Maestri
Puesta en seña: Mabel Remón (directora C.O.D.A.), Gerardo D´Ugo y Cecilia Alonso
Asesoramiento puesta para ciegos: BAC (Biblioteca Argentina de Ciegos)
Prensa: Duche-Zarate
Teatro: Carlos Carella Bartolomé Mitre 970 - 4345-2774, desde el sábado 9 de septiembre, funciones sábados y domingos a las 16 horas.
Obra realizada gracias a los subsidios de ProTEATRO, de la Secretaría de Cultura del Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y AMIA
Pan de Oro en Narrativas
La revista Narrativas, que tan acertadamente y esforzadamente editan Carlos Manzano y Magda Díaz, ha tenido la generosidad de incluir en su recién nacido número tres una reseña sobre Pan de Oro. No me atrevo a reproducirla en todos sus términos, porque su autor, Carlos Manzano, ha sido tan extremadamente amable y dadivoso con Pan de Oro y su autora, que reconozco cierto rubor por mi parte al leerla. Gracias desde aquí. Pero sí que quiero transcribir -puesto que este blog lleva por título el de la novela y nació con ella- los párrafos iniciales de dicha reseña, porque creo que explican muy bien los principales hitos argumentales de la narración y también algunas de las ideas que sostienen su edificio, sin duda las más determinantes. Gracias igualmente, por tanto, a Carlos Manzano por tan atentísima lectura:
Pan de Oro, novela histórica de la escritora Luisa Miñana, gira en torno a la figura de Pedro Milano, imaginero lombardo que en el siglo XVI se instaló en la localidad de Zaragoza para dejar su huella en diversos retablos e iglesias del lugar, entre las cuales destaca la sillería del coro de la Basílica de Nuestra Señora del Pilar. De las diversas vicisitudes de las que en la novela se dan cuenta, destaca por derecho propio la relación que Milano mantiene con otro de los grandes artistas españoles de la época, el valenciano Damián Forment, una relación que llevará a ambos al enfrentamiento más visceral no sólo en el terreno artístico, sino sobre todo en el personal, y que dará pie a la acusación que puso a Milano ante el Tribinal de la Santa Inquisición a consecuencia de unos dibujos obscenos realizados por él y de su afinidad con ciertos círculos intelectuales próximos al pensamiento de Erasmo de Rotterdam.
La historia, lejos de reseñarse de una manera lineal y escalonada, nos es presentada a través de cuatro puntos de vista complementarios: el de su hijo póstumo Luis, fruto de su matrimonio con su segunda mujer, María de Heredía; el de ésta última, con quien Milano apenas llegó a compartir dos años de vida en común; la de su compañero y amigo Tomás Berásategui, que no en vano ocupa la mayor parte de la obra y es la más prolija en datos y circunstancias; y finalmente la del historiador Miguel Sánchez, que establece un punto de inflexión fundamental en la historia y que además nos llevará a cuestionar lo que ésta nos ha deparado hasta entonces.
Por todo ello, la novela va mucho más allá de la mera descripción historicista de unos hechos pasados; son las miradas particulares de estos cuatro testigos lo que nos va situando ante los diferentes sucesos acaecidos en la vida de Pedro Milano -aunque es el relato de uno de ellos, Tomás Berasátegui, el que aporta mayor número de referencias-. De esta forma, estos cuatro puntos de vista individuales no sólo acaban por relativizar los hechos que supuestamente se nos cuenta, sino que además adquieren valor propio, otorgando al propio testigo la condición de protagonista en similar medida a la del sujeto sobre el cual nos hablan.
Así, en el primer capítulo, traído de la mano del hijo póstumo de Milano, Luis, sobresale el afán casi agónico del muchacho por recuperar la memoria de lo que no pudo vivir en primera persona, y que no es sino la existencia oscura de su padre:
"La memoria es lo que nos otorga un sitio y no otro, la que mantiene abiertos los ojos y los oídos y pone instrumentos en nuestras manos para que sobrevivamos entre tanta incertidumbre y tanto desgobierno como en la vida hubiere." (pág. 21)
"Ni un solo minuto compartido con él en la vida me convierte a mí mismo en alguien extraño a mis propios orígenes. Carezco de una parte de la necesaria memoria y por eso la busco con avidez. Seguramente por ello me empeño en que esa memoria vaya construyéndose de alguna manera en el futuro." (pág. 22)
Sin embargo, no es tanto la búsqueda del hijo que no ha conocido a su padre como la búsqueda de sí mismo, una búsqueda imposible por cuanto -como muy bien afirmará el historiador Sánchez en el último capítulo- el hallazgo de la verdad es más consecuencia de una extraña mixtura de azares y encuentros que resultado de un estudio concienzudo y meticuloso." (© 2006 Carlos Manzano. Revista Narrativas, pp. 103-104)
Borguil
Poetizando - 11 (Atardecer)

Este es el cielo del atardecer de ayer en Zaragoza.
Cada atardecer, rosas
sobre el río.
Vengo
de ti y respiro
el aire que es corteza
y es savia verde golpeando
en los ojos, pegado
al paladar.
Cuando empuje la noche
no tendré miedo.
Contra el cristal la luna
reclamará su sitio,
pero mi mano puede
acariciar su lomo
y dominarla.
Cada amanecer, rosas
sobre el río.
Vengo
de ti y camino
por la tierra y la piedra:
el pájaro en las azoteas
no ceja de cantar
y es libre.
Cosas que suceden en Argentina (y seguro que en otros muchos sitios)
Violeta, la hija de mi amiga argentina, Anamá, que tiene doce años y un fuerte compromiso motor, ha podido reanudar sus terapias porque la empresa de transporte que ha de llevarla desde la ciudad de Colón (Entre Ríos) a Gualeguaychú, donde hace las terapias, recibió el pago de un mes del total de la deuda que tiene con ella la Obra Social PAMI, que es la que da cobertura a la hija de Anamá. La familia no sabe por cuánto tiempo seguirán las terapias, porque no saben si PAMI seguirá abonando, como es su obligación, la cobertura de transporte.
Tendremos que repetir que éste no es el único caso de impago de las obras sociales en Argentina. Parece que hay un problema generalizado y llegan constantemente noticias de familias que tienen por ello dificultades para atender adecuadamente a sus hijos con discapacidad.
Hay por ejemplo una familia en Gualeguaychú que no puede operar a su hijo de una complicación de gravedad que sufre, porque la obra social no quiere pagar un elemento que se necesita para practicar dicha operación, bastante compleja.
Otro amigo de Argentina, Gustavo, me cuenta igualmente que tienen muchas dificultades para que su Obra Social pague los sueldos de los profesionales que atienden a su hijo, Julián, y a los compañeros de éste. Las familias denunciaron la situación en el juzgado y, gracias a ello, alguno de los profesionales ha cobrado alguna parte de lo adeudado. Pero les deben muchos meses de sueldo. Cuenta Gustavo que las familias están adelantando las pagas de estos profesionales, en espera del abono de sus nóminas. Además, terminando como ésta ya el año, la obra social que debería dar cobertura a la familia de Gustavo ha comunicado a los terapeutas que se ocupan de su hijo y otros niños que únicamente han presupuestado una serie de sesiones de terapia. Lo presupuestado en forma alguna alcanza ni siquiera a lo ya realizado en lo que va de este año. Con lo cual hay todo un trabajo realizado por los terapeutas que éstos no saben siquiera si podrán cobrar, y que en todo caso seguramente tendrán que terminar asumiendo las familias.
También cuenta Gustavo que todas las visitas médicas que realizan -neurólogo, oculista, nutricionista, etc.- deben ser abonadas por su familia anticipadamente. Sólo les reintegran el dinero al cabo de muchos meses y siempre que se presenten a efectuar el cobro en San Carlos de Bariloche, que dista 120 kms de su localidad de residencia, con los consiguientes nuevos gastos de desplazamiento y viaje, que al cabo suponen más que el reintegro del precio de la consulta médica.
En fin, todo parece muy caótico y desordenado, pero seguramente más por falta de voluntad y otras razones que por vacío legal. Los amigos que escriben insisten en asegurar que las leyes, tanto las nacidas ya en el régimen democrático como las provenientes de la dictadura, garantizan, de una u otra manera, una cobertura del cien por cien. Pero ya se ve que ésto en la práctica diaria no se cumple. Seguramente en ello influye el hecho de que en Argentina no existe un sistema general de "seguridad social" (aunque, como sabemos en los países, como España, en el que ese sistema se da, su existencia tampoco garantiza una atención completa en los temas de discapacidad, aunque por lo menos asegura unos mínimos en casi cualquier circunstancia; veremos qué sucede en España ahora en la práctica con la denominada Ley de la Dependencia).
En Argentina existen las "obras sociales", que son de varias y de diferente adscripción. Hay obras sociales de índole provincial, a las que son afiliados los empleados públicos. Otras obras sociales son las de ámbito castrense. También están las obras sociales de los sindicatos, y finalmente la mayor del país, que es PAMI, a la que pertenecen jubilados y pensionistas. En unos casos estas obras sociales deben procurar por ley una cobertura del cien por cien en las necesidades asistenciales de sus afiliados. En otros, no. Pero en cualquier extremo, la ley garantiza que el Estado deberá subvenir a la cobertura asistencial allí donde no lleguen las obras sociales, que por otro lado cobran sus cuotas mensuales a los afiliados.
Los amigos que escriben desde Argentina cuentan que trabajan y luchan para conseguir que se cumpla la exigencia de una completa asistencia a los niños con discapacidad. Pero, por el momento, todos hablan de que esto no es así y parece que su empeño va todavía para largo.
* La imagen es de Río Negro (pertenece a la Secretaría de Turismo de la Nación - Argentina, y puede verse enhttp://www.theworldwidegourmet.com/travel/southamerica/argentina/rio-negro.htm)
Boruca
El retablo mayor de la iglesia de San Pablo (Zaragoza)

José Antonio Melendo me regaló hace unos días esta fotografía de detalle del retablo mayor de la iglesia de San Pablo de Zaragoza. Quiero compartirla aquí y contar, de paso, algunas cosas de este retablo.
Se lo encargaron en 1511 los parroquianos de San Pablo al escultor Damián Forment, que por entonces ya estaba trabajando en el retablo mayor del Pilar. Es una obra construida y tallada en madera dorada y policromada, a excepción de la imagen central que es de alabastro. Dedicado a San Pablo, como titular de la parroquia, desarrolla en su conjunto una iconografía hagiográfica, distribuida en una estructura arquitectónica de vocabulario gótico, aunque en las grandes polseras (o guardapolvos) que rodean todo el retablo, Forment dispuso relieves de grutescos típicamente renacentistas. La imaginería desarrolla composiciones, actitudes y rasgos también propios del arte del Renacimiento.
No es uno de los mejores trabajos de Damián Forment, que dejó la ejecución de la mayor parte de la obra en manos de sus colaboradores, mientras él se ocupaba más personalmente del retablo mayor del Pilar.
Me gusta poner esta foto de José Antonio Melendo además, porque San Pablo, tanto la iglesia como el barrio zaragozano, fruto del crecimiento de la ciudad en el siglo XIII, son uno de los escenarios en que transcurre Pan de Oro.
Bou
Poetizando - 12

Asi fue un largo atardecer en la costa bretona de Concarneau
Si en esta hora de la caricia roja y el mar azul,
- cuando la luz como un ovillo salta entre mis manos
estirando delgadísima la línea esquiva
del presentimiento, - no estuvieras conmigo
sosteniendo en tus ojos mi mirada y su sombra,
yo no podría contemplar el mar que avanza
por el cielo ni dejar que la arena crezca
en las ventanas.
100x100, Serrat
Joan Manuel Serrat tocó anoche, y lo ahora de nuevo ésta de hoy, en Zaragoza, dentro de la gira "100x100 Serrat". El título no engaña. A lo largo de más de dos horas de concierto, que pasan en un suspiro, el catalán - de madre aragonesa como todos sabemos y él ha repetido tanto - hace una elección concienzuda y emotiva de muchas de sus mejores canciones. Subido, con sencillez y complicidad constante hacia los espectadores, a un escenario minimalista, Serrat parece andar haciendo recapitulación, balance, asunción de una nueva etapa que sin duda habrá empezado para él a raíz de su enfermedad. Quizás por eso lo que Serrat transmite en este concierto es tanto una enorme ilusión y fortaleza como una buena dosis de la fina ironía propia de quien ya sabe mucho, de esa socarronería, de esa retranca propia del sentido de la vida tan mediterráneo del que Serrat siempre ha hecho gala.
Arranca el concierto con "Menos tu vientre", el poema de Miguel Hernández que tanto ha cantado. A continuación un "Mediterráneo" más tembloroso que nunca y más apegado al atardecer que antaño. Joan Manuel Serrat ha bajado el tono de su voz, ha bajado su potencia, pero ha ganado tantos sabios matices de interpretación que sus canciones de siempre se han acomodado ya con nueva personalidad a este otro escenario vital desde el que las canta. Eso me gustó, porque demuestra sapiencia y sensibilidad.
Después de estos dos sabrosos bocados de apertura vinieron un buen puñado de magnífica y entrañables canciones (Cantares, Esos locos bajitos, Tu nombre me sabe a yerba, Señora, Penélope, No hago otra cosa que pensar en ti, Romance de Curro el Palmo, Hoy puede ser un gran día, Fiesta, etc, etc.) Sólo cantó una canción en catalán, una canción popular llegada desde el siglo XVIII, Canço del lladre. Y yo eché de menos canciones de Mô, el último disco, que a mi me gusta tanto y que me parece que hay que colocar entre los discos de oro de la trayectoria profesional de Serrat. Me parece que Joan Manuel Serrat, en su afán por acercarse a todos nosotros, ha eliminado estas canciones en esta ocasión. Pero yo creo que todos nos hubiéramos esforzado un poco. Sus incondicionales ya nos las conocemos y no encontrarlas en el concierto fue una mica decebedor.
De todas formas fue el de ayer un recital cuajado de tantas complicidades, de tantos guiños, que se notaba continuamente la corriente de emoción que circulaba entre el aforo y el escenario. Todas las canciones fueron aplaudidas, todas las canciones fueron tarareadas muy bajito, como sin querer romper la magia que Serrat crea él solo sobre el escenario. Cantando. Pero también contando. Contando unos magníficos monólogos sobre la vida que no son sino una prolongación de lo que pinta en los textos de sus canciones y que Serrat desgrana sobre las notas del piano del fiel Ricard Miralles.
Por supuesto que la ovación prolongada y con la gente en pie del final fue muy emocionante. Yo creo que todo el público que estuvo ayer en la Sala Mozart del Auditorio de Zaragoza quiso agradecerle todos los años de música y vida compartidos. Quiso que supiera que le queremos, porque es uno de los nuestros.
Prefiero colocar aquí una de las últimas canciones, "Cremant núvols", perteneciente a Mô, que me parece un magnífico reflejo de la vitalidad de este Joan Manuel Serrat de hoy.
CREMANT NUVOLS
Cremant núvols passa el sol
vertical i el món s'atura.
Demanant pietat al foc
s'amaguen les criatures
a l'ombra de qualsevol
ombra que Déu els procura.
Cremant núvols passa el sol.
El dia cau de genolls
pidolant la migdiada.
A les parpelles amb son
els rellisca un fil de baba
i tot dol i res no vol
i tot pesa i res no passa.
Cremant núvols passa el sol,
cremant núvols el sol passa.
L'ànima abandona el cos
tèrbola i embriagada.
Fantasia d'una mort
d'eternitat limitada.
No treu banyes el cargol
ni s'enfila a la muntanya.
Cremant núvols passa el sol.
Vigila en travessar el bosc
que als matolls, orfes de pluja,
podria calar-s'hi foc
si els freguessis amb les cuixes.
A l'ombra del teus llençols
t'espero, no triguis massa.
Cremant núvols passa el sol,
cremant núvols el sol passa.
Patrona dels inactius,
Santa Mandra del migdia,
protegiu l'amor furtiu
-si així ho vol Déu, així sia-,
especialment al juliol
quan, reclamant companyia,
cremant núvols passa el sol.
Cremant núvols passa el sol,
i tu i jo cardant a l'hora
que en altres contrades plou
i una altra part del món plora.
Uns de festa, altres de dol.
Uns lluiten, d'altres s'abracen.
Cremant núvols passa el sol,
cremant núvols el sol passa.
Traducción:
QUEMANDO NUBES
Quemando nubes pasa el sol
vertical y el mundo se detiene.
Rogando piedad al fuego
se esconden las criaturas
a la sombra de cualquier
sombra que Dios le procura.
Quemando nubes pasa el sol.
El día se hinca de rodillas
mendigando la siesta.
De los párpados, con sueño,
resbala un hilo de baba
y todo duele y nada quiere,
y todo pesa y nada pasa.
Quemando nubes pasa el sol.
Quemando nubes el sol pasa.
El alma abandona el cuerpo,
turbia y embriagada.
Fantasía de una muerte
de eternidad limitada.
No saca los cuernos el caracol
ni se encarama por la montaña.
Quemando nubes pasa el sol.
Cuidado al cruzar el bosque
que los matorrales, huérfanos de lluvia,
podrían arder
si los rozaras con los muslos.
A la sombra de tus sábanas
te espero. No tardes demasiado.
Quemando nubes pasa el sol.
Quemando nubes el sol pasa.
Patrona de los inactivos,
Santa Pereza de la tarde,
proteged el amor furtivo
-si así lo quiere Dios, que así sea-,
especialmente en julio,
cuando reclamando compañía
quemando nubes pasa el sol.
Quemando nubes pasa el sol
y tú y yo echando un polvo mientras
en otros rincones llueve
y otra parte del mundo llora.
Unos de fiesta, otros de luto.
Unos luchan, otros se abrazan.
Quemando nubes pasa el sol.
Quemando nubes el sol pasa.
* La foto de Joan Manuel Serrat viene desde la web de Sony (http://www.click2music.es/fotos/gr_serrat_06.jpg)
Briba
Ante la nueva "Ley de Dependencia"

El pasado día 5 de octubre el Congreso de los Diputados dio luz verde al texto del Proyecto de Ley de promoción de la autonomía personal y atención a las personas en situación de dependencia. Falta todavía un mes para que este texto cumpla su andadura en el Senado y por tanto sea definitivamente aprobado. Entrará en vigor el 1 de enero de 2007. La importancia de la ley no escapa a nadie. Durante su tramitación en la Comisión correspondiente del Congreso produjo ya un buen número de enmiendas por parte de partidos políticos y colectivos sociales afectados. Algunas de ellas fueron transaccionadas e incorporadas al texto que ha aprobado el Pleno del Congreso. La ley nace pues con un importante consenso. Lo que no impide que suscite tantas esperanzas como incertidumbres ante la enormidad del reto que deben asumir administraciones y sociedad para ponerla en marcha de una manera realmente efectiva. No hay que olvidar que, como recuerda el propio preámbulo del texto del proyecto de ley, el 9% de la población española presenta alguna discapacidad o limitación que le causa o puede llegar a causarle situación de dependencia para las actividades de la vida cotidiana.
La prensa comienza a hacerse de eco de estas esperanzas e incertidumbres. Quiero copiar aquí la información aparecida el viernes, 13 de octubre, en el Periódico de Aragón, con un primer análisis del proyecto de ley y con la opinión al respecto de algunos afectados por el mismo:
http://www.elperiodicodearagon.com/noticias/noticia.asp?pkid=276041
* La imagen viene desde la web del Gobierno de Cantabria: http://www.saludcantabria.org/serviciossociales/img/hablandoDiscapacidad.jpg
Brin
Poetizando - 13 (Él)

Él, hondamente, aspira el aire y se queda muy quieto.
Sin mirar me mira pensativo. Está considerando
los últimos versos que ha leído,
las últimas palabras que ha hecho suyas.
Rugen los automóviles abajo.
En el río de la circulación cualquier cosa
naúfraga, atrapada en la herrumbre.
Por arriba las nubes traen martillos
que en silencio golpean las sienes
como un yunque.
Cuando me acerco, en voz alta me lanza
la canción que un poema teje del uno al otro,
araña fiel del tiempo que nos mantiene
en pie. Regreso a mis quehaceres.
Él, hondamente, aspira el aire que he besado
y permanece quieto, sin mirarme mirándome.
*La imagen es un fragmento de los frescos pintados por Massacio y Massolino (terminados por Filipino Lippi) en la Capilla Brancacci de la iglesia del Carmine (Florencia).
Buche
En segunda acepción, borrico recién nacido y mientras mama (R.A.E.)
Poetizando - 14 (Poema de Fernando Sarría)

Aunque la paloma con su vuelo
haya deshecho la sombra
y la hora certera se aproxime,
se demora el beso de la aurora.
Entre nosotros no caben más palabras.
Sólo mi piel, cálida y serena,
es acogida entre tus manos sabias,
dársena donde guardar la vida.
Nos une el compartido silencio,
hermano pequeño de la dicha,
cruzando el estrecho sendero del deseo,
protegidos de la humedad de la noche.
Nuestros cuerpos se precipitan
en una larga y ardiente caricia,
mientras el tiempo, ensimismado,
se nutre de la soledad del alba.
*La imagen corresponde a la campiña toscana, a primera hora de la mañana. La luz se extiende en "sfumatto".
El autobús
Primero le gustó esa voz que armaba las palabras desde adentro y las arrastraba en tonos graves, aunque de color naranja. Cuando lo oyó al llegar a la parada del autobús aquella tarde de pasado ya mediados de septiembre, un zigzagueo paralizador le recorrió la espalda, como un aviso premonitorio. No había demasiado tráfico a esa hora. Era aún temprano para la salida de las oficinas o el cierre de los comercios, y los escolares todavía permanecían de fiesta por las tardes. Un relativo silencio le permitió distinguir que la voz no se expresaba en castellano y, cuando se colocó a su altura debajo de la marquesina de la parada, alcanzó a comprobar que el idioma extranjero era el italiano. Tan dulce y descortés a un tiempo. Por detrás de las gafas de sol, llevó los ojos a un lado y vio un cuerpo agitarse entre risas algo descalabradas, y ese cuerpo también le gustó. Lo mismo que el rostro alargado, moreno estival, medio rasurado en una irregular barba rubia como a matojillos, con unos ojos que igualmente se ocultaban tras unas lentes oscuras y que por tanto no podía ver, sino tan sólo imaginar. Le hizo gracia el pelo anclado en una coleta que le latigueaba la espalda al ritmo endiablado de la conversación y le molestó la algarabía casi estridente con que estallaban las palabras en la boca del chico rubio y en las de sus dos interlocutores. Se sentía casi asediada por la vehemencia con que se robaban la iniciativa y por la frescura que alimentaba todas las chanzas. Tanta complicidad la expulsaba de la escena, a pesar de que estuviese físicamente allí mismo compartiendo espacio y un sol abrasador, a escaso medio metro del chico rubio, el más cercano a ella. No podía evitar mirarlos y escuchar. No podía desviar su atención ni dejar de introducirse en el juego de tres que se desarrollaba delante de ella, ajeno a ella, aunque ya se sintiera más parte del juego que meramente observadora. La conversación era bastante banal y eso, no sabía por qué, la irritaba. ¿Qué debería esperar en una tarde bochornosa de final de verano, en una parada de autobús condenada al sol, de tres personas alegres, presumiblemente de paso, quizás incluso de vacaciones, en un país extraño, y aparentemente en momentos de total asueto para ellas? Tenía ganas de recriminarles su desbordada actitud. Sus conocimientos de alumna avanzada de italiano se lo hubieran permitido. Sin embargo se contuvo y aguantó el tirón. El autobús estaría al llegar. Se colocó en un oído un auricular de su reproductor de música e introdujo algo más de distancia respecto a los tres italianos que seguían ignorándola. Lo que realmente le molestaba era la indiferencia del chico rubio. Se apoyó contra el poste de la marquesina, cruzó los pies y taponó el otro oído con el segundo auricular. Fue inútil. Su curiosidad y su ansiedad eran más fuertes que su orgullo. Con un gesto de desagrado, guardó en su bolsa de colores el reproductor de música y entonces percibió un leve giro de cabeza del chico rubio. Creyó ver en sus labios la ráfaga de una sonrisa que no podía ir dirigida a ella, aunque le daba igual. Recompuso su esqueleto ante la llegada del autobús y avanzó, midiendo los pasos, delante del chico rubio y de la pareja que lo acompañaba. Movía sus piernas despacio, procurando que la caída del vestido se pegara a las caderas y el borde de la tela que llegaba a sus tobillos ayudara a remarcar las acompasadas ondulaciones de su breve desfile hasta el interior del autobús. Era consciente de que ese vestido le favorecía. Mientras saltaba a la plataforma del autobús, estirando su cuerpo, dejándolo un segundo como suspendido en la atmósfera, oyó a su espalda la risa de la chica italiana y cómo llamaba por su nombre a uno de los chicos casi gritando. ¡Enzo!. Le pidió que pagara el importe de los tres viajes. Ella se quedó al principio del autobús y pudo ver que Enzo era efectivamente el chico rubio. Los tres italianos siguieron hasta la zona media, esa que tienen como de acordeón estos vehículos de doble cuerpo, y se acomodaron allí continuando su buena cháchara. Ella los siguió. Frente por frente, miraba a hurtadillas esperando tropezar con los ojos de Enzo, ahora desprovistos de las gafas oscuras. Como para corresponderle, ella también se quitó las suyas y las colgó del escote, acentuando así su pronunciación. El autobús no iba demasiado lleno. No mediaba nadie entre ella y los italianos. Pero, Enzo no la miraba. Ella se impacientaba. Sin saber muy bien qué pretendía hacer, se sacó de la cabeza la ancha diadema que le sujetaba la melena y se la anudó a la muñeca, mientras atizaba ligeramente el pelo y lo colocaba bien sobre los hombros. Enzo no la miraba. Seguía riendo con sus amigos, charloteando ahora sobre anécdotas y gentes completamente inexistentes para ella. ¡Qué le importaba todo eso!. Enzo tenía los ojos marrones claros, casi amarillos, como el ámbar, y sendos hoyuelos junto a las aletas de la nariz que se le veían sólo cuando sonreía extensamente. Deseaba que por lo menos la mirase una vez. Sólo una, mientras sonreía. Observó un poco el exterior por la ventana, sin levantar del todo, no obstante, la mirada del grupo. No podía dejar de preguntarse cuál era la relación de la chica con cada uno de los dos chicos. En algún momento le parecía que hubiera mayor intimidad y complicidad con el chico que no era Enzo. Sin embargo, pensaba todo el tiempo en la posibilidad de un trío. Incluso en que hubiera habido dos historias sucesivas de la chica con cada uno de los chicos. Empezó a sentir una cierta desazón, un rebullir de celos, que la descolocaban respecto a sí misma, puesto que eran ciertamente inmotivados. Enzo seguía sin mirarla. Cuando menos, no estaba sucediendo ese instante mágico conjurado en que sus miradas tropezasen en medio de la inmensidad del autobús. Ella tenía que bajarse en la Plaza San Francisco. Faltaban dos paradas. La incomodaron bastante unos adolescentes escolares que subieron al autobús como si se encaramaran a un árbol, extendiendo por el suelo sus mochilas y prendas, montando un improvisado campamento. Venían de un entrenamiento. Los italianos les rieron las gracias. A ella casi ya ni le importó. Pero no le gustó que Enzo rompiera la fina tela de araña sobre la que hacía equilibrios desde el momento en que los encontró en la parada del autobús. Enzo seguía sin mirarla, la ignoraba y, sin embargo, había confraternizado automáticamente con los torpes chavales de quince años e incluso ahora les preguntaba en un español raro por el Real Zaragoza, cuyo equipamiento vestía todo el grupo, iniciando sin más una divertida y caótica conversación en enrevesados términos futbolísticos de la que ella estaba definitiva y drásticamente excluida, dados sus nulos conocimientos del tema y su total desinterés por el mismo. Un fallo, se dijo, porque podría haber aprovechado la dicharachera camaradería creada para llamar la atención de Enzo. De todas formas, ya no quería llamar su atención. Quería que él se fijara en ella llevado de un fatal destino y luego despreciarlo. Hubiera querido que él se sintiera perdido en medio del mundo, puesto que ella ya se preparaba para abandonar el autobús y él había sido tan estúpido como para desaprovechar la única ocasión de ser feliz que iba a tener en la vida. Ella lo sabía. Sin embargo él había sido tan tonto como para no verlo. Cualquier gesto llegaría ya tarde. El viaje de ella terminaba, el tiempo disponible tocaba a su fin. Los chavales y los tres italianos intercambiaban gritos y eslóganes deportivos alusivos a los distintos equipos que contaban con sus dispares simpatías. Y reían. Ella les sonrió a todos y cruzó por el medio del recrecido grupo para poder alcanzar la puerta de salida, mientras disponía su bolsa de colores en bandolera, sin dejar de mirar a ninguna parte en realidad, sobrevolándolos. Aterrizó en la plaza. Un estudiante la atropelló sin querer al acelerar para llegar al autobús. Ella se disculpó y atisbó cómo el autobús se llevaba a Enzo. Quería comprar una revista sobre libros, que frecuenta con devoción mensual, así que se acercó al quiosco y husmeó un poco. Pacho, el quiosquero, la conoce bien y le dio un poco de esa buena conversación que administra con sabiduría para sus clientes. No mucha, porque ella andaba todavía como suspendida entre dos dimensiones y no le hizo demasiado caso. No quería terminar de regresar todavía. Las sensaciones que tenía le provocaban una leve y controlable borrachera. Le agradaba. Y caminó despacio, hojeando la revista, sintiendo que sus movimientos desplazaban el aire lo justo y pensando que le iba a ser difícil concentrarse para estudiar. Todavía no había necesidad. Era la primera semana de clase. Lo hacía porque le gustaba preparar los temas con tiempo y leer diversa bibliografía. Sin embargo, había perdido el impulso sesudo que la hizo quedar con Diego, su amigo ahora después de haber sido su amante pasajero. Le invitaría a una cerveza y hablarían un rato. No de lo que acababa de sucederle. Nada, en realidad. Diego estaría ya en la biblioteca, guardándole sitio. Pero, antes de alcanzar la escalinata de la entrada, escuchó con sobresalto los pasos a la carrera que se acercaban a ella y el grito, casi sin aliento, de Enzo y su mano presionándole el brazo para que se volviera hacia él. Y ella se volvió.
*El autobús es un cuento que la Revista Narrativas, publicó en su número 3, y que ahora quiero dejar aquí.
Barreras arquitectónicas versus barreras mentales
He perdido el ejemplar escrito del periódico donde leí la noticia y no soy capaz de encontrarla en Internet, en donde parece haberse perdido también. Pero recuerdo bien sus términos y por eso, aunque no sea muy ortodoxo hacerlo sin el apoyo documental, quiero traerla aquí (con el compromiso de que cuando encuentre el reportaje, colocaré su referencia exacta). No quiero dejar pasar más tiempo. Una vecina del barrio zaragozano de Torrero, que ha sido madre recientemente, denunciaba las barreras arquitectónicas de su calle que prácticamente le impiden salir de casa con el carrito de su bebé, debido a la estrechez de la acera, sembrada de postes de la luz y atrincherada por los vehículos aparcados en la calzada y los contenedores de las basuras. Expuesta y desarrollada la situación de esta vecina y del barrio de Torrero en general, con su escasez de aparcamientos, con su hermoso y viejo diseño que se adapta mal a la voracidad urbana de este siglo, con sus inconvenientes para suprimir barreras arquitectónicas, el reportaje concluye con una "disculpa" del concejal de Infraestructuras del ayuntamiento zaragozano. Y es el punto de vista desde el que está hecha esta disculpa lo que más ha llamado mi atención.
Venía a decir el concejal de Infraestructuras que es necesario que los afectados por las barreras arquitectónicas urbanas denuncien particular e individualmente su problema, como hizo la vecina protagonista de la noticia, para que el Ayuntamiento conozca de su existencia y pueda ponerle remedio. Bien. Es un paso. Pero, no parece una manera muy racional de afrontar el problema de las barreras arquitectónicas. Quizás el concejal se sorprendería por la magnitud del número de quejas y denuncias, si todos los afectados diariamente por ellas y por otras situaciones de discriminación o falta de integración recurrieran a este procedimiento. A mi me parece que la Administración, - cualquiera de ellas en sus niveles de competencia al respecto, más aún, todas ellas en coordinación, - deberían empezar a plantearse análisis y estudios serios sobre el tema de las barreras arquitectónicas y urbanísticas en las ciudades y pueblos de este país. Estudios y análisis coherentes y serios sobre éste y otros temas relacionados con la integración, que no se pueden afrontar a partir de la multiciplicidad de casos aislados que vayan surgiendo. Que necesitan actuaciones globales, basadas en procedimientos racionales y totales, pensados con la misma "normalidad" que se hace con otras actuaciones diariamente, si queremos realmente nuestras ciudades y pueblos sean un lugar en el que todos podamos vivir con "normalidad". Ya entiendo que hay un problema económico y presupuestario por el medio. Pero si no empieza por modificarse la mentalidad con la que los responsables políticos, y en general la sociedad, afrontan el mundo de la discapacidad y las exigencias de integración, malamente entrará en consideración la necesidad de destinar los recursos presupuestarios que hagan plausible poco a poco la asunción de la diversidad por parte de todos.
Esa misma mentalidad, tan estrecha, tan poco capaz de ponerse en el lugar de los otros, es la que me preocupa en cuanto a la reglamentación que habrá de venir para desarrollar la llamada Ley de Dependencia. Esa mentalidad y algunos de sus enunciados, la verdad. Pero eso será otro día.
"Río de Amor", de Rolando Mix
Río de Amor es el libro que presentó ayer el poeta Rolando Mix en el Centro cívico Teodoro Sánchez Punter, en Zaragoza. El acto fue una fiesta. Una fiesta de palabra y música, una celebración sin duda en la que todos los asistentes participamos con gusto. La poesía cobra su verdadera voz cuando es recitada en alto, con su ritmo marcando el espacio y expandiéndose por todos aquellos que la escuchan y se la apropian. Por eso añadir a los turnos de presentación y explicación del libro realizados por el editor, Carlos Bozalongo, y el prologuista, Javier Barreiro, un breve, pero intenso, recital poético, fue un acierto y una fortuna para los que asistimos. Y la música, la otra cara de la poesía, intercalándose y reforzando la palabra. Fue un acto de verdad magnífico, cuidado y emotivo.
El poemario Río de Amor es un cúmulo de vitalidad. De franca vitalidad, que no reniega de su comprensión intelectual. Es una poesía tan vivida como sorprendente, tan fresca como reflexiva. Es un libro de poemas decididamente eróticos, tremendamente sexuales, un cántico al reconocimiento en el otro, como muy bien nos explicó ayer Javier Barreiro. Copio un párrafo, que él también reprodujo ayer de viva voz, creo que por considerarlo muy significativo para explicar el libro de Rolando Mix:
"Río de Amor surge como un reencuentro con la sexualidad de un hombre que, por diversas circunstancias vitales, creía haber culminado su ciclo. El destello, la intensidad y la maravillada sorpresa ante el ejercicio del amor que estos poemas tantas veces muestran tiene mucho que ver con esa mirada primicial de quien redescubre el amor físico, con la gozosa intensidad de quien se interna por lo desconocido, aunque este caso constituya un reconocimiento. La recuperación de un cuerpo amado y sentido sirve para reconciliarse con el propio, para dar alas a la sensación de vida, que un cuerpo en deterioro a veces quiere desmentir. El amor es por naturaleza el terreno de lo imaginario por lo que, aun cuando aparentemente repitamos fórmulas y modos de actuar, la presencia de la fantasía y la imaginación provoca que el verdadero erotismo sea siempre vario. La imaginación interviene sin cesar para perfeccionarlo y reinventarlo. Los amantes crean el amor, y no al revés. Y en esta poesía se certifica constantemente. No existe el amor. Existe el ser amado".
Y copio también un poema que me ha gustado especialmente:
VERAZ
Tú eres mi verdad.
Toda tú, entera.
Y más aún cuando te horado
y de tu pozo
extraemos la calidez del alma,
el hogar de los ojos,
el relámpago que ilumina nuestras vísceras
y nos hace ronronear,
gruñir, contentos,
felices del amor que nos enlaza,
del nudo entre las piernas
y del que liga nuestros vientres
nuestros pechos,
mientras lenguas sondean el verbo amar
en el tubo del esófago del tiempo,
en ese diapasón donde culmina
la cuerda que da voz con su vibrato
al acto de ser radiantes del uno al otro:
esta bella emoción de células frisadas
que encadenan divinidad en nuestro cuerpo.
La preciosa edición de este libro ha estado a cargo de Papeles de la calle del gato, en su colección "Los dichos de la mano". Se trata de una edición no venal, limitada y muy mimada, con unas bellísimas ilustraciones. Hecha sin duda con mucho amor.
Bulbul
Ruiseñor (R.A.E.)
Broto. El tiempo y el lugar

En el limpio y diáfano espacio renacentista de La Lonja de Zaragoza se despliega estos días la pintura de José Manuel Broto en una exposición que lleva por título "El tiempo y el lugar". Es, sin paliativos, una exposición magnífica, definitiva y que abre la pintura al nuevo lenguaje estético de la imagen digital.
Aunque todos los cuadros de la exposición forman un "continuum", animados por la afloración de algunas constantes del pintor - la forma informe del agua, la música, el color, la geometría, el gesto, Mondrian, Rothko -, yo diría que hay en esta exposición dos formas de enfrentarse a esos mismos universos, dos técnicas que delimitan caminos diferenciados, que no distintos ni divergentes.
Por un lado, toda la serie de acrílicos sobre tela. Por otro, las tintas pigmentadas sobre papel, construidas mediante ordenador, y complementadas con una hermosísima "instalación" de video y música, que me parece lo más arriesgado de la muestra, y que me ha interesado muy especialmente.
Los acrílicos son sencillamente espléndidos y, curiosamente, son, con alguna excepción, cronológicamente posteriores -2005 y 2006- a las tintas -2004 -. Quiere esto decir que Broto ha llegado a la genial síntesis del color y del gesto, de la geometría y del transcurso, que demuestran cuadros como Ligeti, Una idea del movimiento del tiempo, Allegro, Agua, etc., después del trabajo con la imagen digital. Estos acrílicos se insertan, como bien explica el catálogo de la exposición, en la mejor tradición de la vanguardia pictórica del siglo XX, pero avanzando conceptualmente con los aportes de la imagen digital, en cuanto nuevo espacio y nuevo tiempo. Parece que la imagen digital estuviera más cerca de la música.
En las tintas sobre papel esa idea renovada del espacio, creado por la natural transición entre colores -que luego se recoge en las delimitaciones geométricas de los acrílicos- se hace muy evidente. Mientras, los trazos de color nos introducen en ese espacio, nos guían por él, o nos enredan en él. Broto ha entendido y desarrollado admirablemente, con sensibilidad exquisita y muy segura de sí misma, que la imagen digital es capaz de conseguir casi por sí sola esa idea de la pintura como generadora de espacio en el que introducir al espectador, y que desde la perspectiva caballera a los cuadros de Rothko es una constante en el arte occidental.
La "instalación" de video y música es, desde mi punto de vista, una delicia para el espectador. La pieza compuesta por José Manuel López López, con quien Broto ya había colaborado, dibuja e interpreta acústicamente las imágenes que se van sucediendo en la pantalla, de formulación similar a las tintas pigmentadas que en dos dimensiones cuelgan en los paneles de la exposición. Pero, claro, el video permite una tridimensionalidad que culmina el tránsito por el espacio pictórico que genera Broto. Música e imagen empujan al espectador que sin esfuerzo ingresa en ese nuevo mundo de la imagen digital. A mi entender, la diferencia de lo percibido en esta crucial exposición respecto a otros intentos y muestras de arte concebido desde procedimientos digitales o "informáticos", es que las imágenes digitales de Broto siguen siendo eminentemente pictóricas. Es nuevo el soporte. Son nuevas las herramientas. Es de alguna manera nueva la técnica. Pero no lo es el concepto artístico, que encara la tradición de donde viene para dar, a mi juicio, un valioso salto adelante.
Copio un texto de Gloria Collado, presente en el catálogo de la exposición y en el folleto guía, porque me parece que explica mucho mejor de lo que yo podría hacerlo los ejes fundamentales de esta decisiva exposición de Broto:
"En su pintura prevalecen, en primer lugar, signos que cabe interpretar como componentes de un universo íntimo, como son los entrelazos, nudos, espirales, cadenas, huellas y líneas fluctuantes, zigzagueantes que surcan o recorren el espacio; en segundo lugar, encontramos siempre las figuras geométricas, sean éstas planas o volumétricas (cuadradazos, rectángulos, triángulos o poliedros), las dos y tres dimensiones con las que se ha escrito la historia del arte, despojadas aquí de todo el "andamiaje", que diría Rothko, del estilo y la tradición que hizo posible la modernidad; y por último, el color, ese magma de intensidades que ilumina, construye y da vida al resto. El azul se ha hecho constante en su pintura desde que descubrió ágiles y escurridizos destellos del agua y, junto a él, el rojo, su opuesto, ambos prevalecen como parte del estandarte de aquella pasión juvenil por los colores primarios que le inculcó el neoplasticismo de Mondrian. ¿Cómo decidirse por un rojo?, se preguntaba Broto en un texto reciente, para a continuación enumerar más de cuarenta variantes de este color. La complejidad ante la que se sitúa el pintor a la hora de elegir, en este caso un color, obliga a retomar el punto de partida en el que se veía su pintura como pintura de síntesis. Reflejo de ello es sin duda el diálogo que ha establecido en su obra con el antagonismo entre Mondrian y Rothko, entre la persecución de un espacio dimensional, donde reinan los principios elementales del color y la línea, del primero, y el espacio "absorbente" de las pinturas de grandes dimensiones del segundo, en el que obliga al espectador a "estar dentro". Esta doble influencia, o mejor, esta pugna entre un "fondo" que se quería "fachada" y unas "figuras" que imponían un nuevo orden geométrico, se alternan y hacen de telón de fondo del propio repertorio de Broto, de ese imaginario que puebla nuestra memoria y que cada uno de nosotros adoptamos y hacemos nuestro"
(La exposición de José Manuel Broto, "Broto. El tiempo y el lugar", está instalada en la Lonja de Zaragoza, desde el 7 de octubre al 19 de noviembre de 2006. Viajará después a Coruña (8 marzo-20 mayo 2007) y a Sevilla (31 de mayo-15 julio 2007. El montaje de Zaragoza está especialmente cuidado. Me gusto mucho la visita guíada realizada por una licenciada en Historia del Arte, que con gran tino introducía a los espectadores en un mundo estético que no siempre es de fácil apreciación. Me pareció un gran acierto realizar esas visitas y un muy buen trabajo por parte de la persona que lo lleva a cabo.
La instalación de video y músico tengo entendido que se pondrá a la venta próximamente en un DVD. Feliz idea.)
* La imagen superior corresponde a la obra titulada "Agua", 2006, acrílico sobre tela (300x400 cm.). La reproducción en este blog cuenta con el permiso del Servicio de Cultura del Ayuntamiento de Zaragoza.
Buriel
Poetizando- 15 (Todas las cosas que puede hacer Daniel)

El domingo por la tarde, como todos saben, Fernando Alonso ganó su segundo título mundial de Fórmula 1. Mi sobrino Daniel, que tiene siete años, es un fan absoluto de Alonso. Incluso su silla de ruedas es azul y amarilla. A Daniel le felicitó publicamente Gustavo Bonansea desde Argentina en el Foro de Hijos Especiales. Me hizo mucha ilusión. Por eso quiero yo también ahora felicitarle aquí, recuperando ésto que escribí hace un tiempo:
Tu risa trota por los jardines y las horas,
ata los vientos del carrusel,
y agita el mar para que yo me ría.
Tu risa trepa a las nubes, con el sol
se enreda y juega al escondite,
pisa los charcos y se desliza
por el tobogán del tiempo.
Tu risa se encabrita, caballito de mis sueños,
molinillo que en el aire persigue
mis palabras como a un pájaro.
Tu risa cuenta mil historias, mil
deseos, y no para de la mañana
a la noche. Es música entre
tus dedos y habla con mis orejas,
y vuela de ventana en ventana
como los héroes y las leyendas.
Tu risa corre como un río y salta
entre los árboles horadando
las lágrimas que no deseo.
Tu risa pronuncia nuestros nombres
y nos recibe con tanto amor
que poco más importa que quererte.
Tu risa trae de la mano
entero al mundo porque tu risa
es nuestra casa y nuestra respiración.
Poetizando - 16 (La línea del tiempo)

La que fue una vez mi casa hubiera estado en esta antigua fotografía, de un tiempo muy anterior a que mi casa fuera, en el aire. En el aire suspendida mi cama, la mesa camilla y mi máquina de escribir, las precarias estanterías de palometas y conglomerados en las que se apilaban con orden mis libros, y éstos a su vez en el aire, como un pespunte de mis pensamientos. Mis plantas de entonces en el aire y sus hojas temblando entre las nubes, y también en el aire mi tiempo, visto desde ese otro tiempo anterior que para mi nunca ha sido y que sin embargo es, como ese tiempo mío, historia.
(Yo viví un tiempo en esta zona de la ciudad, en lo más alto de un alto edificio que estaría allí tiempo después de la fotografía.)
Cachón
Lluis Llach, tendressa revolucionaria
Lluis Llach está de gira y de despedida. Aunque todos los que asistimos ayer al concierto que dio en la Sala Mozart del Auditorio de Zaragoza nos resistimos tenazmente a que nos dejara y les hicimos retornar a él y a sus excelentes músicos una y otra vez al escenario. Yo creo que el público de la Sala Mozart quería decirle a Llach que no es justo que se retire ya, cuando todavía son tan jóvenes su persona y su voz, cuando todavía su creatividad se muestra tan intacta como se demostró ayer en Zaragoza.
El concierto al que asistimos forma parte de la gira que Llach está realizando por diversas localidades peninsulares -casi todas catalanas y valencianas, pero también Pamplona, Madrid, Zaragoza, hoy en Fraga- y que le llevará igualmente el próximo día 22 de noviembre al escenario del Olimpia de París, donde tanto le amaron hace ya tantos años. Llach quiere finalizar su carrera de músico profesional sobre el escenario de esta manera.
Durante lo que Llach llamó, con ironía, ya en tiempo de bises, "el concierto oficial" asistimos a la reconstrucción emocional e intelectual del universo del ampurdanés. Lluis Llach obvia en este concierto las canciones más emblemáticas de su carrera, a nivel popular, y opta por contarnos en qué momento vital se encuentra, cuáles son sus preocupaciones actuales, cuáles sus argumentos vitales, en qué andamiaje sostiene sus proyectos de futuro. Es un recital en el que Llach se dirige al público de una manera muy personal, entreteniéndose en explicar cada canción: su razón de ser, las circunstancias en que fue creada, su propia relación con la canción, acercándolas de esta forma al público y acercándose el propio Llach también, puesto que en este concierto-despedida ha procurado una especial calidez entre el público y él, ha buscado dejar meridianamente claro en dónde podremos encontrarle.
Así fueron apareciendo "Geografía", del disco de igual titulo, y con la que Lluis Llach abre el concierto comunicándonos cuál es el mapa vital por el que él se mueve; "Un núvol blanc", con la que quiso contar su concepción de la persona y que está dedicada a su madre, dentro del disco "Maremar", compuesto tras el fallecimiento de ella; la propia "Maremar", un canto al mar Mediterráneo, lugar de identidad cultural e histórica; "Tinc un clavel per tu" con la que quería explicar la relación del músico con su público; "Jo hi soc si tu vols ser-hi" para exponer su concepción social y política de las cosas; "Tendressa", palabra que según Llach tiene hoy en día una enorme carga revolucionaria y que resume aquellos valores a los que deberíamos aspirar; y muchas otras canciones hasta completar más de hora y media de "concierto oficial", que terminó con un espléndido "Verges", - lleno de músicas alegres para la nostalgia, de preciosas imágenes de antaño, y donde se respira el reconocimiento de la raíces propias,- y con la canción "Tozudamente en pie", símbolo de la resistencia personal y civil que LLuis Llach reclama todavía y siempre, pues "la auténtica posición de izquierda es realmente difícil, porque requiere un constante cuestionamiento de lo logrado". Ese ha sido desde siempre el planteamiento de Llach y es el que sigue defendiendo.
Entre las muchas otras canciones que disfrutamos hubo algunas ya antiguas que permanecen discográficamente inéditas como "El día", prohibida en los años setenta y que ahora Llach ha recuperado, y otras muy recientes y tampoco grabadas como "El desig". Estas canciones no publicadas son indicio claro de la vitalidad creativa de la que todavía disfruta Lluis Llach. Como lo es la magnífica instrumentación de las canciones, la versatilidad musical de unas composiciones que, hundiendo sus orígenes en las evocaciones del mundo mediterráneo, nunca han temido incorporar ritmos jazzísticos y rockeros, incluso brasileiros, en fusión completamente natural.
Si en el "concierto oficial" no había habido canciones de referencia, en la primera tanda de bises Llach y sus músicos nos brindaron una fabulosa interpretación de "Viatge a Itaca" - de las mejores que yo he oído nunca, y he oído varias-. Esto fue después del emotivo recuerdo al poeta y amigo, Miquel Martí i Pol, autor de las letras de unas cuantas canciones de Llach. "Viatge a Itaca" y "Que tinguem sort", que cantó en una nueva tanda de bises -hubo tres-, son una magnífica manera de despedirse sobre el escenario de la gente que le ha seguido durante todos estos años.
Por si finalmente es así, copio ahora la letra de "Que tinguem sort" y hasta luego, Lluis, tus discos siempre andarán con nosotros:
Si em dius adeú,
vull que el dia sigui net i clar,
que cap ocell
trenqui l´harmonia del seu cant.
Que tinguis sort
i que trobis el que t´ha mancat
en mi.
Si em dius "et vull",
que el sol faci el dia molt més llarg,
i Aixi robar,
temps al temps dún rellotge aturat.
Que tinguem sort,
que trobem tot el que ens va mancar
ahír.
I Així pren tot el fruit que et pugui donar
el camí que, a poc a poc, escrius per a demà.
qué demà mancarà el fruit de cada pas;
per aixó, malgrat la boira, cal caminar.
Si vens amb mi,
no demanis un camí planer,
ni estels d´argent,
ni un demá ple de promesas, sols
Un poc de sort
i que la vida ens doni un camí
ben llarg.
-----------------------------------------------
Si me dices adiós,
quiero que el día sea limpio y claro,
que ningún pájaro
rompa la armonía de su canto.
Que tengas suerte
y que encuentres
lo que te ha faltado en mí.
Si me dices te quiero,
que el sol haga el día mucho más largo,
y así robar
tiempo al tiempo de un reloj parado.
Que tengamos suerte,
que encontremos
todo lo que nos faltó ayer.
Que mañana faltará el fruto de cada paso
para ganar lo que todos hemos
esperado estos años.
Cada paso nos acerca más al mañana
y por esto a pesar de la niebla, hay que andar.
*La fotografía corresponde a un momento de la actuación de Llach ayer en la Sala Mozar del Auditorio de Zaragoza.
* Comentario en Pasapues con video incluido.
*Comentario en el Blog de Fernando Sarría
*Comentario en el Blog de Antón Castro
* Artículo sobre el disco "Poetes", aparecido en El Cronista de la Red, que glosa algunas de las constantes de la obra de Lluis Llach.
La creatividad humana

Creo firmemente, a pesar de todo, en la capacidad creativa del ser humano (también en su capacidad destructiva, sin duda). Siempre he pensado que el acto creativo debe ser cotidiano y que ese acto creativo es el que proporciona al ser humano la posibilidad de reconocerse a sí mismo y de otorgarle un lugar entre sus cóngeneres. No importa para ésto la entidad o repercusión social de la creación, porque en definitiva la valoración final de la misma es completamente circunstancial: depende de factores que no pertenecen al propio hecho creativo (económicos, de gusto, incluso de fortuna o suerte) y que introducen ya otros parámetros, a partir de los cuales precisamente se empezara a desvirtuar el acto creativo en sí (poder, influencia, competencia, etc).
El domingo pasado Fernando Trías de Bes escribía en EPS un artículo titulado "La creatividad como forma de vida", que, a mi juicio, explica muy bien todo ésto. Aunque yo introduciría algun matiz, por ejemplo en el papel adjudicado por Bes a la lógica y al aprendizaje, cito algunos de sus párrafos más elocuentes:
"Los actos de nacer y morir son, desde un punto de vista metafísico, absolutamente individuales. Puede haber un ginecólogo ayudando en el parto, o un acompañante al lado de un enfermo agonizante, pero su función es de simple ayuda o acompañamiento. Lo que supone nacer o morir, desde el punto de vista existencial, atañe a una sola persona. Son, tal vez, los actos más íntimos de nuestra vida, los que nos pertenecen exclusivamente a nosotros. Los actos de nacer y morir son individuales. Entre un acto y el otro se extiende un periodo de tiempo de duración indeterminada que denominamos vida. Erich Fromm escribió que, durante la vida, el ser humano se siente siempre impulsado a trascender la propia individualidad, a superar un proceso de individuación que conduce a la soledad y al aislacionismo.
Vivir encerrado en el propio mundo, aislarse en uno mismo, vivir sin trascender la propia identidad puede sumir a una persona en la locura, la tristeza o la depresión. No afirmo que no sea posible estar bien con uno mismo, sino que es imposible estar únicamente con uno mismo. Nacer y morir son actos individuales, mientras que vivir es lo contrario: es trascender la identidad, superar la individualidad con la que nacemos y morimos. Para superar ese proceso de individuación, las personas disponen de dos mecanismos. Uno es el amor. El otro, su capacidad para crear. Pero el hombre precisa de algo donde proyectarse para trascender su propia identidad. Durante la vida hallamos dos tipos de ese algo donde proyectarnos: otras personas y objetos físicos, cosas. Así pues, las personas son los sujetos donde se proyecta el acto de amar, y las cosas son los objetos donde se proyecta el acto de crear."
"¿Por qué explico todo esto? Porque hay una tendencia generalizada en la población a pensar que uno mismo no es creativo, que la creatividad es una facultad reservada para unos pocos genios. El resto, los comunes mortales, hemos de limitarnos a admirar sus obras artísticas o sus descubrimientos.
Nada más lejos de la verdad. La creatividad es un rasgo inherente a la condición humana. No es que podamos ser creativos, es que somos creativos porque somos seres humanos. La necesidad de conectar con el exterior, de dejar la huella en el mundo fue, sin duda alguna, el detonante de la razón. Fuimos creativos antes que racionales. Nuestro sistema cerebral es creativo de nacimiento; la lógica la aprendemos mediante la enseñanza. El problema es que la vida en sociedad precisa de rutinas para garantizar su eficiencia. Si todos cruzásemos la calle de modo creativo, la seguridad vial sería un caos. En las empresas y en las profesiones sucede algo parecido: es preferible aplicar protolocos conocidos que dejar al individuo un campo libre de actuación que provoque errores o pérdidas. Se permite aplicar la creatividad sólo en campos y tareas donde la sociedad o la empresa no se vean perjudicadas. El problema, entre otros, es que cada vez hay menos campos donde nuestro modo de actuación no deba ser automatizado.
Nacemos creativos, y vamos, mediante el aprendizaje progresivo de la lógica y el desarrollo de la eficiencia como especie, olvidando que lo somos y perdiendo las habilidades creativas."
*Puede leerse el artículo "La creatividad como forma de vida", de Fernando Trías de Bes en la edición digital de El País-EPS:


